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Turismo 05 Nov 2026 Por

Hacienda busca demostrar que conservar, producir y recibir viajeros sí pueden convivir

¿Puede una hacienda recibir turistas, mantener una actividad ganadera, conservar parte de su territorio, producir alimentos y al mismo tiempo avanzar hacia el uso de energías renovables? Hacienda El Novillero está construyendo su propia respuesta a esta pregunta.  En un territorio de 87 hectáreas, la propiedad viene desarrollando una visión de sostenibilidad que integra diferentes dimensiones de su operación: conservación ambiental, manejo del agua, producción agropecuaria, hotelería y transición hacia energías renovables. Más que una iniciativa aislada, se trata de un proceso que busca demostrar que el turismo sostenible puede construirse desde el propio territorio y no solamente desde la experiencia que recibe el visitante.

Una hacienda que también producirá energía

Uno de los proyectos más importantes que actualmente se desarrolla dentro de la propiedad es el Parque de Energía Solar Semillas de Fusagasugá, cuya construcción comenzó en junio de 2026 y se espera que entre en operación al finalizar el año. El proyecto ocupará aproximadamente 4,9 hectáreas —18.000 metros cuadrados— dentro del predio y contempla inicialmente una capacidad cercana a 3 MW, con una instalación estimada de entre 2.000 y 5.000 paneles solares.

La prioridad será entregar la energía generada a la red pública.

Como referencia, tomando un consumo promedio estimado de 150 kWh mensuales por hogar, la capacidad aproximada proyectada,  que equivaldría potencialmente al consumo de alrededor de 2.550 a 3.000 hogares al mes, sin incluir consumos comerciales o empresariales.

Una vez el parque entre en funcionamiento, se contempla que la energía generada pueda también atender las necesidades de las actividades de hotelería y ganadería de la Hacienda, de acuerdo con las condiciones de operación y el esquema de suministro. El proyecto podría, además, crecer en una segunda etapa hasta aproximadamente 8 MW, lo que implicaría evaluar áreas adicionales y conexas dentro del predio. “Buscamos que las energías renovables sean un complemento de nuestras actividades de hotelería y ganadería y que producción, turismo y sostenibilidad puedan convivir dentro de un mismo territorio”, explica la Hacienda.

6,3 millones de litros para enfrentar el desafío del agua

La transición hacia un modelo más sostenible también pasa por uno de los recursos más sensibles para cualquier actividad rural: el agua.

Hacienda El Novillero cuenta desde hace aproximadamente 15 años con un reservorio de 6.300 metros cúbicos, equivalente a 6,3 millones de litros de agua, que permite almacenar el recurso principalmente para las actividades ganaderas. El sistema recoge aguas lluvias y corrientes naturales y permite distribuirlas mediante riego por goteo por gravedad y aspersión con motobomba, contribuyendo al mantenimiento de las zonas de pastoreo y alimentación del ganado durante todo el año.

La captación se complementa con fuentes naturales y con la presencia de guadua, que contribuye al comportamiento natural de recolección de agua en el entorno del reservorio.

En el área hotelera también se utilizan aguas recolectadas para actividades relacionadas con la piscina y lavandería, de acuerdo con los requerimientos aplicables. La Hacienda aclara que actualmente no cuenta con un sistema de tratamiento o recuperación de aguas como tal ni con una medición consolidada del porcentaje de consumo proveniente del reservorio. Por ello, los 6,3 millones de litros corresponden a su capacidad de almacenamiento y no a un volumen anual de ahorro.

Esta precisión hace parte de la propia filosofía de sostenibilidad: avanzar con acciones concretas, pero también reconocer cuáles procesos todavía tienen oportunidades de medición y mejora.

35 hectáreas donde la conservación es parte del patrimonio

Dentro de las 87 hectáreas de la propiedad, 35 están declaradas como reserva forestal.

