La expansión del crédito digital ha exigido que la seguridad de la información sea el eje central de la inclusión financiera. Precisamente, en un ecosistema donde los datos fluyen entre múltiples plataformas e intermediarios, el sistema financiero, en general, debe garantizar protocolos transversales que mantengan la privacidad a lo largo de toda la trazabilidad de
La expansión del crédito digital ha exigido que la seguridad de la información sea el eje central de la inclusión financiera. Precisamente, en un ecosistema donde los datos fluyen entre múltiples plataformas e intermediarios, el sistema financiero, en general, debe garantizar protocolos transversales que mantengan la privacidad a lo largo de toda la trazabilidad de las operaciones crediticias.
En 2024, de acuerdo con el Equipo de Respuesta a Emergencias Cibernéticas de Colombia (ColCert), el sistema financiero enfrentó 36.000 millones de intentos de ciberataque; lo que equivale a más de 98 millones de ataques diarios. En cuanto al año pasado, tan solo entre enero y julio se registraron 27.000 millones de ataques cibernéticos contra establecimientos bancarios, un 69% más que en el mismo periodo de 2024, según la SuperFinanciera. Este panorama ubica a Colombia entre los países con más ciberataques en la región, lo que ha obligado a las empresas a fortalecer su infraestructura tecnológica para anticipar y mitigar estos incidentes con mayor eficacia.
Ante este panorama, las organizaciones han robustecido sus modelos de gestión mediante estándares que exigen controles auditables y la mitigación constante de riesgos. Un ejemplo reciente es el caso de FGA Fondo de Garantías, que este mes ratificó su compromiso con la seguridad de la información al obtener la certificación internacional ISO 27001 para su proceso de garantías. Con este hito, la compañía se posiciona como pionera en su categoría y se convierte en uno de los primeros fondos de garantías en Colombia en alcanzar este estándar global, elevando los parámetros de excelencia operativa y fortaleciendo la confianza de sus clientes a quienes les respaldaron más de 10 millones de operaciones crediticias el año pasado por un valor superior a los $12 billones de pesos.
El proceso incluyó la incorporación de herramientas tecnológicas especializadas, la formación de equipos en gestión del riesgo, y la adaptación a la versión más reciente del estándar, el cual amplió los requisitos en materia de ciberseguridad en 2022 y esto implicó reforzar el modelo dentro de la organización antes de alcanzar la certificación.
Con este paso, la compañía reafirma que la seguridad de la información ha dejado de ser un asunto tecnológico para convertirse en un pilar de estabilidad económica. Maryluz Giraldo, su vicepresidenta de Tecnología y Operaciones, afirmó: “Recibir la certificación ISO 27001 en nuestro proceso de garantías refleja mucho más que el cumplimiento de un estándar; es la evidencia de una gestión rigurosa, volcada a proteger el activo más valioso de nuestros aliados: su información. Este logro valida un trabajo estructural de varios años que fortalece nuestras áreas de negocio, producto, tecnología y operación, garantizando un servicio con estándares de seguridad globales en favor de un ecosistema financiero más íntegro, seguro y transparente”.
Siendo así, el futuro y el crecimiento del sistema financiero colombiano están directamente ligados a la robustez de los protocolos de seguridad e información de todos los actores que lo conforman. La adopción de estándares nacionales e internacionales se convierte así en el motor estratégico que permitirá acompañar la ampliación del crédito en el país, garantizando que la transformación digital avance sin comprometer la integridad, la confidencialidad y la trazabilidad de los datos de los usuarios.















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