El 30 de enero se conmemora el día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas, fecha que la Organización Mundial de la Salud, OMS, designó para dar a conocer el gran impacto que tienen estas enfermedades en las poblaciones más pobres del mundo[1]. En este grupo está el dengue, una de las enfermedades transmitidas por mosquitos
El 30 de enero se conmemora el día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas, fecha que la Organización Mundial de la Salud, OMS, designó para dar a conocer el gran impacto que tienen estas enfermedades en las poblaciones más pobres del mundo[1].
En este grupo está el dengue, una de las enfermedades transmitidas por mosquitos que más afecta a las comunidades vulnerables en Colombia y el mundo. Se estima que cerca de la mitad de la población mundial corre el riesgo de contraerlo y cada año se producen entre 100 y 400 millones de infecciones[2].
El dengue no es un fenómeno nuevo ni estacional: es una enfermedad tropical con la que Colombia ha convivido durante décadas y que, de manera persistente, continúa representando un desafío estructural para la salud pública. En los últimos cincuenta años, el número de casos de dengue, tanto en la forma leve como grave y la incidencia de la infección por el DENV, ha incrementado de manera alarmante[3].
Solo en 2025, el país reportó 123.745 casos de dengue, según el Instituto Nacional de Salud, INS, que registró 45.708 hospitalizaciones y notificó 392 muertes probables por dengue (118 confirmadas, 236 descartadas y 38 en estudio). De hecho, desde 2020 los casos reportados en el país suman 759.000 y las muertes confirmadas a causa de la enfermedad llegan a 755.
En 2025 cerca del 87 % de los contagios se presentaron en población de los estratos 1 y 2, según el INS. Las regiones más afectadas del país fueron: Santander (11.087), Meta (10.418), Córdoba (10.403), Norte de Santander (8.739) y Antioquia (8.115)[4]. Su comportamiento endémico, con ciclos de brotes recurrentes y miles de casos reportados cada año, exige una respuesta sostenida en el tiempo, con enfoque comunitario, fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica y decisiones basadas en evidencia científica.
Y es que el dengue no afecta a todos por igual. Los mayores impactos se observan en zonas con menor infraestructura sanitaria, donde hay deficiencias en el acceso al agua potable y sistemas de alcantarillado, así como a las comunidades con alta densidad poblacional, que facilitan la propagación del mosquito[5].
“Regiones con índices mayores de pobreza, donde la capacidad de prevención y respuesta es limitada y personas que viven en condiciones de vivienda precarias, favorecen la reproducción del mosquito Aedes aegypti[6]. En efecto, según el Instituto Nacional de Salud, el año pasado el 54,97 % de los casos positivos para dengue (64.022) se presentó en personas del estrato 1”, dice Andrés Navarrera, Medical Affairs Head de Takeda Colombia.
Estas brechas sociales convierten al dengue no sólo en un problema de salud pública, sino también un reflejo de desigualdades estructurales que deben cerrarse.
La evidencia muestra que ciertos grupos están más expuestos, como aquellos que viven en zonas endémicas de dengue donde hay recolección irregular de basuras o viviendas sin protección adecuada, así como los viajeros que llegan a estas regiones en periodos de alta circulación viral, profesionales del sector salud, fuerzas militares y policiales, agricultores, obreros de construcción y recolectores de basura[7].
Riesgos individuales
La evolución del dengue puede ser más crítica en personas con comorbilidades[8] como la diabetes, hipertensión, obesidad, bajo peso infantil, enfermedad renal crónica o inmunosupresión. La edad también es un determinante: niños pequeños, adolescentes y adultos mayores presentan mayor riesgo de deshidratación, complicaciones o evolución grave[9]. Aquellas personas que se reinfectan de dengue por otro serotipo tienen un riesgo significativo aumentado de desarrollar dengue grave, ante una segunda infección con un serotipo distinto[10].
La obesidad también es un factor para tener en cuenta, y ha estado relacionada con estadías más prolongadas en el hospital para pacientes con dengue, debido a que esta condición puede debilitar la respuesta del sistema inmune frente al dengue[11].
“El dengue no tiene tratamiento antiviral específico; por ello, la prevención sigue siendo el eje central de control. Además de las estrategias convencionales como el uso de repelentes, mosquiteros, ropa cubierta en horarios de mayor actividad del vector y eliminación semanal de criaderos de mosquitos, existe la opción de la vacunación”, dice Navarrera.
La lucha contra el dengue requiere una mirada científica y colaborativa, basada en evidencia y datos. El conocimiento científico y la innovación son pilares para reducir su impacto.
[1] OMS. Día mundial de las enfermedades tropicales desatendidas. Consultado en noviembre 27. Disponible en: https://www.who.int/es/campaigns/world-ntd-day
[2] OMS, dengue y dengue grave. consultado en noviembre 27. Disponible en https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/dengue-and-severe-dengue
[3] CASTRILLON, Juan Camilo; CASTANO, Jhon Carlos y URCUQUI, Silvio. Dengue en Colombia: diez años de evolución. Rev. chil. infectol. [online]. 2015, vol.32, n.2 [citado 2026-01-07], pp.142-149. Disponible en: <http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0716-10182015000300002&lng=es&nrm=iso>. ISSN 0716-1018. http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182015000300002.
[4] Instituto Nacional de Salud, INS. Dengue Situación Epidemiológica Colombia. Consultado el 7 de enero de 2026 disponible en Microsoft Power BI
[5] Jasmine Morgan. Climatic and socio-economic factors supporting the co-circulation of dengue, Zika and chikungunya in three different ecosystems in Colombia. Consultado en noviembre de 2025. Disponible en: https://journals.plos.org/plosntds/article/authors?id=10.1371/journal.pntd.0009259
[6] Pol. Con. (Edición núm. 104) Vol. 10, No 3 Marzo 2025, pp. 2163-2183 ISSN: 2550 – 682X DOI: https://doi.org/10.23857/pc.v10i3.9180
[7] Nakano K. Future risk of dengue fever to workforce and industry through global supply chain. Mitig Adapt Strateg Glob Chang. 2018;23(3):433-449. doi: 10.1007/s11027-017-9741-4. Epub 2017 Mar 16. PMID: 32214871; PMCID: PMC7089289.
[8] Dengue.com. Am I at risk. Consultado en noviembre 27 de 2025. Disponible en www.dengue.com/dengue-risk-factors
[9] Ibid
[10] Ibid
[11] Tan VPK, et al. PLoS One. 2018;13(7):e0200698.















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