Hospital Padrino: la red premiada que acerca la atención del Ataque Cerebrovascular a las regiones
El ataque cerebrovascular (ACV) es una emergencia médica que ocurre cuando el flujo de sangre al cerebro se interrumpe por una obstrucción o un sangrado, y requiere atención inmediata. En el marco del Día Mundial del ACV, que se conmemora el 29 de octubre, reconocer sus señales y facilitar el acceso oportuno a la atención especializada cobra especial importancia.
La dimensión de este desafío es global. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2021 se registraron 11,9 millones de nuevos casos de ACV en el mundo, y se estima que uno de cada cuatro adultos tendrá un ACV a lo largo de su vida1. Estas cifras ponen en perspectiva la necesidad de reconocer sus señales y contar con rutas de atención oportunas.
Para responder a este desafío, la Fundación Valle del Lili cuenta con Hospital Padrino TeleACV, una estrategia que busca acercar la atención especializada a personas que enfrentan una sospecha de ACV, incluso en hospitales que no cuentan con un neurólogo presencial. El trabajo entre hospitales permite apoyar la atención de comunidades que enfrentan barreras para acceder a especialistas.
Atención especializada más cerca de los pacientes
Hospital Padrino TeleACV conecta a 37 hospitales de Valle del Cauca y Nariño, entre ellos siete centros con capacidad para administrar trombólisis, un tratamiento que, cuando está indicado, busca disolver el coágulo que obstruye la circulación. A través de la telemedicina, el equipo de neurología apoya a los profesionales que reciben al paciente y orienta las decisiones de atención.
La estrategia busca beneficiar especialmente a poblaciones vulnerables, predominantemente de áreas rurales y del régimen subsidiado, que consultan en hospitales de baja y mediana complejidad.
Entre enero de 2023 y octubre de 2025, la red de la Fundación Valle del Lili registró 1.433 activaciones por sospecha de ACV, así el tiempo de respuesta promedio del equipo de neurología fue de tres minutos, un apoyo especialmente relevante para los hospitales participantes que, en su mayoría, no cuentan con esta especialidad de manera presencial.
Este acompañamiento permitió que 136 pacientes recibieran trombólisis con apoyo remoto directamente en su hospital de origen, evitando un traslado para ese procedimiento inicial. Además, el 65,2 % de las consultas se resolvió en centros de baja y mediana complejidad, fortaleciendo su capacidad para responder a las necesidades de la población.
Estos resultados fueron evaluados en el estudio liderado por el Dr. Pablo Felipe Amaya, que recibió el primer puesto en la categoría de Trabajo de Investigación, modalidad oral, de la Asociación Colombiana de Neurología.
El reconocimiento se entregó en el marco del XVII Congreso Colombiano de Neurología y el III Congreso Latinoamericano de Cefalea, por la investigación “Más allá de la implementación: indicadores de calidad de una red regional de teleACV en Colombia (2023–2025)”.
“La investigación demostró que Hospital Padrino TeleACV es una estrategia aplicable y escalable que logra descentralizar el manejo agudo del Ataque Cerebrovascular (ACV) en el suroccidente colombiano”, explica el Dr. Pablo Felipe Amaya, neurólogo y director del programa de ACV de la Fundación Valle del Lili.
Una alerta que conecta a los equipos de atención
La red también articula la atención de quienes necesitan ser remitidos a un centro de mayor complejidad. En este esfuerzo regional participan la Fundación Valle del Lili y otros centros avanzados de atención del ACV en Valle del Cauca y Nariño.
Cuando se activa la alerta de código ACV —el aviso que moviliza a los equipos ante una sospecha de esta emergencia— en un hospital de la red cercano a la Fundación, neurología informa anticipadamente al equipo de urgencias. Esta comunicación se realiza a través de un grupo institucional que reúne a urgencias, radiología y neurología, para preparar la recepción del paciente.
Sin embargo, la investigación también identificó oportunidades de mejora. Una de ellas es el tiempo que tardan los centros primarios en activar el código ACV, que se encuentra 38 minutos por encima de la meta internacional. A esto se suma la consulta tardía de los pacientes por dificultades para reconocer los síntomas: una barrera que empieza antes de llegar al hospital.
Ante las señales de un ACV, CORRE
Para el Dr. Amaya, uno de los mensajes más importantes es no normalizar la aparición repentina de síntomas neurológicos, incluso en personas que no tienen enfermedades conocidas o que nunca han presentado un evento similar.
La palabra CORRE ayuda a recordar las señales de alerta:
- C: Cara torcida.
- O: Ojo con alteración para ver.
- R: Rápida pérdida de fuerza en un lado del cuerpo.
- R: Raro para hablar.
- E: Equilibrio alterado.
La aparición súbita de cualquiera de estas señales debe motivar la búsqueda inmediata de atención en urgencias. Reconocerlas y actuar forma parte de la respuesta que Hospital Padrino busca fortalecer junto con los hospitales de la región.
En el Día Mundial del ACV, la Fundación Valle del Lili invita a la comunidad a conocer estas señales y compartirlas con sus familias. La atención oportuna requiere una red preparada, pero también que la persona afectada y quienes la acompañan reconozcan que están ante una emergencia.