Indicadores
Dólar TRM $ 3.202,79 29/08/2026 Euro $ 3.704,43 31/08/2026 Café US¢ 310,45/lb 31/08/2026 Brent USD 88,89 31/08/2026 Tasa BanRep 12,0% 5 de agosto de 2026 Dólar TRM $ 3.202,79 29/08/2026 Euro $ 3.704,43 31/08/2026 Café US¢ 310,45/lb 31/08/2026 Brent USD 88,89 31/08/2026 Tasa BanRep 12,0% 5 de agosto de 2026
Economía y Desarrollo

Su portal de noticias de economía, tecnología, negocios, cultura entre otros temas, donde puede estar siempre al día

📅 lunes, 31 de agosto de 2026 🕘 02:40:54 pm

Pagos 24/7: el 75% llega al banco en 10 minutos, pero…

Swift prepara junto con 17 bancos de seis continentes pruebas de pagos transfronterizos disponibles las 24 horas mediante depósitos tokenizados. Mientras BIS, Mastercard y Visa avanzan sobre nuevas formas de liquidación, para las empresas latinoamericanas el desafío no es solo mover dinero más rápido, sino cobrar, conciliar y administrar tesorería en mercados con reglas diferentes.

La economía digital no duerme. Una plataforma SaaS puede cerrar una venta a medianoche, un comercio electrónico seguir cobrando durante un feriado y una empresa regional recibir ingresos desde distintos países sin que sus clientes piensen en horarios bancarios. Sin embargo, la infraestructura que mueve ese dinero todavía no siempre funciona con la misma lógica.

La diferencia empieza a quedar expuesta en los propios datos de la industria. En julio, Swift informó que el 75% de los pagos que viajan por su red alcanza al banco del beneficiario en menos de diez minutos. Pero la misma investigación mostró una paradoja: el tramo internacional representa menos del 20% del tiempo total del recorrido y alrededor del 80% se concentra en la denominada “última milla”, cuando la entidad receptora debe procesar, controlar y acreditar los fondos.

Ese cuello de botella está moviendo a bancos, redes de pagos y organismos internacionales hacia una nueva frontera: que el dinero pueda circular de forma más continua, con menos dependencia de ventanas operativas, intermediarios y procesos secuenciales.

El 9 de julio, Swift anunció que su nuevo ledger basado en blockchain estaba listo para un primer uso y que 17 bancos de seis continentes se preparaban para pilotear transacciones reales mediante depósitos tokenizados. El objetivo declarado es habilitar pagos transfronterizos disponibles las 24 horas y mejorar la eficiencia en el uso de liquidez. No significa que el sistema bancario global haya pasado a operar de manera permanente, pero sí que uno de sus principales proveedores de infraestructura considera el modelo always on como una dirección concreta de desarrollo.

El dinero empieza a buscar una infraestructura sin horarios

El movimiento no ocurre de manera aislada. A fines de julio, el Banco de Pagos Internacionales (BIS) actualizó los resultados de Project Agorá, una iniciativa público-privada que explora una plataforma programable para pagos mayoristas transfronterizos.

Durante pruebas con valor real realizadas en julio, 28 instituciones financieras y bancos centrales de Asia, Europa y América del Norte completaron 17 escenarios de transacción por aproximadamente CHF 800.000. El proyecto trabaja con reservas de bancos centrales y depósitos comerciales tokenizados para estudiar si es posible reducir procesos secuenciales, falta de visibilidad y liquidez fragmentada sin abandonar el marco regulado del sistema financiero.

Para las empresas, la discusión es bastante menos abstracta de lo que parece. Si una compañía vende en varios países, cobra suscripciones, opera un marketplace, contrata proveedores internacionales o administra ingresos provenientes de distintas monedas, el tiempo que existe entre vender, cobrar, conciliar, disponer de los fondos y volver a utilizarlos afecta directamente su capital de trabajo.

“La IA y las stablecoins están transformando los pagos cross-border y la infraestructura financiera global. La IA ya permite optimizar conversión, anticipar rechazos, automatizar conciliación. Las stablecoins hoy ya aceleran la liquidación entre mercados. Pero nada de eso funciona sin infraestructura local sólida en cada país. Por eso operamos con licencias locales, cuentas bancarias locales, compliance local en cada mercado. Más cerca del terreno. Ahí es donde se construye el futuro de la tesorería en las Américas”, sostiene Francisco Andrés León, Co-Founder & CSO de Rebill.

La definición introduce una distinción relevante. Una red puede funcionar las 24 horas, pero eso no elimina las reglas de cada país, los controles de cumplimiento, las monedas, la disponibilidad de liquidez ni el modo en que los fondos terminan entrando o saliendo de una cuenta local. Acelerar el rail por el que viaja el dinero no resuelve por sí solo todo el recorrido.

El propio BIS identificó en su Annual Economic Report 2026 entre las fricciones actuales de los pagos transfronterizos los procesos secuenciales, la limitada superposición de horarios operativos y los múltiples puntos de intervención. La tokenización podría permitir que instrucciones, controles de cumplimiento y liquidación formen parte de un flujo coordinado, además de habilitar nuevas modalidades de pagos condicionales y permanentes.

La presión también empieza a observarse entre los grandes jugadores privados. A comienzos de agosto, Mastercard completó la adquisición de BVNK para ampliar sus capacidades vinculadas con stablecoins y conectar dinero digital con las redes tradicionales. La compañía señaló específicamente a los pagos B2B transfronterizos, desembolsos, liquidación y flujos de tesorería entre los casos de uso que están impulsando esa infraestructura.

