Volver al campo es la base de la propuesta y gestión que adelanta el Instituto Colombiano Agropecuario -ICA– en cabeza de su gerente general Paula Cepeda. La ejecución de un programa de capacitación dirigido a jóvenes campesinos e indígenas con especial énfasis en la aplicación de buenas prácticas agrícolas y ganaderas en los 300 colegios
Volver al campo es la base de la propuesta y gestión que adelanta el Instituto Colombiano Agropecuario -ICA– en cabeza de su gerente general Paula Cepeda. La ejecución de un programa de capacitación dirigido a jóvenes campesinos e indígenas con especial énfasis en la aplicación de buenas prácticas agrícolas y ganaderas en los 300 colegios agropecuarios que hay en el país. Sobre el tema economía y desarrollo habló con la gerente de la entidad y nos contó en qué consiste esta actividad de capacitación que busca estimular el amor por el campo colombiano.
Economiaydesarrollo: ¿En qué consiste el programa de formación a jóvenes, indígenas y campesinos para poder desarrollar e incentivar ese amor por el campo a través de qué mecanismo lo están adelantando ustedes?
Paula Cepeda: Tenemos un programa muy lindo desde esta administración que se llama Escuela Itinerantes que hemos venido transformando gracias a la reforma rural integral en ese programa de extensión. Entonces, ¿cuál es nuestro interés? Que los más de 300 colegios agropecuarios con vocación agropecuaria que existen en Colombia empiecen a ser incentivados bajo las competencias que tiene el instituto en buenas prácticas ganaderas y buenas prácticas agrícolas.
El mensaje preciso de nuestro programa es que el campo no es el futuro, el campo es el presente y nuestros jóvenes tienen que retomar el amor por el agro colombiano, además de este tema de amor al campo es cómo los resultados, las cifras, los indicadores económicos nos demuestran que esto también es una opción.
Y por eso como joven que representa una institución tan importante para el sector agropecuario en el país, la invitación a cada uno de los jóvenes que están en la ruralidad, que el campo no es el futuro, sino el presente y que nosotros estamos para acompañarlos y por eso ya nos hemos desplazado a algunos municipios en el país teniendo como iniciativa poder hacer de esas capacitaciones un instrumento en el que nuestros profesionales y nuestros técnicos sean quienes los acompañen en cada una de esas regiones.
EyD.: ¿En qué áreas específicas se centra esa capacitación?
P.C.: Esta iniciativa no solamente tiene que ver con buenas prácticas ganaderas y buenas prácticas agrícolas, nos permite tener una responsabilidad no solamente con el ámbito general de la producción, sino además de tener responsabilidad con el medio ambiente, con el bienestar animal y así poder migrar hacia la cultura de mejores prácticas productivas.
Un primer paso es buscar la forma de cómo certificar un predio como exportador y así poder tener esa certificación de buenas prácticas. Entonces, para nosotros como Instituto es muy importante poder transmitir el conocimiento que tenemos y de allí a nuestros jóvenes y con ello poder incentivar esa cultura de cambio en buenas prácticas agrícolas y ganaderas.
EyD.: ¿Está focalizado el programa en algunas regiones específicas del país?
P.C.: Sí, justamente iniciamos en Inza Cauca. El propósito es fortalecer a estas juventudes rurales. Allí tuvimos a 50 estudiantes entre indígenas y campesinos que participaron en estos espacios de formación. Aunque nosotros no otorgamos como tal la certificación de buenas prácticas, esto nos ayuda a hacer un voz a voz y un cambio cultural.
Nosotros aportamos el conocimiento y los jóvenes en la medida que pueden colaboran en esas prácticas agropecuarias en cada una de sus regiones. Por eso la idea es que nuestra escuela itinerante esté en el Valle del Cauca, Norte de Santander, Sucre, San Andrés y Providencia, Caldas, Putumayo y en Risaralda, reafirmando ese compromiso que tiene el Instituto Colombiano Agropecuario con la economía campesina, familiar, étnica y comunitaria que brinda una herramienta de formación a estas comunidades.
EyD.: ¿Cómo reciben estos muchachos ese tipo de capacitaciones de parte del ICA?
P.C.: En el ejercicio de esta experiencia hemos encontrado que ellos identifican ciertas situaciones, que hay una que el árbol de al frente de mi casa o la mata de limón que tengo allí se secó por alguna u otra razón. Entonces, cuando ellos empiezan a observar que todo tiene un rigor técnico, que hay una razón, que hay un manejo de insumos, de cuidados que podemos tener, ellos lo reciben muy bien y son muy proactivos porque ese es su diario vivir, esa es su realidad.
Entonces, acompañarlos con conocimiento ha resultado muy valioso y satisfactorio.
EyD.: Las personas ajenas a los colegios o los jóvenes que quieran acceder a este tipo de capacitaciones ¿cómo lo pueden hacer?
