5 cosas que un ‘hacker’ no quiere que usted sepa sobre su seguridad digital
Entre enero y mayo de 2026 se denunciaron en Colombia 36.998 delitos informáticos, el registro más alto para ese periodo desde que existen mediciones comparables: un salto del 36 % frente a los 27.228 casos del mismo lapso de 2025, según cifras del Ministerio de Defensa. En Bogotá, la tendencia también encendió las alarmas: la capital registró 6.222 denuncias durante el primer trimestre, un volumen superior al reportado conjuntamente por varias ciudades del país.
Pero el crecimiento de los casos no se explica únicamente por ataques técnicamente sofisticados. Muchos fraudes no comienzan vulnerando un computador, sino manipulando a la persona que lo utiliza. “El eslabón más débil en la ciberseguridad siempre serán los usuarios”, advierte José Eduardo Patiño Santafé, docente del programa de Ingeniería de Sistemas de la Universidad de San Buenaventura, Bogotá. La advertencia no elimina la responsabilidad de bancos, plataformas y empresas de proteger sus sistemas, pero sí revela una táctica frecuente: en numerosos ataques, el primer blanco no es el dispositivo, sino quien toma las decisiones frente a la pantalla.
Para entender mejor ese cambio, Patiño reconstruyó, paso a paso, cómo opera actualmente el fraude digital en Colombia, a partir de un estudio que será presentado este jueves 23 de julio durante el Open Day de Posgrados 2026 de la institución. Con base en ese diagnóstico, estas son las cinco cosas que un ‘hacker’ jamás le va a confesar.
1. Ya lo había estudiado antes de escribirle. No solo revisa sus redes sociales, fotografías y videos, también puede rastrear videojuegos en línea, foros y comunidades de jugadores, espacios menos visibles en las campañas de prevención. Con esa información construye un perfil, selecciona a su víctima y, antes de pedirle algo, establece una relación de confianza que después utilizará en su contra. Esa información también puede terminar en mercados clandestinos, donde se comercializan bases de datos, credenciales robadas y detalles sobre fallas de seguridad.
2. No siempre es personal: también hay pesca masiva. La inteligencia artificial redujo las barreras para producir mensajes creíbles y aparentemente personalizados que llegan por correo, redes sociales o mensajes de texto a miles de personas simultáneamente. Por eso, recibir una comunicación con su nombre o alguna referencia personal no significa necesariamente que alguien lo haya investigado de manera individual. El guión casi siempre recurre a la urgencia, el miedo, un premio o una supuesta autoridad, porque busca provocar una reacción emocional.
“A mí no me roban porque no tengo plata” es, según Patiño, uno de los mitos más peligrosos: al delincuente le basta con que una pequeña proporción de los destinatarios entregue información. El antivirus ayuda, pero no es suficiente: puede bloquear un archivo o una página, pero no evitará que la propia persona revele voluntariamente su contraseña.
3. Su voz dejó de ser una prueba de identidad. A partir de un audio breve publicado en redes sociales, algunas herramientas de inteligencia artificial pueden imitar una voz y utilizarla para simular que un familiar enfrenta una emergencia. La llamada también puede mostrar en pantalla un número conocido o aparentemente perteneciente a una entidad bancaria. “Normalmente las personas, en momentos de angustia, no mantienen la calma ni validan la información antes de actuar”, explica Patiño. La defensa consiste en acordar una palabra familiar que no aparezca en redes y verificar la historia llamando directamente a la persona mediante un número conocido.
4. Un clic puede abrir una puerta, pero no por arte de magia. En WhatsApp, la trampa puede presentarse como un enlace, una fotografía, un video o un documento. Abrir un archivo corriente no activa automáticamente la cámara ni entrega el control del teléfono, pero un enlace o archivo malicioso sí puede dirigir a una página falsa, intentar instalar un programa dañino o aprovechar fallas de un dispositivo desactualizado. La señal de alerta aparece cuando el contenido pide instalar una aplicación, habilitar permisos para usar la cámara o el micrófono, escribir una contraseña o entregar un código recibido por mensaje. Ante cualquiera de esas solicitudes, lo más seguro es detenerse y confirmar con el remitente por otro canal.
5. Ponerle obstáculos puede hacerlo desistir. La mayoría de las barreras están al alcance de cualquier usuario: mantener actualizados el sistema y las aplicaciones, utilizar contraseñas diferentes para cada cuenta, activar la verificación en dos pasos y, frente a una llamada sospechosa, colgar y comunicarse con el número oficial. Cada comprobación le exige más tiempo al delincuente y reduce sus posibilidades de éxito.
Tenga en cuenta: si ya fue víctima, el reloj corre en su contra: comuníquese inmediatamente con su banco, solicite el bloqueo de los productos afectados, conserve capturas de pantalla, números, enlaces y mensajes, y formalice la denuncia ante la Policía o la Fiscalía General. “Debemos denunciar siempre ante las autoridades competentes, anexando las evidencias de los hechos”, insiste Patiño. Tampoco contrate a supuestos “recuperadores de dinero” que prometen resultados en redes sociales y exigen pagos anticipados: esa oferta puede convertirse en una segunda estafa.
¡Ojo! la respuesta en estos casos no depende únicamente de los ciudadanos. Colombia cuenta con la Estrategia Nacional de Seguridad Digital 2025-2027 y, desde enero de 2025, con un Centro de Operaciones de Seguridad Nacional administrado por ColCERT para fortalecer la detección y atención de incidentes. Sin embargo, ninguna arquitectura institucional sustituye la verificación personal.
Frente a voces clonadas y contenidos ultra falsos o deep fakes cada vez más convincentes, la recomendación de Patiño puede resumirse en un principio tomado de la llamada “confianza cero”: “Nunca confiar, siempre verificar”. Antes de abrir un enlace, responder una solicitud urgente o creerle automáticamente a una voz conocida, esa pausa puede protegerlo más que cualquier antivirus.