Visa, por su parte, publicó en julio un análisis sobre stablecoins y pagos internacionales en el que recordó que mover dinero entre países todavía puede involucrar múltiples intermediarios, monedas y procesos que tardan días en finalizar. La compañía señaló que algunas instituciones están explorando estos activos para acelerar la liquidación y mejorar la visibilidad de las operaciones, aunque su funcionamiento depende también de las redes utilizadas, el cumplimiento normativo y los mecanismos que permiten convertir los fondos hacia las monedas tradicionales.

América Latina y el desafío de una economía que ya funciona 24/7

Para América Latina, el problema tiene una dimensión adicional. La región combina empresas que nacen con ambición regional con sistemas financieros que mantienen regulaciones, adquirentes, monedas, medios de pago y esquemas de conciliación propios en cada mercado.

Una compañía puede vender el mismo software en Argentina, México, Brasil o Colombia, pero eso no implica que pueda cobrar, liquidar y reconciliar esos ingresos de la misma manera. En América Latina conviven tarjetas, transferencias instantáneas, billeteras y soluciones domésticas como Pix en Brasil o SPEI en México, lo que obliga a las empresas que buscan expansión regional a operar sobre múltiples infraestructuras financieras.

“En Rebill no estamos procesando pagos únicamente. Estamos construyendo la infraestructura que permite a los equipos de finanzas y tesorería enfocarse en el negocio, y no en administrar múltiples proveedores, mercados o conciliaciones que no cierran. La oportunidad está en construir tecnología que simplifique la complejidad regional y permita operar en América Latina con la misma fluidez con la que una empresa escala en su mercado local”, afirma León.

Esa complejidad ayuda a entender por qué el debate sobre una economía financiera 24/7 no debería reducirse a blockchain o stablecoins. El verdadero cambio está en la expectativa empresarial.

Los consumidores ya dan por hecho que pueden comprar en cualquier momento. Los servicios de nube se consumen permanentemente. Las APIs conectan compañías que pueden encontrarse en países y husos horarios diferentes. Los marketplaces generan movimientos de fondos durante todo el día y los modelos de suscripción producen eventos de cobro independientemente de que sea lunes por la mañana o domingo por la noche.

A medida que esa economía se vuelve continua, aumenta la presión para que los sistemas de pagos y las tesorerías corporativas se acerquen al mismo ritmo.

Pero “instantáneo” no significa necesariamente “simple”. La investigación de Swift sobre la última milla muestra justamente que buena parte del tiempo de procesamiento aparece después de que el dinero ya atravesó la red internacional. Requerimientos regulatorios, procesos manuales, condiciones del mercado de divisas, estándares tecnológicos y procedimientos internos pueden determinar cuánto tarda en quedar efectivamente disponible para el receptor.

“Para nosotros, infraestructura significa asumir la complejidad que una empresa no quiere ni puede absorber cuando se expande por América Latina. Una compañía que vende en varios países no debería tener que reconstruir su operación de pagos desde cero en cada mercado. Nuestro trabajo es convertir esa complejidad en una experiencia simple, pero con bases sólidas”, explica Nahuel Candia, CEO y cofundador de Rebill.

De mover dinero rápido a administrar tesorería en tiempo real

La próxima etapa probablemente tampoco enfrente a la banca tradicional con las fintech en los mismos términos que hace una década. Los bancos están incorporando tecnología de registros distribuidos; las redes globales experimentan con stablecoins y depósitos tokenizados; y las fintech profundizan licencias, adquirencia e infraestructura local. Las fronteras entre esos mundos comienzan a mezclarse.

La innovación, además, ya no busca únicamente acelerar una transferencia. Busca mejorar el uso de liquidez, automatizar conciliaciones, disminuir la cantidad de intermediarios y hacer más predecible el momento en que una empresa puede disponer efectivamente de su dinero.

Para un CEO o un CFO, por eso, la pregunta relevante no es si su empresa debería “usar blockchain”. Tampoco si las stablecoins terminarán reemplazando a los depósitos bancarios tradicionales.

La pregunta es mucho más concreta: ¿la arquitectura financiera de la compañía puede acompañar a un negocio que ya funciona permanentemente y en varios mercados?

Una empresa puede tener ventas abiertas las 24 horas y, al mismo tiempo, depender de conciliaciones manuales, proveedores diferentes en cada país, ventanas limitadas de liquidación o procesos que demoran la disponibilidad efectiva de sus fondos. Esa diferencia empieza a dejar de ser solamente un inconveniente operativo para convertirse en un problema de competitividad.

El sistema financiero todavía está lejos de funcionar globalmente como una única red continua. Los experimentos recientes de Swift y BIS confirman que persisten desafíos regulatorios, técnicos, legales y de interoperabilidad. Precisamente por eso siguen siendo pilotos y no una infraestructura universal disponible para cualquier compañía.

Pero también muestran que la dirección de la industria cambió. El objetivo ya no es únicamente conseguir que el dinero viaje más rápido entre dos bancos.

La próxima discusión será cómo lograr que cobro, control, liquidación, conciliación y tesorería puedan acompañar el ritmo de una economía digital que, hace tiempo, dejó de esperar al próximo día hábil.

¿Te pareció interesante?

Comparte esta noticia

Autor

Alirio Aguilera

Alirio Aguilera, periodista bogotano egresado de la Universidad Central de Bogotá, especializado en periodismo económico en la Universidad de la Sabana y con magister en Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana con amplia experiencia en medios de comunicación y también como docente de varias universidades y con gran experiencia como asesor de comunicaciones en el sector público y privado.

Deja tu comentario

Tu correo electrónico no será publicado.