Colombia avanza en la medición del impacto de los servicios ecosistémicos
Los bosques y áreas naturales protegidas no solo son fuentes de biodiversidad, agua o aire limpio, son, ante todo, proveedores de servicios ecosistémicos: beneficios vitales que sustentan la vida, regulan el clima y permiten el desarrollo económico y social. Sin embargo, para que estos servicios sean sostenibles, medibles y escalables, es urgente avanzar hacia una medición del impacto creíble y accesible.
Hoy, ya no se trata únicamente de proteger por proteger, sino de valorar lo que los ecosistemas generan y demostrar, con evidencia concreta, cómo sus aportes impactan positivamente en el clima, la economía y las comunidades.
En este contexto, medir el impacto real de los beneficios que nos brinda la naturaleza (los llamados servicios ecosistémicos) es una estrategia esencial para comunicar resultados y fortalecer la confianza entre empresas, comunidades y gobierno.
Por ello, Forest Stewardship Council (FSC) diseñó la herramienta “Impacto Verificado FSC” que posibilita esta medición y facilita una comunicación transparente de los impactos positivos en biodiversidad, secuestro y almacenamiento de carbono, agua limpia, suelos saludables y otros servicios ecosistémicos.
América Latina apuesta por la medición del impacto
Según datos compartidos por FSC ya existen más de 96 proyectos de Impacto Verificado FSC en 25 países, abarcando más de 3,5 millones de hectáreas, con la mitad de estos casos concentrados en América Latina. Estos proyectos han probado que es posible conectar la gestión forestal sostenible con la conservación ambiental.
Por su parte, Daniel Bedoya, representante nacional de FSC Colombia, señala: “es de suma importancia visibilizar el rol de los bosques en la provisión de servicios ecosistémicos y en la generación de valor para las comunidades. Este es un camino al que queremos apostarle, de manera que en un futuro cercano podamos demostrar con indicadores claros y medibles los beneficios que trae el manejo forestal responsable para la biodiversidad, el agua, el carbono, la calidad del aire y el bienestar de las personas, desde lo recreativo y lo cultural”.
Retos
Pero para que estas iniciativas se multipliquen, los marcos regulatorios, las políticas públicas y los incentivos deben avanzar al mismo ritmo. América Latina cuenta con una biodiversidad única, pero también con brechas en gobernanza ambiental. Por eso, la colaboración entre el sector público, privado y las comunidades es más crucial que nunca.
“La conservación ya no puede depender solo de la voluntad. Requiere métricas, financiamiento y acción coordinada”, afirmó recientemente Subhra Bhattacharjee, directora general de FSC, durante el Primer Summit de Servicios Ecosistémicos FSC Latinoamérica, organizado por el Forest Stewardship Council (FSC) en Santiago de Chile.
Los servicios ecosistémicos son un patrimonio común y, al mismo tiempo, una oportunidad estratégica para enfrentar la crisis climática. Medir su impacto no es solo una cuestión técnica, sino un acto de responsabilidad con las generaciones futuras.
