Centros de datos podrían triplicar su consumo eléctrico para 2030
La expansión de la inteligencia artificial está acelerando una carrera por la electricidad. Según el estudio Global Energy Perspective 2026, de McKinsey & Company, la demanda eléctrica de los centros de datos podría casi triplicarse entre 2025 y 2030 en su escenario base. Sin embargo, la infraestructura para abastecer este crecimiento avanza más lentamente: en la mayoría de los grandes mercados, el despliegue de redes eléctricas presenta un rezago de entre tres y cinco años frente a la incorporación de capacidad de generación.
La proyección contempla un crecimiento anual compuesto del 24% en la demanda eléctrica de los centros de datos hasta 2030. Con ello, su participación en el consumo mundial de electricidad pasaría del 2,3% al 5,9%. En los mercados eléctricos de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), estos centros constituyen el segmento de consumo de más rápido crecimiento.
El desafío va más allá de construir nuevas plantas. El informe identifica la disponibilidad de infraestructura como la restricción más común en los escenarios analizados: las líneas de transmisión, el almacenamiento, la capacidad de suministrar energía de forma continua y los permisos y conexiones determinan qué tan rápido la generación puede convertirse en electricidad disponible y confiable.
Para McKinsey & Company, la expansión de la inteligencia artificial también depende de la capacidad de suministrar electricidad confiable y a costos competitivos. Esto exige coordinar la nueva generación con las redes, el almacenamiento y los tiempos de conexión. Para las empresas, implica incorporar la disponibilidad de energía en sus decisiones de crecimiento y preparar sus inversiones para distintos escenarios de demanda.
Generar electricidad más barata no garantiza reducir su costo final
Aunque la energía solar y la eólica terrestre se encuentran entre las fuentes más económicas de nueva generación en la mayoría de los grandes mercados, su costo individual no refleja todo lo necesario para abastecer a hogares y empresas. Integrarlas exige inversiones en redes, almacenamiento y respaldo que pueden compensar parcialmente los ahorros obtenidos en generación.
McKinsey proyecta que la inversión mundial anual en transmisión y distribución aumentaría de US$443.000 millones en 2025 a US$970.000 millones en 2050. Este esfuerzo permitirá conectar proyectos renovables ubicados lejos de los centros de consumo, atender nuevos centros de datos y reforzar las interconexiones del sistema.
Esta presión ocurre en un contexto de expansión de todas las fuentes energéticas. En 2025, la demanda mundial de energía creció un 2,7 %, con aumentos simultáneos en petróleo, gas, carbón y renovables. El estudio plantea que la transición energética se ha convertido también en una expansión energética: además de transformar la oferta, el mundo necesita atender un consumo creciente.
La seguridad energética también depende de equipos y materiales
El informe advierte que una próxima crisis energética podría originarse tanto en la escasez de equipos, personal, baterías o minerales críticos como en una interrupción del suministro de petróleo. Un sistema más electrificado y digitalizado amplía sus dependencias hacia transformadores, semiconductores, redes e infraestructura digital.
Para las empresas, McKinsey propone evaluar sus inversiones frente a distintos escenarios y definir señales que permitan ajustar decisiones: retrasos en conexiones, cambios en la demanda, disponibilidad de equipos y nuevas restricciones comerciales. La inteligencia artificial también puede contribuir a esta respuesta mediante mejores pronósticos, mantenimiento de activos y gestión de las redes.
El crecimiento de los centros de datos después de 2030 sigue siendo incierto y podría moderarse con avances en eficiencia computacional. Por ello, el reto empresarial consiste en preparar infraestructura y capacidad de respuesta para una demanda en expansión, con suficiente flexibilidad para adaptarse cuando cambien las condiciones.