Durante décadas, la industria portuaria ha sido vista como un entorno técnico y tradicionalmente masculino. Sin embargo, en Buenaventura esta realidad está empezando a cambiar. En Sociedad Puerto Industrial Aguadulce, la diversidad y la inclusión ya hacen parte de la operación diaria del terminal. Actualmente, 192 mujeres integran el equipo del puerto, representando cerca del
Durante décadas, la industria portuaria ha sido vista como un entorno técnico y tradicionalmente masculino. Sin embargo, en Buenaventura esta realidad está empezando a cambiar. En Sociedad Puerto Industrial Aguadulce, la diversidad y la inclusión ya hacen parte de la operación diaria del terminal.
Actualmente, 192 mujeres integran el equipo del puerto, representando cerca del 39% de la fuerza laboral. Su participación abarca distintos niveles de la organización: 79 mujeres trabajan en cargos operativos, 81 en roles técnicos, 28 en posiciones de supervisión y 4 en cargos directivos, participando activamente en decisiones estratégicas y en la gestión logística del terminal.
Más allá de las cifras, este cambio también está transformando la cultura organizacional. Como explica María Alejandra Díaz, directora legal y de asuntos corporativos del terminal, “incorporar miradas diversas permite enriquecer las conversaciones dentro de la empresa, fortalecer la toma de decisiones y preparar mejor a la organización para los retos del futuro”.
El liderazgo femenino también está presente en proyectos clave del puerto. Steffany Valencia lidera la construcción civil de la expansión del muelle, una obra de USD 180 millones, mientras que Karolina Ávila coordina la operación logística diaria del terminal. Desde el frente estratégico y gubernamental, María Alejandra Díaz ha liderado varios de los proyectos institucionales más importantes del puerto.
Cada vez es más común ver mujeres integradas a turnos operativos, participando en labores técnicas y preparándose para asumir funciones como la conducción de tractores portuarios y la operación de grúas pórtico.
Este proceso también se conecta con el desarrollo del territorio. Aguadulce genera actualmente más de 490 empleos directos y cerca de 450 indirectos, con una fuerte participación de comunidades afrodescendientes del área de influencia, además de un ecosistema económico que involucra a cerca de 2.500 personas en la cadena logística del puerto.
A través de políticas de selección basadas en mérito, equidad salarial y programas de bienestar que apoyan la maternidad, la vida familiar y la formación de los colaboradores, el terminal busca consolidar una cultura organizacional más inclusiva y consciente de su impacto social.
En un sector que apenas comienza a replantear sus modelos de liderazgo, lo que está ocurriendo en Buenaventura muestra que la diversidad no solo abre oportunidades para más personas, sino que también transforma la manera en que se construyen las organizaciones y se proyecta el futuro de la industria portuaria en el país.
“La transformación no consiste en que las mujeres se adapten a una cultura que históricamente fue diseñada por hombres. Lo verdaderamente interesante es que estamos empezando a construir una cultura portuaria distinta: más colaborativa, más consciente del impacto social de la operación y más abierta a la innovación”, afirmó Álvaro Otéro, gerente del terminal. “Ese es el tipo de cambio que realmente puede transformar la industria”.















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