Lo qué buscan las personas en un banco más allá de un crédito
En Colombia, según cifras de la Superintendencia Financiera y Banca de las Oportunidades, mientras el 96,4 % de los adultos hacen parte del sistema financiero al contar con al menos un producto activo, solo 35 de cada 100 tienen un producto de crédito. Una diferencia de 2,7 veces que deja en evidencia la oportunidad que tiene el país para ampliar el acceso al financiamiento y consolidarlo como una herramienta cotidiana para impulsar el desarrollo.
Y es que, más que una deuda, el crédito representa una oportunidad para construir futuro. Ya sea para financiar estudios, adquirir vivienda, fortalecer un emprendimiento, invertir en un negocio o materializar un proyecto personal, el acceso al financiamiento puede convertirse en un motor de crecimiento y bienestar. Su verdadero valor no está únicamente en los recursos que pone a disposición de las personas, sino en las oportunidades que abre cuando se utiliza de manera responsable y con el acompañamiento adecuado.
Del crédito como producto al crédito como acompañamiento
Precisamente por eso, entidades como Banco Pichincha están impulsando una transformación en la manera en que las personas se relacionan con los productos financieros. El foco empieza a desplazarse de una lógica puramente transaccional centrada en tasas, montos y desembolsos, hacia una conversación más amplia sobre las necesidades de cada cliente, su realidad financiera y las alternativas que mejor contribuyen a su crecimiento y salud financiera a largo plazo.
“Para maximizar el impacto del crédito en el desarrollo económico y social del país, necesitamos construir relaciones que inspiren y retribuyan confianza. Eso implica ofrecer información clara, procesos ágiles, asesoría oportuna y un acompañamiento que permita a las personas tomar decisiones financieras con mayor seguridad. La oportunidad banca ya no es solo otorgar créditos, sino ayudar a que cada decisión financiera genere valor sostenible para quienes la toman”, afirma Germán Rodríguez, presidente de Banco Pichincha en Colombia.
Esta visión también está transformando el papel de los canales de atención presencial. Más que espacios destinados a realizar transacciones, con la consolidación de la banca en línea y la llegada al país de jugadores 100% digitales, hoy las oficinas bancarias comienzan a consolidarse como centros de asesoría donde personas pueden conversar sobre sus proyectos, analizar alternativas y recibir orientación para tomar decisiones financieras informadas.
Bajo esa lógica, Banco Pichincha se convirtió en la primera entidad financiera en Colombia en transformar el 100% de sus sucursales en Centros de Negocios sin manejo de efectivo, apostando por una experiencia enfocada en la cercanía, el conocimiento del cliente y la construcción de relaciones de confianza.
La confianza como el diferencial de la banca
Este cambio de paradigma cobra especial relevancia en un momento en el que las personas valoran mucho más que una tasa competitiva o la rapidez de un desembolso. Al momento de elegir un producto financiero también consideran la transparencia de la información, la facilidad para resolver inquietudes, la calidad del servicio, la cercanía de la entidad y la confianza que esta les inspira para acompañar decisiones que tendrán impacto durante varios años. Porque asumir una obligación financiera no solo requiere capacidad de pago, también exige la certeza de contar con una entidad dispuesta a orientar y acompañar ese proceso.
Después de todo, “un crédito puede marcar el inicio de un proyecto importante, pero la confianza se construye mucho antes de la aprobación y permanece mucho después del último pago”, agregó Rodríguez.
Por eso, elegir un banco hoy implica valorar no solo las condiciones de un producto, sino también la posibilidad de contar con asesores que entiendan las metas, los desafíos y las oportunidades de cada persona. En un entorno económico cada vez más exigente, ese acompañamiento es el activo financiero más valioso.