En estas áreas se realizan periódicamente jornadas de siembra de árboles en articulación con la entidad local de conservación y el municipio, con el propósito de contribuir al mantenimiento y preservación del ecosistema. Para la Hacienda, la reserva representa algo más que un atractivo paisajístico para quienes la visitan. Es parte del patrimonio natural que sostiene el territorio y, por tanto, un componente fundamental de cualquier conversación sobre turismo sostenible. La premisa es sencilla: si la naturaleza es parte de lo que hace atractivo un destino, conservarla también debe ser parte de la responsabilidad de quienes desarrollan allí actividades turísticas.

De la tierra a la mesa

La sostenibilidad también se expresa en la relación entre producción y consumo. En la Hacienda se producen naranjas, limones y guanábanas, frutas que son recolectadas para ser utilizadas en la cocina de la operación hotelera. Además, una parte de la producción actual de leche puede destinarse a la elaboración de quesos y cuajadas para consumo dentro de la hotelería. Esta conexión permite recuperar una característica tradicional de las haciendas productivas: que una parte de los alimentos consumidos dentro de la propiedad tenga origen en el mismo territorio.

Sostenibilidad que también está detrás de la experiencia

El compromiso ambiental incluye otras decisiones operativas. La piscina cuenta con un sistema de colectores solares térmicos que permite calentar el agua mediante energía solar: el agua circula hacia los colectores, recibe el calor y retorna nuevamente a la piscina.

La Hacienda también realiza el manejo de residuos de acuerdo con la normativa local. Estas acciones se suman a la construcción del parque solar, la gestión del agua, la conservación forestal y la producción propia para configurar una visión de sostenibilidad que todavía está en evolución.

El verdadero reto: pasar de la experiencia sostenible al territorio sostenible

El caso de Hacienda El Novillero plantea una conversación que va más allá de una propiedad particular. El turismo sostenible suele asociarse con reducir residuos, ahorrar agua o utilizar energías limpias. Sin embargo, en territorios rurales el desafío puede ser mucho mayor: ¿cómo hacer que turismo, conservación y producción no compitan entre sí, sino que puedan formar parte de un mismo modelo territorial? Hacienda El Novillero busca avanzar precisamente en esa dirección.

La apuesta consiste en que las 87 hectáreas puedan ser entendidas como un territorio donde el visitante encuentra hospitalidad y descanso, mientras el mismo espacio conserva bosques, almacena agua, mantiene producción agropecuaria e incorpora progresivamente energías renovables. No se trata de afirmar que el proceso está terminado. Por el contrario, varios de los proyectos están en desarrollo y existen oportunidades para profundizar en medición, eficiencia y nuevas prácticas ambientales.

Pero justamente allí está el desafío que plantea la Hacienda para el sector: el turismo sostenible no debería medirse únicamente por lo que un hotel hace con sus huéspedes, sino también por lo que hace con el territorio que lo sostiene.

Una conversación que abre nuevas preguntas para el turismo

En un momento en que el cambio climático, la disponibilidad de agua, la transición energética y la conservación de los ecosistemas están transformando la manera de pensar el desarrollo turístico, experiencias como la de Hacienda El Novillero abren una discusión sobre el futuro del turismo rural en Colombia.

¿Qué papel pueden jugar las haciendas productivas en la transición energética?

¿Cómo puede el turismo contribuir a conservar los territorios que visita?

¿Es posible producir alimentos, generar energía, proteger bosques y recibir viajeros dentro de un mismo espacio?

Para Hacienda El Novillero, el camino apenas continúa, pero la apuesta ya está planteada:

hacer del territorio no solamente el lugar donde ocurre la experiencia turística, sino parte activa de la solución para construir un turismo más sostenible.


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Autor

Alirio Aguilera

Alirio Aguilera, periodista bogotano egresado de la Universidad Central de Bogotá, especializado en periodismo económico en la Universidad de la Sabana y con magister en Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana con amplia experiencia en medios de comunicación y también como docente de varias universidades y con gran experiencia como asesor de comunicaciones en el sector público y privado.

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