Sobrevivir sin vaciar la caja

Sobrevivir sin vaciar la caja

Las cifras pueden impresionar, pero también esconden verdades incómodas. Se presume que las MiPymes representen más del 90% del tejido empresarial colombiano y generen cerca del 80% del empleo parece motivo de orgullo. Pero, ¿qué tan sostenible es un país que descansa sobre los hombros de empresas pequeñas, frágiles y muchas veces invisibles? Empresas que,

Las cifras pueden impresionar, pero también esconden verdades incómodas. Se presume que las MiPymes representen más del 90% del tejido empresarial colombiano y generen cerca del 80% del empleo parece motivo de orgullo. Pero, ¿qué tan sostenible es un país que descansa sobre los hombros de empresas pequeñas, frágiles y muchas veces invisibles? Empresas que, en lugar de crecer, sobreviven. Que no planifican el futuro porque apenas logran cerrar el mes.

He conocido de cerca esa realidad. Empresarios que madrugan más que nadie, que hacen cuentas en servilletas, que manejan su flujo de caja desde el celular y que enfrentan el sistema financiero como quien entra a un laberinto sin salida. La formación financiera no es un lujo, es una necesidad. Y, sin embargo, seguimos tratándola como si fuera opcional, como si bastara con tener ganas, cuando en realidad, sin entender los números, ningún negocio se sostiene.

En ese contexto, junto con otros docentes del Politécnico Grancolombiano, desarrollamos el MI-book “Finanzas prácticas para micro, pequeñas y medianas empresas”, una guía que busca traducir el lenguaje financiero al día a día de quienes toman decisiones con el corazón, pero necesitan hacerlo también con la cabeza.

Y es que la pregunta de fondo sigue siendo la misma: ¿qué hace financieramente saludable a una empresa? ¿Es suficiente vender bien? ¿Tener clientes fieles? ¿O se trata más bien de entender cómo se mueve el dinero, cómo se mide el riesgo, cómo se anticipan los golpes? ¿Cuántos empresarios saben realmente lo que significa una tasa de interés, o cómo se calcula el flujo de caja libre? ¿Cuántos toman decisiones con base en indicadores como el ROE o el EBITDA, y no solo en la intuición?

No se trata de convertir a los emprendedores en contadores, sino de darles herramientas para que no dependan de la suerte. Para que puedan leer una oferta de crédito sin caer en trampas, para que sepan cuándo invertir y cuándo esperar, para que entiendan que un seguro no es un gasto inútil, sino una red de protección. Porque la improvisación, aunque común, no puede seguir siendo la estrategia por defecto.

Y aquí es donde el sistema también tiene que mirarse al espejo. ¿Qué tanto acompañamiento reciben las MiPymes? ¿Cuántos programas de formación financiera están diseñados pensando en su lenguaje, su ritmo, sus urgencias? La mayoría de las capacitaciones siguen siendo teóricas, desconectadas de la realidad de quien tiene que decidir entre pagar la nómina o el arriendo. Necesitamos una educación financiera que no solo enseñe a sumar y restar, sino que ayude a tomar decisiones bajo presión, con información clara y herramientas prácticas.

Además, hay una conversación pendiente sobre el acceso al crédito. Muchas MiPymes no acceden a financiación no porque no la necesiten, sino porque no saben cómo presentarse ante una entidad financiera. No tienen estados financieros formales, no conocen su historial crediticio, no saben cómo justificar una inversión. Y eso las deja fuera del juego. ¿No deberíamos estar enseñando desde el colegio cómo funciona un balance, qué es una tasa efectiva anual, o cómo se calcula el punto de equilibrio?

La informalidad también juega un papel clave. Muchas empresas operan sin registros contables adecuados, sin separar las finanzas personales de las del negocio, sin saber si realmente están ganando o simplemente sobreviviendo. Y mientras tanto, el tiempo pasa, las deudas crecen y las oportunidades se pierden.

Porque el verdadero reto de las MiPymes no es vender más, es resistir, es crecer sin vaciar la caja. Y para eso, necesitamos menos discursos y más acompañamiento, menos improvisación y más estrategia. Porque cuando una MiPyme cierra, no solo se pierde un negocio: se apaga un sueño, se rompe una red de empleo, se debilita la economía de todos, y las familias que dependen de esta se quedan sin amparo.

Alirio Aguilera
ADMINISTRATOR
PROFILE

Posts Carousel

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked with *

Latest Posts

Top Authors

Most Commented

Featured Videos