El poder transformador de la mujer rural en la economía y el desarrollo empresarial en Colombia
En el marco del Día Internacional de las Mujeres Rurales, Colombia vuelve su mirada hacia el campo para reconocer la fuerza que sostiene el desarrollo económico y la soberanía alimentaria de los territorios. De acuerdo con informes oficiales de la Comisión de la Mujer Rural y cifras de la Encuesta Nacional de Calidad de Vida para Población Campesina del DANE, en el país existen 5.021.000 mujeres que se reconocen como campesinas. A pesar de su impacto histórico, persisten brechas estructurales de género: solo el 36,3 % de los predios rurales de único dueño se encuentran a nombre de una mujer, el 25,31 % de los hogares campesinos sin cónyuge corresponden al liderazgo de una mujer, y el 93,4 % de las mujeres en áreas rurales dedica gran parte de su tiempo al trabajo no remunerado de hogar y cuidado.
Frente a esta realidad, Christian Reyes, director de Empresarios de Interactuar, señala: “Colombia necesita creer en el talento empresarial de las mujeres rurales y convertir esa confianza en oportunidades concretas, en acceso a crédito, acompañamiento para fortalecer sus negocios y más posibilidades de llegar a nuevos mercados. Las mujeres rurales son empresarias y protagonistas del desarrollo de sus territorios. Su empoderamiento también pasa por tener ingresos propios, decidir sobre sus recursos y contar con las herramientas para hacer crecer sus empresas. Desde Interactuar trabajamos para contribuir al cierre de esas brechas con inclusión financiera y acompañamiento empresarial”, enfatiza Reyes.
Los datos institucionales respaldan el desempeño económico de las mujeres en el sector rural. La entidad atiende a 3.316 empresarias rurales como clientes únicas de crédito —quienes representan el 8,7 % de la base total de clientes de la institución— a través de 3.527 operaciones financieras que equivalen al 8,6 % del total de créditos otorgados.
Estas líderes administran un saldo de cartera de $21.991.860.235 (correspondiente al 5,6 % de la cartera global de la entidad, ubicada en $393.990.151.053) con un ticket promedio desembolsado por crédito de $8.895.872. Más allá del capital asignado, las empresarias del campo destacan por una impecable cultura de pago y rigor financiero; registraron un Índice de Cartera Vencida a más de 30 días de solo el 5,2 % ($1.145.748.139 de saldo vencido), cifra que se sitúa un punto porcentual completo por debajo del promedio general de mora de la entidad, que se ubica en el 6,2 % ($24.482.863.991).
La clave de estos resultados radica en combinar el financiamiento con el saber gerencial. Como explica Christian Reyes , “conectar el acceso al crédito con el fortalecimiento de sus capacidades es clave para que puedan tomar decisiones informadas y avanzar con sus negocios”. Muestra de ello es que, en lo corrido del año, Interactuar ha acompañado a 520 mujeres empresarias de la ruralidad mediante cursos, asesorías, charlas y talleres de orientación empresarial, de las cuales 473 están vinculadas de forma directa a actividades agropecuarias.
Un ejemplo tangible de esta transformación territorial es el de Mirlis del Carmen Romero, empresaria de la vereda Tierra Santa en Chigorodó, Antioquia. En agosto de 2019, Mirlis y su esposo decidieron dejar atrás la dependencia laboral para apostar por un emprendimiento propio en el cultivo de maracuyá. Hoy, Agroempresa “La Unión” no solo comercializa la fruta fresca en plazas de Medellín, Bogotá, Cali y Bucaramanga, sino que ha diversificado su negocio transformando la cosecha en pulpas, postres y helados.
Su operación genera ocho empleos permanentes y suma mano de obra de medio tiempo en época de cosecha, priorizando la contratación de jóvenes y madres cabeza de familia de su zona. Tras formarse en el MBA Agro Empresarial y acceder a créditos con Interactuar, Mirlis potenció sus competencias directivas, aprendió a costear con precisión y pasó de trabajar 2 hectáreas iniciales a contar con nuevas áreas en producción y otras 10 hectáreas más en proceso de siembra, implementando prácticas sostenibles con bioinsumos y economía circular.
Para concluir, Christian Reyes eleva una invitación urgente que compromete al ecosistema productivo nacional: “En este Día de la Mujer Rural, hacemos un llamado al sector público y privado: necesitamos ampliar las oportunidades para que más mujeres puedan desarrollar su talento empresarial en el campo. Reconocer su aporte nos compromete a actuar. Que vivir en la ruralidad y ser mujer deje de limitar las posibilidades de sacar adelante una empresa. Ese es el compromiso que debemos asumir como país”.
Garantizar tierra, crédito y formación a las mujeres rurales no es una labor de asistencia social, es una decisión de estrategia económica y soberanía nacional. Respaldar a la mujer rural es sembrar certidumbre en la mesa de los colombianos, impulsar la innovación agropecuaria y acelerar la competitividad de las regiones. Porque cuando una mujer rural prospera y gerencia su propio destino, no solo transforma su hogar: hace florecer a Colombia entera.