En la rutina de muchos hogares, el alivio todavía no se siente igual. El Dane reportó que en febrero de 2026 la variación anual del índice de precios al consumidor (IPC) fue de 5,29% y la mensual, de 1,08%: una moderación frente a otros momentos, aunque todavía lejos de la meta de 3% del Banco
En la rutina de muchos hogares, el alivio todavía no se siente igual. El Dane reportó que en febrero de 2026 la variación anual del índice de precios al consumidor (IPC) fue de 5,29% y la mensual, de 1,08%: una moderación frente a otros momentos, aunque todavía lejos de la meta de 3% del Banco de la República. En términos simples, el dato mejora, pero eso no significa que a muchas familias ya les esté alcanzando más la plata.
Así lo plantea un reciente informe financiero de Russell Bedford Colombia (RBC), que lleva la conversación del dato general del IPC a la economía diaria de los hogares colombianos. Según la firma, el arranque de 2026 sigue siendo especialmente exigente para el bolsillo del ciudadano común, porque entre enero y marzo se concentran pagos y reajustes que pesan más cuando coinciden con consumos difíciles de aplazar. Bajo esa mirada, la discusión deja de centrarse solo en cuánto marcó la inflación y pasa a una pregunta más concreta: ¿En qué gastos se está yendo hoy la plata?
De acuerdo con José Daniel Martínez, asociado de RBC, una inflación más baja en febrero no significa que marzo sea un mes barato. “Solo quiere decir que los precios están subiendo a un ritmo menor que antes, pero sobre niveles que ya venían altos”. Por eso, aunque el IPC anual haya cedido, muchas personas siguen sintiendo que la plática rinde menos, sobre todo cuando deben asumir gastos que aparecen varias veces a la semana o que no se pueden mover con facilidad, como las comidas por fuera de casa, las compras pequeñas de mercado, el transporte diario, los medicamentos o los pagos ligados a la educación de los hijos.
Bajo esa mirada, el informe da a conocer cuáles son los cinco gastos del día a día que actualmente más están apretando al bolsillo. No necesariamente son los compromisos más altos del mes, pero sí los que más están pesando en la billetera y la cuenta porque aparecen seguido o porque casi no dan margen de espera.
- Comer por fuera. El rubro de restaurantes y hoteles fue el de mayor variación anual en febrero, con 9,61%, muy por encima del IPC total. Ahí caben el almuerzo comprado en la oficina, el café en la calle, el domicilio, la comida rápida y esas salidas pequeñas que parecen manejables por separado, pero que al cierre de la semana ya pesan bastante.
“Si este gasto se repite tres, cuatro o cinco veces por semana, ya no es algo eventual y puede estar compitiendo con pagos básicos del hogar. Fijar un tope semanal y revisar cuántas compras de comida preparada se están acumulando puede marcar una diferencia real”, afirma Martínez.
- Las compras pequeñas o de última hora en el mercado. Alimentos y bebidas no alcohólicas registraron una variación anual de 5,84% y también estuvieron entre las divisiones que más aportaron al alza mensual de febrero. El problema no siempre está en la gran compra del supermercado, sino en las reposiciones constantes: pan, huevos, frutas, bebidas, snacks, lácteos y productos frescos que se compran por unidad en tienda o minimercado y que suelen salir más caros.
“La recomendación es hacer una compra base con lista cerrada y reducir al máximo las visitas “rápidas”, que son las que más desordenan las cuentas sin que el hogar alcance a ver el gasto completo”, agrega.
- Salud. Esta categoría tuvo una variación anual de 7,82%, una de las más altas del IPC de febrero. A diferencia de otros rubros, aquí el margen para recortar es mínimo: medicamentos, consultas, exámenes y copagos no se pueden aplazar sin afectar el bienestar.
“Cuando este gasto empieza a pesar más en el presupuesto, el ajuste no debería hacerse a costa de tratamientos o controles, sino en consumos más flexibles que puedan moverse sin poner en riesgo la estabilidad del hogar”, señala Martínez.
- Educación. Fue una de los temas que más presionó el IPC mensual de febrero y en la variación anual llegó a 7,44%. En marzo, el peso de este gasto seguirá sintiéndose en pensiones, útiles de última hora, fotocopias, meriendas, transporte asociado y otros pagos ligados al calendario escolar o universitario.
“El consejo útil no es recortar a ciegas, sino programar mejor esos desembolsos, evitar compras de última hora y compensar con más disciplina en rubros menos urgentes. En muchas familias, una parte importante de la presión de este mes sigue estando ahí”, dijo.
- Los gastos pequeños que se repiten. Transporte corto, dulces y snacks, antojos, suscripciones a plataformas, pagos digitales y compras sueltas no siempre aparecen como una gran cuenta, pero sí terminan drenando la plata. Su problema no es el tamaño individual, sino la frecuencia. Ese es uno de los puntos que más subraya Russell Bedford en su lectura sobre el primer trimestre: una suma dispersa de pagos menores puede volverse tan dañina como una cuenta grande cuando nadie la está siguiendo de cerca.
Ajustes simples para no llegar con el bolsillo ahogado a fin de mes
Con este panorama, cuidar el bolsillo no pasa por esperar una baja rápida de precios, sino por ordenar mejor el presupuesto desde ya. La clave, según Martínez, es diferenciar los pagos que no se pueden mover —como salud, educación, arriendo y servicios— de los consumos más flexibles, identificar cuál de estos gastos se está repitiendo más de la cuenta, ponerle un límite semanal y evitar que las compras pequeñas o las reposiciones del mercado sigan desordenando el mes. También recomienda no usar crédito de corto plazo para cubrir gastos corrientes cuando el ingreso ya viene apretado.















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