Certena llega a Colombia para defender la privacidad de los datos

Certena llega a Colombia para defender la privacidad de los datos

La protección de datos personales entra en 2026 en una etapa de madurez. El foco regulatorio, tecnológico y empresarial estará puesto en cómo operacionalizar la privacidad en entornos de uso intensivo de datos, automatización e inteligencia artificial. La privacidad dejará de ser un requisito legal y se convertirá en una preferencia del usuario y un

La protección de datos personales entra en 2026 en una etapa de madurez. El foco regulatorio, tecnológico y empresarial estará puesto en cómo operacionalizar la privacidad en entornos de uso intensivo de datos, automatización e inteligencia artificial. La privacidad dejará de ser un requisito legal y se convertirá en una preferencia del usuario y un elemento estratégico para la confianza y el crecimiento de los negocios.

De acuerdo con Certena, compañía enfocada en privacidad y gestión del consentimiento, este cambio responde a una combinación de factores: regulaciones más exigentes, usuarios más conscientes de los riesgos de exposición de sus datos y ecosistemas digitales que solo pueden escalar si existe control, trazabilidad y consentimiento verificable.

“En 2026 la conversación ya no es si las empresas cumplen o no, sino si son capaces de demostrar control real sobre los datos y ofrecer al usuario una experiencia de privacidad clara, simple y revocable. La confianza deja de ser implícita y se vuelve medible”, explica Nathalia Landeta, CEO y fundadora de Certena.

Estas son algunas de las tendencias que, según Certena, marcarán la agenda de protección de datos durante 2026:

  1. Regulación y operatividad: la tendencia global apunta a la actualización de los marcos existentes. En Colombia, avanza en el Congreso un proyecto de ley para modernizar la Ley 1581 de 2012 y alinearla con estándares internacionales como el RGPD (Reglamento General de Protección de Datos), incorporando escenarios de automatización, uso intensivo de datos e inteligencia artificial.

En Europa, la Comisión Europea impulsa el llamado “Omnibus Digital”, un paquete normativo orientado a garantizar coherencia entre la regulación de protección de datos y la legislación sobre IA, sin debilitar los niveles de protección alcanzados. Mientras tanto, en Estados Unidos, el desarrollo continúa siendo fragmentado y liderado por los estados, con enfoques centrados en la privacidad del consumidor.

  1. Open Banking: la confianza como verdadero habilitador: el principal desafío del Open Banking en Colombia va más allá de lo tecnológico. Aunque las APIs y los estándares ya existen, persisten fricciones relacionadas con el entendimiento, el control y la trazabilidad del uso de los datos.

Según el estudio “Cómo impulsar las finanzas abiertas” de Datacrédito Experian, el 62% de los usuarios teme que sus datos se usen para fines distintos a los autorizados y el 43% teme no poder revocar el acceso fácilmente. De esta manera, la gestión del consentimiento se consolida como infraestructura crítica del ecosistema.

  1. Menos datos, más control: en 2026, las empresas buscan sumar herramientas, pero también reducir riesgos y demostrar control. Entre las principales tendencias destacan la minimización y tokenización de datos, la trazabilidad de accesos y la gestión centralizada del consentimiento como single source of truth (SSOT o Fuente Única de Verdad).

“Más allá de la tecnología, el cambio de fondo es cultural: la privacidad se incorpora desde el diseño y no como reacción a incidentes o sanciones. Aquí, la seguridad deja de ser un diferenciador a convertirse en un habilitador; lo que marca la diferencia es la capacidad de probar quién accede a los datos, bajo qué autorización y con qué propósito”, comenta Felipe Uribe, co-fundador de Certena.

  1. Identidad digital y biometría: las plataformas de identidad digital evolucionan hacia modelos contextuales y dinámicos, donde la autenticación se ajusta al nivel de riesgo y a la sensibilidad del dato. La clave ya no está solo en verificar quién es el usuario, sino en qué puede autorizar y bajo qué condiciones.

Para Luis Miguel Bevilacqua, CTO de Certena, “el uso creciente de datos biométricos plantea riesgos estructurales. Al tratarse de información única y permanente, su compromiso puede generar impactos irreversibles para los titulares, especialmente cuando un mismo dato circula entre múltiples industrias con estándares de seguridad desiguales. Por ello, su tratamiento seguirá siendo excepcional y sujeto a garantías reforzadas en materia de transparencia y control”.

  1. IA, educación y privacidad como ventaja competitiva: la inteligencia artificial se consolida como una aliada para identificar riesgos, detectar usos indebidos y mejorar la experiencia del usuario, pero también puede amplificar errores si no existe gobernanza y consentimiento verificable. Es allí, donde la educación de los usuarios termina siendo uno de los habilitadores más relevantes, y menos explotados, del ecosistema digital.

Hoy, solo el 31% de las personas reconoce el concepto de Open Finance, pero cuando se explican los beneficios concretos, la disposición a compartir datos aumenta de forma significativa.

“En 2026, la privacidad se convierte en una ventaja competitiva real. El usuario está dispuesto a compartir sus datos si recibe valor a cambio y si puede apagar el interruptor cuando quiera. Las empresas que entiendan esto no solo cumplirán la regulación: crecerán con confianza”, concluye Nathalia Landeta.

 

Alirio Aguilera
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