P.C.: Nosotros estamos haciendo este ejercicio de manera directa con las alcaldías y con los departamentos. De hecho, firmamos también hace poco un memorando de entendimiento con la gobernación de Norte de Santander y con un instituto para poder hacer ese enlace de conocimiento teniendo en cuenta que el 76 % de quienes están en edad escolar asisten a un colegio o una universidad en zona rural, eso es un dato super importante porque esta cantidad de jóvenes tiene que tener un norte y repito, una autonomía para poder actuar. Entonces, nuestra intención es poder capacitarlos y quienes estén dispuestos a recibirnos y acompañar esta esta iniciativa de escuelas itinerantes. Nosotros estamos con la puerta abierta, porque pues tenemos toda la capacidad instalada, las 32 seccionales, todas nuestras oficinas locales y pues el personal tiene mucha experiencia y mucha disposición para compartir el conocimiento.
Hemos programado Hemos hecho un cronograma muy específico ya con las con las instituciones que tenemos en el radar como muestra inicial y el personal del ICA está muy dispuesto porque eso esto resulta como un eco a la actividad que ellos hacen y como nosotros hacemos monitoreo, control, vigilancia el hecho de capacitar a los estudiantes, incluso a los docentes, nos permite tener ojos adicionales a nuestra misión que es mantener el estatus sanitario y fitosanitario del país.
Entonces ha resultado muy bien la disposición del equipo, hemos programado para no desatender nuestras labores adicionales, entendiendo que esto es un mensaje de extensión, de autonomía y pensando que el agro no es el futuro, sino el presente.
EyD.: ¿Han pensado extender este programa a departamentos del centro del país?
P.C.: Efectivamente, el 12% de los jóvenes rurales se han visto en la obligación de emigrar a ciudades capitales, como sucede en Bogotá, a donde todos quieren migrar, por ejemplo, lo que sucede en el Pacífico de Colombia, tal es el caso del Chocó que van hacia Cali, los de Nariño van hacia Cali, los del Putumayo van hacia Cali, los del Cauca van hacia Cali. Lo mismo sucede pasa aquí con el oriente del país, que la gente de Boyacá, Casanare, Arauca, incluso la gente del Caribe está también aquí en la capital del país.
Y nuestra idea es que nuestros jóvenes ese 12% que está en población rural ame la vocación por el agro. Entonces, en ese entendido queremos incentivar de manera responsable y técnica la productividad en el campo.
Esta es una manera de invitar a los jóvenes que están alejados de las ciudades que hay una oportunidad y que la oportunidad no significa un rezago ni una dificultad, sino por el contrario que cuando lo hacemos de manera responsable trae buenos resultados y además, aportamos a la seguridad y a la soberanía alimentaria del país, pero con gran oportunidad de salir a mercados internacionales.
Hoy tenemos dificultades en cultivos y ese rigor técnico desde joven creo que les hace tener una productividad más responsable, y así poder migrar de la cultura del monocultivo, a su vez, tener herramientas y capacidades que les permitan tomar decisiones hacia el futuro.
EyD.: ¿Esas personas deben tener al algún nivel básico de formación o simplemente estar en el campo, querer optar por esta capacitación para llegar a ella?
P.C.: Nuestra población inicial objetivo son 313 colegios agropecuarios que tenemos en zonas rurales del país y pues quienes se quieran sumar, bienvenidos. Los docentes acompañan nuestra iniciativa y pues también refuerzan ese conocimiento que nosotros dejamos en primera medida.
EyD.: ¿El programa ya está funcionando?
P.C.: Ya llegamos a 50 estudiantes en Inza Cauca. Es Esa fue nuestra prueba piloto con un resultado muy fructífero en estudiantes de décimo y undécimo grado, que son quienes pues van ya migrando del colegio a la universidad o a hacer su nivel técnico según sea su necesidad.
Eso, digamos, pensado que es un programa de gobierno que es un ejercicio interesante por lo que representa hacer que la gente vuelva a mirar al campo. Eso me parece fantástico desarrollar vocaciones que la gente tenía de pronto olvidadas porque todo el mundo quiere irse a la ciudad en busca de oportunidades.
EyD.: ¿En el tema de la población vulnerable también han pensado dirigir el programa hacia esa población específicamente?
P.C.: Nosotros aparte de la escuela itinerante estamos empezando a fortalecer un proyecto que se llama regulación diferencial. Regulación diferencial para tener en cuenta las particularidades de cada uno de sus grupos poblacionales con las diferentes vulnerabilidades y particularidades que tienen.
Entonces, eh estamos fortaleciéndolo porque hay mucha regulación que es para grandes productores, para solo exportadores y demás y lo que hemos intentado hacer nosotros es recoger la situación de todos los productores sin discriminar el tamaño para que puedan acceder a unas a certificaciones de buenas prácticas agrícolas, de buenas prácticas ganaderas y de esta manera acompañar labores de nuestras instituciones compañeras del sector a la hora con la compra de tierras que tenemos una misión sobre la certificación de estos predios con buenas prácticas y con la certificación de predios exportadores que nos permitirán mantener los niveles de los indicadores que hoy está teniendo como aporte el agro en la economía general del país.














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