Lejos de ser únicamente unidades económicas, los más de 5.1 millones de negocios existentes en Colombia, conformados por tiendas, talleres, peluquerías, agroemprendimientos y comercios familiares, entre otros, sostienen los ingresos de millones de familias en los territorios y dinamizan las economías locales. Datos del DANE muestran, además, que los micronegocios crecieron 4,7 % en 2025,
Lejos de ser únicamente unidades económicas, los más de 5.1 millones de negocios existentes en Colombia, conformados por tiendas, talleres, peluquerías, agroemprendimientos y comercios familiares, entre otros, sostienen los ingresos de millones de familias en los territorios y dinamizan las economías locales. Datos del DANE muestran, además, que los micronegocios crecieron 4,7 % en 2025, confirmando su papel como motor de recuperación y estabilidad económica.
No obstante, a pesar de su peso en la economía nacional, los empresarios y, Colombia en general, tienen altos niveles de abstención electoral. En las elecciones legislativas de 2022 más del 51 % de los ciudadanos no votó; en las presidenciales la abstención superó el 40 %, y en las elecciones territoriales de 2023 volvió a ubicarse por encima del 42 %.
Para Interactuar, este escenario abre una oportunidad para fortalecer la representatividad democrática desde el sector productivo. Así lo afirmó Lina María Montoya, su directora ejecutiva: “Cuando un empresario vota, no decide solo por sí mismo: también lo hace por sus empleados, proveedores y comunidades. La participación empresarial puede transformar la calidad de la representación en el país. Las decisiones públicas sí impactan a la microempresa. El llamado parte de una realidad económica concreta: las políticas públicas influyen directamente en la operación diaria de millones de negocios. Costos laborales, acceso a crédito, carga tributaria, formalización empresarial y estabilidad regulatoria son factores definidos por decisiones gubernamentales que impactan la caja diaria de los emprendimientos y su capacidad de crecer”.
Según Interactuar, comprender este vínculo entre democracia y entorno empresarial puede incentivar una participación más informada del sector productivo. La invitación de la directora ejecutiva para los emprendedores y empresarios de la micro es a informarse sobre las propuestas de los candidatos, comparar programas de gobierno y facilitar que sus colaboradores puedan ejercer su derecho al voto.
Al mismo tiempo, el llamado es para los candidatos, señalando que es clave que los líderes políticos incorporen a la microempresa en el centro del debate económico. Con frecuencia, cuando los gobiernos hablan de “las empresas”, lo hacen refiriéndose a grandes corporaciones, como si fueran entidades aisladas y lejanas, desconociendo el amplio tejido empresarial compuesto principalmente por micro, pequeñas y medianas empresas que, en conjunto, equivalen a cerca del 99 % del tejido empresarial colombiano y generan aproximadamente el 79 % del empleo formal y cerca del 68 % del empleo total, de acuerdo con cifras de ANIF.
Afirmó que es el momento para que los candidatos presidenciales presenten propuestas claras y pedagógicas sobre crédito, impuestos, formalización, productividad y transformación digital, temas que inciden directamente en millones de emprendedores. Y también para que los emprendedores y empresarios de la micro se conviertan en uno de los factores determinantes de participación electoral, movilizando a empresarios, empleados y cadenas productivas alrededor del voto informado.
La mirada empresarial
Desde el ángulo de los empresarios de la micro, Saborini, microempresa dedicada a la transformación de fruta que actualmente genera 20 empleos formales, priorizando oportunidades para jóvenes y madres cabeza de hogar; es un caso que refleja cómo cada unidad productiva impacta múltiples cadenas económicas y sociales más allá del negocio propio.
Al respecto, Jeisson Andrés Rico, gerente de Saborini, explicó que: “Las decisiones del país se sienten todos los días en una microempresa. Participar en democracia es defender el empleo que generamos y hacer visible la realidad de quienes sostenemos la economía desde los territorios. Si no participamos, otros deciden por nosotros. La microempresa vive el día a día de la economía: paga nómina, enfrenta impuestos y lucha por vender. Nuestra voz es necesaria para que las decisiones se tomen con los pies en la tierra. Nos impactan directamente las decisiones políticas y públicas de un gobierno. Cada decisión sobre salario mínimo, impuestos o regulaciones afecta nuestra estructura de costos y nuestra capacidad de generar empleo. Para una microempresa cualquier cambio se siente; por eso es clave que las decisiones públicas entiendan nuestra realidad. Cuando las reglas son claras y equilibradas podemos crecer; cuando no lo son, se vuelve muy difícil sostener el empleo”.
Para Interactuar, en un país donde la microempresa constituye la base del empleo, la producción y la estabilidad económica de millones de hogares y el desarrollo de regiones, su participación informada en los procesos democráticos se convierte en un factor clave para fortalecer la democracia, la representatividad y construir políticas públicas más conectadas con la realidad productiva del territorio.















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