El panorama de la medicina de alta complejidad en el norte de Colombia da un paso decisivo. La Clínica General del Norte, que hace parte de Zentria, realizó con éxito el primer implante de un dispositivo de Asistencia Ventricular de Larga Duración en el Caribe colombiano, una terapia avanzada indicada para pacientes con insuficiencia cardíaca
El panorama de la medicina de alta complejidad en el norte de Colombia da un paso decisivo. La Clínica General del Norte, que hace parte de Zentria, realizó con éxito el primer implante de un dispositivo de Asistencia Ventricular de Larga Duración en el Caribe colombiano, una terapia avanzada indicada para pacientes con insuficiencia cardíaca que no responden al tratamiento médico convencional.
Este logro representa un avance fundamental para la atención especializada en la región, fortalecer la capacidad resolutiva del sistema de salud local en el manejo de patologías cardiovasculares de alta complejidad con soluciones tecnológicas de vanguardia.
La intervención consistió en el implante de un dispositivo mecánico que asume parcialmente la función de bombeo del corazón, lo que permite restablecer un flujo sanguíneo adecuado y mejorar la estabilidad clínica del paciente. “El implante de asistencia ventricular de larga duración permite mejorar la mortalidad, la calidad de vida, reducir las hospitalizaciones recurrentes y ofrecer una opción terapéutica efectiva a pacientes con falla cardíaca avanzada”, explicó el doctor Gustavo Andres Ortega Ramírez, médico especialista en medicina interna, medicina critica, cardiologia e Insuficiencia Cardiaca, líder Cardiovascular que presta sus servicios a la Clínica General del Norte – Zentria.
De acuerdo con las cifras más recientes reportadas por la Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, se estima que más de 1.5 millones de colombianos conviven actualmente con insuficiencia cardiaca. En cuanto al perfil demográfico de los pacientes, indican que la edad de rango al momento del diagnóstico oscila entre los 59 y 78 años, con más frecuencia de predominio en hombres, quienes representan el 58 % de los casos, frente a un 42 % en mujeres.
De la fatiga extrema a una nueva esperanza
El receptor del dispositivo es un paciente con insuficiencia cardíaca avanzada en fase crónica. Su condición no mostraba mejoría clínica pese al tratamiento médico máximo y a los ajustes en su estilo de vida, pues persistían síntomas como fatiga extrema, disnea (falta de aire) e hinchazón severa.
Gracias a esta intervención, el paciente podrá experimentar beneficios tangibles, entre ellos:
• Mejora significativa de la calidad de vida y de la capacidad funcional.
• Reducción drástica de las hospitalizaciones por episodios de descompensación.
• Disminución del riesgo de mortalidad asociado a su condición.
El procedimiento fue posible gracias a la infraestructura tecnológica del centro médico y al trabajo articulado de un equipo multidisciplinario con alta especialización en terapias cardiovasculares avanzadas. Además, la intervención se encuentra respaldada por el Plan de Beneficios en Salud (PBS), lo que garantiza el acceso a los pacientes que cumplan con los criterios clínicos establecidos.
¿Cómo es la recuperación y los cuidados posoperatorios?
Tras la intervención, el paciente inició un proceso de recuperación y seguimiento a través del Programa de Falla Cardíaca de la institución, que incluye control médico especializado, monitoreo permanente del dispositivo, rehabilitación integral y acompañamiento clínico continuo, con el fin de garantizar una evolución segura.
De acuerdo con el doctor Ortega, los pacientes que se someten a la cirugía de «corazón mecánico» deben cumplir cuidados rigurosos, entre ellos:
• Seguimiento estricto: controles médicos periódicos con el equipo cardiovascular.
• Mantenimiento técnico: supervisión constante de baterías y conexiones del dispositivo.
• Prevención de infecciones: higiene cuidadosa y permanente del sitio de inserción.
• Adherencia farmacológica: cumplimiento estricto del tratamiento, especialmente de los anticoagulantes.
• Vigilancia de síntomas: monitoreo de signos de alerta como fiebre, hinchazón o dolor inusual.
Actualmente, este procedimiento se encuentra habilitado para pacientes que, tras una evaluación integral, sean definidos como candidatos idóneos por el equipo médico especializado.















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