Los pagos digitales ya concentran cerca del 60 % del gasto de los consumidores en América Latina, según el informe Panorama 2025 de pagos en América Latina de Payments & Commerce Market Intelligence (PCMI). Este cambio está impulsando una transformación en la industria financiera regional, donde los pagos dejan de ser un punto final para
Los pagos digitales ya concentran cerca del 60 % del gasto de los consumidores en América Latina, según el informe Panorama 2025 de pagos en América Latina de Payments & Commerce Market Intelligence (PCMI). Este cambio está impulsando una transformación en la industria financiera regional, donde los pagos dejan de ser un punto final para convertirse en parte de ecosistemas transaccionales más amplios que integran datos, identidad, seguridad y experiencia del usuario.
Para Albeiro Cortés, Chief Executive Officer de CLAI PAYMENTS, esta evolución refleja un cambio estructural en la forma en que las instituciones financieras entienden las transacciones. Durante la última década, explica, el foco del sector estuvo principalmente en la eficiencia operativa y en la capacidad de procesar pagos de forma más rápida y segura. Hoy, el desafío es diferente.
“Hoy la operación financiera no termina cuando el dinero cambia de manos. Cada transacción genera información valiosa que permite entender comportamientos, anticipar necesidades y construir nuevos servicios alrededor del usuario”, señala Cortés.
El crecimiento de los pagos digitales refleja una transformación en las expectativas de los usuarios, quienes ya no evalúan la experiencia financiera únicamente por el momento del pago, sino por todo lo que ocurre antes, durante y después de la transacción.
En países como Brasil, sistemas como PIX han demostrado cómo los pagos pueden integrarse de manera natural a la vida cotidiana de personas y comercios, ampliando su alcance hacia pagos recurrentes y servicios asociados. Colombia avanza en una dirección similar con el desarrollo del sistema de pagos inmediatos interoperables Bre-B, orientado a conectar bancos, billeteras digitales y comercios bajo una misma lógica de inmediatez y experiencia consistente.
Dinámicas similares se observan en mercados como Perú y México, donde billeteras digitales y modelos híbridos integran pagos, comercio y servicios financieros en un mismo entorno, impulsando una evolución regional orientada a simplificar la relación de las personas con el dinero.
Según Cortés, este escenario marca el paso hacia un nuevo enfoque: el ecosistema transaccional. En este modelo, el pago funciona como un nodo que conecta datos, decisiones y servicios financieros, habilitando soluciones como Buy Now, Pay Later (BNPL), que utilizan el comportamiento transaccional para ofrecer opciones de financiamiento en tiempo real. En América Latina, este mercado superó los 16 mil millones de dólares en 2025 y mantiene proyecciones de crecimiento hacia 2030.
Para el vocero, la transición hacia este modelo implica que las instituciones financieras deberán avanzar hacia infraestructuras capaces de integrarse con sistemas existentes y ejecutar decisiones en tiempo real, en un entorno donde la experiencia del usuario y el uso inteligente de los datos serán cada vez más determinantes.
“El reto hacia 2026 no será quién procesa más rápido o más barato, sino quién logra comprender mejor el entorno que rodea cada transacción y convertir el pago en el inicio de una relación más profunda con el usuario”, concluye.
La transición hacia ecosistemas transaccionales ya está en marcha y marcará una nueva etapa para el sistema financiero regional, en la que las organizaciones competirán no solo por mover dinero, sino por diseñar experiencias y servicios alrededor de cada interacción financiera.















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