En Halloween, el verdadero susto son las deudas disfrazadas
Muchos colombianos creen tener sus finanzas bajo control, pero sin darse cuenta, acumulan pequeños compromisos que se convierten en deudas silenciosas. Compras a cuotas, suscripciones automáticas o el uso del crédito para gastos cotidianos son algunos de los llamados “gastos disfrazados de deudas”, una práctica cada vez más común que impacta directamente el bienestar financiero de los hogares.
De acuerdo con Bravo, solución especializada en liquidación de deudas y educación financiera, estas deudas se originan en decisiones que parecen inofensivas, pero que terminan generando obligaciones a largo plazo. “Cada vez que diferimos una compra no esencial, o usamos la tarjeta de crédito para cubrir la gasolina o el mercado, estamos convirtiendo un gasto inmediato en un compromiso futuro con intereses”, explican los expertos.
Entre los ejemplos más frecuentes de deudas disfrazadas se destacan:
• Compras a cuotas de productos no esenciales, como ropa, tecnología o viajes.
• Suscripciones y membresías acumuladas a plataformas, gimnasios o aplicaciones.
• Uso del crédito para gastos básicos, como alimentación o transporte.
• Promociones con financiación oculta, del tipo “lleve hoy, pague después”.
• Préstamos personales para sostener un estilo de vida superior a los ingresos reales.
Según Bravo, gran parte del sobreendeudamiento en el país no proviene de grandes créditos, sino de la suma de pequeños gastos financiados que pasan inadvertidos. De hecho, muchos colombianos reconocen sentir estrés financiero o preocupación constante al revisar sus deudas, aunque no identifiquen su origen con claridad.
Algunas señales de alerta de que se está cayendo en este ciclo son:
• Pagar solo el mínimo de la tarjeta de crédito.
• No saber con certeza cuánto se debe.
• Sentir que el dinero “no alcanza”, aunque los ingresos no hayan cambiado.
• Depender cada vez más de pagos diferidos o cuotas.
• No lograr ahorrar mensualmente.
“La clave está en entender la intención y el efecto del dinero que usamos”, señalan los expertos de Bravo. “Un gasto y una deuda no se diferencian por su monto, sino por su propósito y por el impacto que generan en el futuro financiero”.
Los expertos invitan a los colombianos a revisar sus hábitos financieros, identificar los compromisos que se convierten en deuda sin notarlo y tomar decisiones más conscientes sobre el uso del crédito.
