El 82 % de los jóvenes quiere aprender en la educación media
Los resultados de PISA 2025 ofrecen una oportunidad para hacer una lectura más amplia sobre el desempeño educativo del país. En un contexto latinoamericano caracterizado por caídas generalizadas, Colombia mantuvo un rendimiento estable en Matemáticas y Lectura, y mostró avances en Ciencias.
A esto se suma un hito clave: la OCDE confirmó que aumentó la proporción de jóvenes de 15 años escolarizados que presentaron la prueba. Es decir, hoy más adolescentes están dentro del sistema educativo. Sin embargo, la permanencia hasta la graduación no está garantizada: según el Observatorio de Realidades Educativas de la Universidad ICESI, cerca del 45 % de los estudiantes aún se quedan en el camino antes de llegar a grado 11.
El desafío de país: transformar el acceso en culminación
El verdadero reto de Colombia no es solo lograr que los jóvenes ingresen a la escuela, sino asegurar que permanezcan, aprendan y terminen la educación media con herramientas reales para la vida.
“Si queremos sostener y mejorar los avances educativos de Colombia, la prioridad tiene que ser fortalecer la educación media. Los grados 10 y 11 son la etapa decisiva donde se consolidan las competencias fundamentales y se conectan las aspiraciones de los jóvenes con la educación posmedia, el empleo digno y el desarrollo de sus territorios. Transformar la educación media es la apuesta más efectiva que podemos hacer como país para romper círculos de pobreza y acelerar nuestro desarrollo”, afirmó Alejandra López Roa, gerente de la Alianza para la Transformación de la Educación Media (ATEM).
Cuatro decisiones estratégicas para transformar la Educación Media
Frente a los hallazgos de PISA 2025, la Alianza ATEM propone cuatro líneas de acción prioritarias para el sistema educativo:
- Garantizar bases sólidas desde la básica: En matemáticas, solo 3 de cada 10 estudiantes colombianos alcanzan el nivel mínimo de competencia.[3] Es urgente fortalecer los aprendizajes fundamentales desde los primeros años con acompañamiento pedagógico docente, para que la educación media profundice saberes y no actúe como un espacio de remediación.
- Cerrar las brechas de inequidad socioeconómica: En Colombia, el origen socioeconómico explica el 17 % de la variación en el desempeño escolar (frente al 12 % en la OCDE), una brecha estancada durante la última década. Se requiere una asignación presupuestal y una asistencia técnica altamente focalizada en las Entidades Territoriales Certificadas con mayores vulnerabilidades.
- Acompañar la cobertura con infraestructura y materiales para aprender: La ampliación de la matrícula debe ir de la mano con condiciones dignas para el aprendizaje. El 63 % de los estudiantes del país asiste a instituciones educativas cuyos rectores reportan déficit de materiales pedagógicos. Cerrar la brecha de recursos e infraestructura en los colegios oficiales es indispensable para elevar la calidad.
- Conectar la curiosidad y la tecnología con el proyecto de vida juvenil: El 82 % de los jóvenes colombianos se declara curioso por aprender y el 76 % es persistente ante la dificultad —cifras superiores al promedio OCDE—. Además, el 56 % ya integra inteligencia artificial semanalmente en sus procesos de aprendizaje. El sistema debe aprovechar este potencial renovando los currículos, integrando electivas y ofreciendo una orientación socio ocupacional pertinente como parte del acompañamiento a la construcción de los proyectos de vida.
Los resultados de PISA 2025 abren una oportunidad para mirar la educación media desde una perspectiva distinta, aprovechando la base que hoy tiene Colombia para tomar decisiones que permitan sostener los avances y mejorar la trayectoria educativa de los jóvenes. En esta etapa confluyen los aprendizajes, las capacidades y las decisiones que pueden ampliar sus posibilidades de continuar estudiando, incorporarse al mundo laboral y construir su proyecto de vida.
El desafío es convertir este punto de partida en una apuesta de país que permita que la educación media cumpla plenamente su propósito. Lo que ocurra en esta etapa será determinante para que los jóvenes puedan desarrollar su potencial, ampliar sus posibilidades y avanzar hacia futuros que respondan a sus capacidades y aspiraciones.