El 82,8 % de las operaciones financieras en Colombia son digitales
El 82,8 % de las operaciones del sistema financiero colombiano ya se realiza a través de canales no presenciales, según cifras de la Superintendencia Financiera correspondientes al cuarto trimestre de 2025. La digitalización ha facilitado el acceso a los servicios financieros, pero también plantea un nuevo escenario de riesgo para bancos, empresas y usuarios.
Fraude digital, suplantación de identidad, robo de información y ataques cibernéticos forman parte de un entorno en el que las amenazas evolucionan rápidamente. Frente a esta realidad, la banca colombiana destinó $1,07 billones a seguridad digital en 2024, casi el doble de los $543.000 millones invertidos en 2023, de acuerdo con Asobancaria.
Para Xertica.ai, el aumento de la inversión es una señal de un cambio más profundo: la ciberseguridad dejó de ser únicamente un problema tecnológico y se convirtió en un asunto de confianza y continuidad para el sistema financiero.
“La confianza de millones de usuarios depende cada vez más de la capacidad del sistema para anticiparse a los riesgos, adaptarse a nuevas modalidades de fraude y responder de manera coordinada”. Afirma Luis Manuel Faviani, Chief Business Officer, Xertica.ai
La inteligencia artificial cambió el mapa del riesgo
A este escenario se suma la inteligencia artificial como factor fundamental. En 2025, el 81 % de los establecimientos de crédito en Colombia ya utilizaba IA en sus procesos, según la Superintendencia Financiera.
Su avance ha abierto oportunidades para analizar grandes cantidades de información, detectar comportamientos inusuales e identificar posibles fraudes con mayor rapidez. Pero también ha planteado nuevos desafíos ante actores que pueden utilizar estas tecnologías para automatizar engaños y desarrollar modalidades de suplantación cada vez más sofisticadas.
Este nuevo escenario obliga a superar los modelos de seguridad que funcionan de manera aislada, es por ello que la compañía plantea que el reto ya no sea solamente responder a un ataque; sino la anticipación. Esto implica construir un modelo de protección que integre capacidades, comparta información y fortalezca la respuesta frente a amenazas que ya no distinguen entre el mundo físico y el digital.
Una visión enfocada en integración, intercambio de información y respuesta coordinada que apunte a conectar las capacidades de entidades financieras, empresas tecnológicas y autoridades, de manera que la información sobre una amenaza pueda contribuir a prevenir nuevos incidentes y acelerar la capacidad de respuesta de todo el ecosistema.
Faviani. “La nueva batalla es por la confianza, en un sistema financiero cada vez más digital, un incidente de ciberseguridad no solo puede comprometer información o recursos: también puede afectar la confianza de los usuarios. Por ello trazamos avanzar de una ciberseguridad individual hacia una resiliencia colectiva, donde la tecnología y la inteligencia artificial están acompañadas por intercambio de información, coordinación y capacidad de anticipación”.
El desafío es garantizar que la innovación financiera avance al mismo ritmo que la protección, brindar a los ciudadanos la certeza de que su dinero, información y transacciones están protegidos es indispensable para construir un sistema financiero más seguro e innovador. Y donde en esta nueva economía digital, la pregunta ya no sea únicamente cómo responder al próximo ciberataque, sino qué tan preparado está el ecosistema financiero para anticiparlo.