El papel del empaque en el retail moderno
Las compras en supermercados son cada vez más rápidas y frecuentes. Según The Food Institute, el tiempo promedio que los consumidores permanecen en una tienda de alimentos pasó de 24,8 minutos en 2019 a poco más de 23 minutos en 2025. A esto se suma una transformación en los hábitos de compra: cada vez más personas están sustituyendo las grandes compras mensuales por visitas más cortas y frecuentes para reponer productos específicos.
Este cambio confirma una nueva dinámica para el retail. En ese contexto, cada elemento que acompaña al producto en la góndola adquiere mayor valor estratégico. Las etiquetas, certificaciones y atributos siguen siendo determinantes, pero también cobra fuerza, el color, la facilidad de identificación y la capacidad de comunicar valor de manera inmediata.
En esta nueva dinámica, el empaque ha ganado protagonismo como un actor que influye directamente en la experiencia de compra. Euromonitor evidenció que el 53% de los consumidores a nivel global confía en la información que encuentra en las etiquetas y empaques, lo que demuestra que contar con mensajes claros y fáciles de entender sigue siendo un factor importante para quienes compran. A esa necesidad de información confiable, se suma que cada vez más personas esperan que los productos reflejen el compromiso de las marcas con la sostenibilidad. Estas expectativas muestran que el empaque no solo protege el producto, sino que también facilita la elección, reduce fricciones y fortalece la percepción del consumidor frente a la marca.
Esta realidad es especialmente relevante en formatos como hard y soft discount, donde la eficiencia operativa, la rotación de inventarios y la claridad en la exhibición son parte central del modelo. A partir de su experiencia acompañando a marcas y retailers, Smurfit Westrock, compañía especializada en soluciones de empaque sostenibles en cartón corrugado, identifica momentos en los que el empaque marca la diferencia en el retail moderno.
Captar la atención en entornos competitivos
Ante alternativas similares, la visibilidad se convierte en un factor decisivo. El empaque corrugado con una exhibición y estructura adecuada, el diseño gráfico, el contraste visual, la jerarquía de la información y la facilidad para identificar una referencia inciden directamente en la elección del consumidor. En los hard discount, donde la experiencia está mediada por exhibiciones simples y recorridos rápidos, el empaque cumple un rol clave como vehículo de comunicación entre la marca y el consumidor.
Esto implica diseñar soluciones que no solo respondan a criterios estéticos, sino también a comportamientos reales de compra. Comprender cómo una persona recorre una tienda, qué información necesita para decidir y cómo compara productos similares, permite desarrollar empaques que ayuden a las marcas a ganar relevancia.
Fortalecer la experiencia dentro del punto de venta
Una vez el producto logra captar la atención, el empaque empieza a influir en la percepción que el consumidor construye sobre la marca. En retail, esa interacción ocurre en segundos. Al tomar el producto de la góndola, revisar su información, compararlo con otras opciones o evaluar si responde a una necesidad inmediata. Por eso, elementos como la facilidad de apertura, la protección del contenido y la organización visual cumplen una función práctica y ayudan a transmitir la calidad, confianza y conveniencia.
El empaque debe captar la atención del consumidor: una solución bien diseñada permite identificar el producto con facilidad, entender sus atributos principales y confirmar rápidamente su valor frente a otras alternativas.
Aportar eficiencia a la operación
En el retail moderno, y particularmente en modelos de descuento, la eficiencia no depende únicamente del precio o del surtido, sino también de la capacidad de movilizar, almacenar, reponer y exhibir productos con rapidez y consistencia.
En proyectos desarrollados con clientes, Smurfit Westrock ha identificado oportunidades de mejora de hasta un 30% en la forma en que los productos se movilizan y llegan a los puntos de venta, evidenciando que el empaque no solo impacta la experiencia en la góndola, sino también en la eficiencia de toda la cadena.
“Las formas de comprar están cambiando y eso exige entender mejor qué esperan los consumidores en cada punto de contacto. En Smurfit Westrock trabajamos con marcas para desarrollar soluciones de empaque que combinan diseño, innovación, eficiencia y sostenibilidad. Hoy el reto no es solo proteger un producto, sino ayudar a que sea más visible, fácil de elegir y eficiente a lo largo de toda la cadena de valor”, afirmó Gilberto Avendaño, Líder de Innovación de Smurfit Westrock en el Central Cluster.