Masglo y Nosotras invitan a reconocer el ciclo menstrual a través del color
El ciclo menstrual puede decir mucho más sobre el cuerpo que la fecha en la que comienza el periodo. A lo largo del mes pueden presentarse variaciones en la energía, el descanso, el estado emocional y distintas sensaciones físicas. Aprender a reconocer esos cambios, observar cuáles se repiten y entender cómo se viven de manera individual también puede convertirse en una herramienta de autocuidado.
Conocerse, en este contexto, empieza por prestar atención. Identificar cuánto dura cada ciclo, reconocer qué sensaciones aparecen con mayor frecuencia, observar cómo cambia la energía durante determinados días o registrar variaciones que se repiten permite construir una referencia personal sobre el funcionamiento del cuerpo.
Esa información adquiere valor porque cada experiencia menstrual es distinta. Una misma etapa puede sentirse de maneras diferentes entre mujeres e incluso variar de un mes a otro. Por eso, el autoconocimiento parte de la experiencia individual: observar, identificar patrones y comprender qué resulta habitual para cada persona.
La salud menstrual también está relacionada con el acceso a información adecuada. El último Reporte de Higiene y Salud de Essity plantea que contar con información precisa sobre el ciclo menstrual es uno de los componentes fundamentales para alcanzar bienestar menstrual. En Colombia, además, la Encuesta de Higiene y Salud de Essity 2022-2023 encontró que el 46 % de las personas menstruantes quisiera acceder a mejores servicios de salud y productos de higiene, evidenciando que existe interés por contar con mayores herramientas para gestionar esta dimensión del bienestar.
Aprender a leer las señales del propio cuerpo
El conocimiento del ciclo puede construirse a partir de acciones sencillas. Llevar registro de las fechas, prestar atención a cambios físicos recurrentes, reconocer cómo se comporta la energía durante el mes y observar variaciones en el descanso o en el estado emocional permite identificar tendencias personales.
También ayuda a diferenciar aquello que suele formar parte de la experiencia habitual de cada mujer de los cambios que llaman especialmente su atención. Así, conocer el ciclo se convierte en una manera de construir una relación más informada con el cuerpo y de tomar decisiones cotidianas de bienestar con mayor conciencia.
“Conocer el ciclo menstrual permite entender mejor cómo responde nuestro cuerpo a lo largo del mes. Observar cambios, reconocer patrones y saber qué es habitual para cada mujer aporta información valiosa sobre su bienestar. Cada experiencia es individual y esa capacidad de escucharse y entenderse también forma parte del autocuidado”, explica Mónica Lotero, ginecóloga, quien acompaña la conversación alrededor de la iniciativa desde la perspectiva científica sobre ciclo menstrual y salud femenina.
Este enfoque amplía la manera de entender el cuidado personal. Además de los hábitos relacionados con descanso, alimentación, movimiento o bienestar emocional, conocerse permite adaptar algunos momentos de la rutina a lo que el cuerpo está expresando: reconocer cuándo se necesita una pausa, cuándo se siente mayor energía o simplemente dedicar unos minutos a observar cómo se está viviendo determinado momento del ciclo.
Pequeños rituales que también pueden convertirse en espacios de conexión
El autocuidado también se construye en momentos cotidianos. Una pausa al final del día, dedicar tiempo a una rutina personal o elegir un color para las uñas pueden convertirse en espacios para detenerse, conectar consigo misma y expresar cómo cada persona quiere mostrarse en ese momento.
Desde esta perspectiva surge el punto de encuentro entre Nosotras, una marca Essity, y Masglo a través de “Para cada fase, un color”. La iniciativa conecta dos territorios complementarios: Nosotras aporta su trayectoria en educación y bienestar menstrual, mientras Masglo incorpora el color y los rituales de belleza como herramientas de expresión personal y amor propio.
La propuesta utiliza distintos tonos como un lenguaje visual para acercar la conversación sobre las etapas del ciclo: Intuitiva, Revolucionaria, Fiesta, Idealista y Nosotras, un tono creado especialmente para esta alianza. Cada color funciona como un símbolo que invita a observar la experiencia propia y expresar la individualidad, reconociendo que las emociones, la energía y las sensaciones pueden vivirse de maneras distintas.
Para Nosotras®, esta mirada se conecta con una trayectoria de más de 35 años promoviendo educación menstrual en Colombia. A través de sus programas, la marca ha llevado información sobre pubertad, menstruación y cuidado del cuerpo a más de un millón de niñas y niños y trabaja anualmente con más de 2.500 colegios públicos y privados.
“Queremos que cada vez más mujeres puedan entender su ciclo como una parte natural de su bienestar. Conocer el cuerpo, hablar de lo que sentimos y contar con información nos permite relacionarnos con la menstruación desde un lugar más consciente y cercano. Esta alianza abre una nueva manera de llevar ese conocimiento a la vida cotidiana, utilizando el color como un lenguaje que invita a escucharnos y reconocernos”, señala Mariana Upegui, Marketing Manager de Nosotras®.
Desde Masglo, el vínculo aparece a través de esos momentos personales que forman parte de las rutinas de belleza. El concepto de la iniciativa parte de una idea sencilla: incluso una acción tan cotidiana como pintarse las uñas puede cambiar la actitud, puede convertirse en un espacio para detenerse, dedicarse tiempo y expresar cómo quiere sentirse o mostrarse cada persona.
“Los rituales de belleza también pueden ser momentos de pausa y conexión personal. El color permite expresar una elección, un estado personal o simplemente cómo queremos vernos ese día. Llevarlo a esta conversación nos permite vincular belleza y bienestar desde un lugar muy cotidiano y profundamente individual”, afirma Adriana Paéz, Directora de Marketing Masglo.
Con “Para cada fase, un color”, Nosotras® y Masglo amplían así la conversación sobre autocuidado desde dos dimensiones que se complementan: entender lo que ocurre en el cuerpo y encontrar maneras personales de acompañar esa experiencia. Una invitación a observarse, escucharse y reconocer que el color también puede convertirse en una forma cercana de expresión, conexión y cuidado.