La computación cuántica ya no es ciencia ficción: el gran reto para la seguridad digital
Durante décadas, la seguridad digital ha descansado sobre sistemas criptográficos que protegen desde las transacciones bancarias y los documentos electrónicos hasta las historias clínicas, los datos empresariales y las identidades digitales. Sin embargo, el avance acelerado de la computación cuántica está cambiando ese panorama y abre una nueva etapa para la ciberseguridad mundial.
A diferencia de los computadores tradicionales, que procesan información mediante bits (0 o 1), los computadores cuánticos utilizan qubits, capaces de realizar múltiples cálculos simultáneamente. Esta capacidad promete acelerar descubrimientos científicos, optimizar procesos industriales y revolucionar campos como la investigación farmacéutica o la inteligencia artificial. No obstante, esa misma potencia de cálculo podría, en el futuro, comprometer los algoritmos criptográficos que actualmente sostienen la confianza digital, en un contexto donde el cibercrimen ya representa una de las mayores amenazas para la economía mundial. Según Cybersecurity Ventures, los daños ocasionados por fraudes, robo de información, secuestro de datos e interrupciones operativas alcanzaron US$10,5 billones en 2025, y el costo global del cibercrimen superará los US$12 billones en 2026.
De acuerdo con Namirial, compañía especializada en soluciones de identidad y confianza digital, este escenario ha impulsado el desarrollo de la criptografía post-cuántica, una nueva generación de algoritmos diseñados para resistir ataques provenientes de computadores cuánticos y proteger la información durante las próximas décadas.
“La conversación ya no es si la computación cuántica transformará la seguridad digital, sino cuándo ocurrirá y qué tan preparados estaremos. Organizaciones de todos los sectores manejan información que deberá seguir siendo confidencial y verificable durante muchos años. Por eso, la transición hacia la criptografía post-cuántica debe entenderse como una estrategia de anticipación y resiliencia digital”, afirmó Elías Barzallo, CEO de Namirial para Colombia y Ecuador.
La necesidad de prepararse responde a un riesgo concreto. Gran parte de la infraestructura digital mundial utiliza actualmente algoritmos como RSA para proteger comunicaciones, certificados digitales y firmas electrónicas. Aunque estos sistemas continúan siendo seguros frente a la computación tradicional, organismos internacionales como el National Institute of Standards and Technology (NIST) ya han definido nuevos estándares criptográficos preparados para enfrentar el futuro cuántico. De acuerdo con las proyecciones de Namirial, romper la criptografía RSA-2048 requerirá aproximadamente 4.000 cúbits lógicos, una capacidad que los computadores cuánticos podrían alcanzar a partir de 2030, razón por la cual expertos coinciden en que la transición hacia la criptografía post-cuántica debe comenzar desde ahora.
En ese contexto, Namirial ha desarrollado un ecosistema de soluciones basado en esos estándares internacionales que permite generar certificados digitales, realizar firmas electrónicas resistentes a la computación cuántica, proteger datos sensibles y garantizar la conservación segura de documentos con validez jurídica a largo plazo. La compañía también ha validado el desempeño de estos algoritmos en infraestructuras industriales y desarrollado aplicaciones de firma digital preparadas para este nuevo escenario tecnológico.
Como parte de esta estrategia, la compañía realizó recientemente una demostración práctica utilizando un computador cuántico real para evidenciar el impacto que esta tecnología tendrá sobre los mecanismos criptográficos actuales. Más que un ejercicio académico, el experimento permitió demostrar que la transición hacia modelos de seguridad resistentes a la computación cuántica ya puede comenzar con tecnologías disponibles hoy.
“Las organizaciones no necesitan esperar a que existan computadores cuánticos capaces de romper la criptografía actual para empezar a prepararse. La protección de contratos, expedientes médicos, información financiera o documentos oficiales requiere una visión de largo plazo. La seguridad de los próximos veinte años comienza con las decisiones tecnológicas que se toman hoy”, concluyó Barzallo.
La transición hacia la criptografía post-cuántica se perfila como uno de los mayores desafíos tecnológicos de la próxima década. Para países como Colombia, donde avanza la digitalización de servicios financieros, trámites públicos y procesos empresariales, incorporar este debate desde ahora será clave para fortalecer la confianza digital y proteger información que deberá mantenerse segura durante muchos años.