Segunda oportunidad para 14 millones de colombianos reportados en centrales de riesgo

Imagine esto: usted ahorró peso a peso, sacó dinero de donde no había, se apretó el cinturón y aplazó gastos importantes para cumplir con los urgentes. Todo con un solo propósito: salir de las “culebras” y pagar hasta el último centavo de las deudas que lo tenían reportado en Datacrédito y TransUnion. Sin embargo, cada

Imagine esto: usted ahorró peso a peso, sacó dinero de donde no había, se apretó el cinturón y aplazó gastos importantes para cumplir con los urgentes. Todo con un solo propósito: salir de las “culebras” y pagar hasta el último centavo de las deudas que lo tenían reportado en Datacrédito y TransUnion. Sin embargo, cada vez que va al banco a solicitar un préstamo para resolver una necesidad inmediata o simplemente para pedir una tarjeta de crédito, incluso, para iniciar un emprendimiento, la respuesta es la misma: “no aprobado”. ¿La razón? Su nombre sigue en la lista negra de las centrales de riesgo, a pesar de que tiene en mano todos los paz y salvos que demuestran que ya no le debe nada a nadie. ¿Frustrante? Claro que sí.

Y no es un caso aislado. Este es el drama de cerca de 14 millones de colombianos que podrían beneficiarse de un proyecto de Ley que avanza con fuerza en el Congreso. La iniciativa ya pasó por la Comisión Primera de la Cámara de Representantes el pasado 10 de septiembre, le restan tres debates para convertirse en realidad y, de acuerdo con los pronósticos legislativos, podría estar aprobada antes de que termine 2025 o, en el peor de los casos, iniciando el 2026. Se trata de la Ley “Borrón y Cuenta Nueva 2.0”.

Aunque todavía no es norma, esta propuesta genera ilusión porque promete borrar los reportes negativos de quienes ya cumplieron con sus deudas. Y no es un detalle menor: para muchos ciudadanos, la diferencia entre seguir reportados o quedar limpios es la posibilidad de acceder a un crédito de vivienda y dejar de pagar arriendo, comprar el primer carro o mejorar el actual, matricular a un hijo en la universidad o, incluso, abrir un pequeño negocio.

Tenga en cuenta: así funcionaría esta iniciativa en la práctica

De acuerdo con Giovanna Florián, directora del programa de Derecho de la Universidad de San Buenaventura, sede Bogotá, el proyecto “Borrón y Cuenta Nueva 2.0” cambiaría las reglas del juego con cinco medidas concretas y fáciles de entender:

1.           Un año de plazo. Desde la promulgación de la ley habrá 12 meses para ponerse al día con las obligaciones pendientes y que estén reportadas en las centrales de riesgo.

2.           Limpieza exprés. Una vez se pague la deuda, el reporte negativo deberá desaparecer en máximo dos meses.

3.           Beneficio retroactivo. Quienes ya cancelaron sus “culebras” antes de que entre en vigencia la ley, también quedarán libres del reporte.

4.           Caso ICETEX. Bastará con llegar a un acuerdo y cumplir seis cuotas consecutivas para salir de la lista negra.

5.           Más sectores cobijados. Los alivios también alcanzan a deudores de vivienda, Mipymes, empresarios del turismo, pequeños productores agropecuarios y trabajadores independientes.

“No es una condonación de deudas ni un regalo, pues se exige el pago total o el cumplimiento de un acuerdo. Es una medida para democratizar el crédito, no para estimular la mora”, explica Florián.

El universo de potenciales beneficiarios con esta ley sería enorme. El Congreso calcula cerca de 14 millones de colombianos, aunque sectores financieros más bajan la estimación a unos 5 millones de personas. Aun en la cifra más conservadora, hablamos de una cuarta parte de los adultos del país.

“De hecho, se prevé que entre el 20 y el 25 % de la población está hoy bloqueada en su acceso al crédito por un historial negativo. Un régimen de alivio puede marcar la diferencia para regresar al sistema financiero formal”, agrega Florián.

Por qué este proyecto llega en el momento justo

El antecedente inmediato es la Ley 2157 de 2021, el primer “Borrón y Cuenta Nueva”, que prometía beneficiar a 16 millones de personas, pero apenas llegó a 1,7 millones. La falta de difusión, los efectos de la pandemia y la resistencia de algunas entidades financieras hicieron que su impacto fuera muy limitado.

Hoy la discusión cobra más urgencia. La economía crecerá solo 2,5 % en 2025, la inflación sigue por encima del 5 % y el Banco de la República mantiene su tasa de referencia en 9,25 %, lo que encarece el crédito. De hecho, mientras el consumo se mueve cerca del 25 % efectivo anual, los préstamos productivos superan el 50 % EA.

En este contexto, muchos ciudadanos que ya están al día siguen castigados en las centrales de riesgo y terminan recurriendo al gota a gota, que afecta al 30 % de los hogares de bajos ingresos, según la Defensoría del Pueblo

Más que un cambio legal, este proyecto de Ley representa una segunda oportunidad para cerca de 15 millones de colombianos. “No se condonan deudas, se restablece el derecho de quienes han cumplido. Lo clave es que ya existe una hoja de ruta para que los reportes negativos no se conviertan en una condena indefinida”, también, “permitirá que se siga propendiendo por el acceso al crédito formal y no tenga que recurrirse a prestamos no convencionales que van en contravía de los derechos del consumidor financiero “, concluye Florián.

Alirio Aguilera
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