Nuevas cifras ponen el foco en el impacto de la depresión mayor en Colombia
En Colombia, la prevalencia del trastorno depresivo mayor (TDM) en adultos, medida en un periodo de 30 días, casi se triplicó en una década, al pasar de 0,5 % en 2015 a 1,4 % en 2025, según la Encuesta Nacional de Salud Mental (ENSM). Este aumento pone el foco en una condición compleja que puede afectar diferentes dimensiones de la vida, desde el bienestar emocional hasta el funcionamiento cognitivo y físico, además de los desafíos y necesidades que aún persisten para los pacientes.
A nivel mundial, aproximadamente 322 millones de personas viven con depresión. En Colombia, la prevalencia del trastorno depresivo mayor (TDM) en adultos, medida en un periodo de 30 días, casi se triplicó en comparación con 2015, lo que evidencia una creciente carga de la enfermedad en el país, según la Encuesta Nacional de Salud Mental 2025.
En Colombia, los datos también evidencian que existen diferentes percepciones sobre lo que significa tener una buena salud mental. Aunque el 91,4 % de la población reporta una percepción buena o muy buena de su salud mental, solo el 67,3 % manifiesta una alta satisfacción con la vida, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud Mental (ENSM) 2025.
A este panorama se suman los desafíos relacionados con los recursos destinados a la atención de la salud mental. En Colombia, el gasto gubernamental destinado a esta área representa el 1,7 % del gasto en salud, mientras que en América Latina se sitúa alrededor del 2 %.4 A nivel regional, estimaciones de 2019 también muestran que el gasto sanitario por paciente con trastornos de salud mental fue de USD 66, frente a USD 838 en enfermedades cardiovasculares y USD 917 en enfermedades respiratorias. Las limitaciones de recursos pueden traducirse en retos para fortalecer la disponibilidad de profesionales especializados, la infraestructura y la continuidad de la atención.
Entender la depresión mayor más allá de sus síntomas
El trastorno depresivo mayor, también denominado depresión clínica, se caracteriza por la presencia de síntomas que persisten durante al menos dos semanas y pueden interferir en diferentes ámbitos de la vida, impactando significativamente su calidad de vida y funcionalidad. Entre ellos pueden presentarse un estado de ánimo deprimido y la pérdida del interés o del placer en las actividades cotidianas de la persona.
“Los datos nos invitan a ampliar la manera en que entendemos la salud mental. En condiciones como la depresión mayor, es importante considerar no solo la presencia de síntomas, sino también cómo estos pueden impactar la vida cotidiana de cada persona. Comprender estas distintas dimensiones es fundamental para avanzar hacia un abordaje cada vez más integral y centrado en las necesidades de los pacientes y de los profesionales de salud”, señaló Sergio Beltrán, director de Asuntos Médicos de Johnson & Johnson para Latinoamérica Norte.
Necesidades que persisten en la depresión mayor
A pesar de los avances en su abordaje, persisten desafíos para las personas que viven con depresión mayor. Aproximadamente 2 de cada 3 personas que viven con depresión mayor continúan experimentando síntomas persistentes a pesar de recibir tratamiento con antidepresivos orales.
Además, la recuperación en depresión mayor no necesariamente ocurre de manera uniforme. La evidencia científica ha encontrado que la mejoría de los síntomas y la recuperación del funcionamiento pueden avanzar a ritmos diferentes. Recuperarse de la depresión no siempre significa volver inmediatamente a la rutina. Algunas personas pueden experimentar mejoría de síntomas, pero continuar enfrentando dificultades para retomar actividades laborales, académicas o sociales. Estudios internacionales muestran que la recuperación funcional puede seguir un camino diferente al control de los síntomas e identificó esta diferencia como una necesidad aún no resuelta en la enfermedad.
“En depresión mayor todavía existen necesidades que no están completamente resueltas, como la persistencia de síntomas y las dificultades que algunos pacientes enfrentan para recuperar aspectos importantes de su vida. En este contexto, la innovación constituye un gran aliado para ampliar las herramientas diagnósticas y de manejo disponibles para abordar estos desafíos y generar nuevas posibilidades para quienes aún no alcanzan los resultados esperados.”, explicó el Dr. Diego Vargas, presidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría. “Para quienes viven con depresión mayor, los desafíos no terminan cuando algunos síntomas mejoran. Muchas veces persisten dificultades para retomar actividades cotidianas, relaciones personales o responsabilidades laborales. Continuar investigando y desarrollando nuevas alternativas puede ayudar a responder mejor a estas necesidades todavía insatisfechas”, explica.
Los desafíos que plantea la depresión mayor se presentan en un contexto en el que la salud mental continúa enfrentando brechas tanto clínicas como relacionadas con los recursos disponibles para su atención. En el Día Mundial de la Salud Mental, fortalecer la inversión, continuar generando evidencia e impulsar la investigación y la innovación son pasos relevantes para ampliar las capacidades de respuesta y avanzar hacia una atención cada vez más integral.