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📅 lunes, 26 de octubre de 2026 🕘 01:03:18 am

PIX supera los 170 millones de usuarios y el QR argentino crece 72%

Escanear un código y pagar desde el teléfono forma parte de la rutina de consumo en la Argentina y Brasil. Al cruzar la frontera, ese hábito debe funcionar entre monedas, sistemas de pago y saldos que no siempre están en una cuenta bancaria. Allí las plataformas de activos digitales buscan resolver algo más concreto que una compraventa de criptomonedas: el gasto cotidiano.

El Banco Central do Brasil señala que más de 170 millones de personas físicas utilizaron PIX y que en mayo de 2026 se realizaron más de 7.000 millones de transacciones. En la Argentina, el Banco Central registró en julio 115,6 millones de pagos interoperables iniciados con QR, 72,4% más que un año antes, por $2,96 billones. Son mediciones de naturaleza distinta —usuarios en Brasil y operaciones mensuales en la Argentina—, pero retratan una conducta compartida: pagar desde una aplicación se volvió una práctica masiva.

Satoshi Tango busca conectar esos dos escenarios. Nacida en la Argentina como plataforma para comprar y vender criptomonedas, incorporó pagos con QR en el mercado local y pagos mediante PIX para quienes viajan a Brasil. El usuario puede mantener pesos o activos digitales en la aplicación y elegir con qué saldo financiar una compra, según las opciones habilitadas para cada operación. La apuesta consiste en que una tenencia digital también tenga una utilidad concreta frente a la caja de un comercio.

Al presentar su función de QR, Matías Bari, CEO y cofundador de la compañía, resumió esa intención en una frase: “Con esta herramienta, rompemos las barreras entre las criptomonedas y la economía real”. La evolución del producto permite observar hoy la idea en dos situaciones diferentes: comprar en la Argentina y pagar durante un viaje a Brasil.

Del saldo digital a una compra real

La posibilidad de usar USDT es una parte relevante de ese recorrido. Se trata de una stablecoin diseñada para seguir el valor del dólar estadounidense, que puede funcionar como saldo digital antes de una operación. En la propuesta de Satoshi Tango, ese saldo no necesita quedar inmóvil a la espera de una venta o transferencia: puede utilizarse para realizar pagos con QR en la Argentina o con PIX en Brasil. La empresa también permite operar con pesos, de modo que el acceso al servicio de pagos no depende de que el usuario ya tenga criptomonedas.

En Brasil, el circuito es específico. La persona abre la opción de pago en la app, escanea un QR PIX o ingresa una chave PIX, indica el importe en reales y selecciona la moneda o el activo virtual desde el cual se descontarán los fondos. El destinatario recibe reales en su cuenta PIX. Un restaurante o supermercado brasileño no tiene que aceptar USDT para que el viajero pueda utilizar ese saldo: para el comercio, la operación llega por el sistema de pago que ya usa habitualmente.

Bari describió hacia dónde observa que se mueve la industria: “la tendencia global en las finanzas y el mundo fintech se dirige hacia plataformas integrales”. En esa conversación vinculó la estrategia de Satoshi Tango con la posibilidad de reunir cripto y pagos en una misma experiencia. PIX es una prueba visible de esa integración: el valor puede estar en una moneda o activo y el consumo terminar en reales.

Un corredor turístico que pone a prueba los medios de pago

Brasil ofrece una escala difícil de ignorar para cualquier solución dirigida a viajeros argentinos. Entre enero y julio de 2026, el país recibió por vía aérea a 1,12 millones de visitantes provenientes de la Argentina, según cifras difundidas por el Ministerio de Puertos y Aeropuertos brasileño con base en datos de Embratur, la Policía Federal y el Ministerio de Turismo.

La Argentina fue el principal origen de las llegadas internacionales por avión en ese período. La cifra contempla exclusivamente la vía aérea, por lo que no representa el total de viajes entre los dos países.

Ese flujo convierte el momento de pagar en una cuestión práctica. Transporte, gastronomía, alojamiento y compras producen operaciones de distinto tamaño a lo largo de un viaje. Para quien ya utiliza códigos QR en la Argentina, PIX presenta una interacción familiar, aunque en otro mercado y otra moneda. Satoshi Tango ofrece financiar esos pagos desde pesos argentinos o, cuando corresponde, desde USDT, sin exigirle al comercio brasileño una integración adicional con activos digitales.

Qué dicen los datos regionales sobre el cambio de uso

El movimiento no se limita al turismo. En su informe regional publicado el 23 de septiembre de 2026, Chainalysis estimó que América Latina registró USD 593.800 millones de actividad cripto durante los doce meses terminados en junio, un aumento del 9,8% frente al período previo. Brasil fue la mayor economía cripto de la región, con USD 252.500 millones de actividad, y la Argentina ocupó el segundo lugar, con USD 88.500 millones.

El mismo estudio ofrece una señal más cercana al comportamiento financiero. A junio de 2026, el 71,2% del valor de los saldos cripto latinoamericanos medidos por Chainalysis estaba en servicios, frente a un 68% a escala global. Las stablecoins representaban el 32,1% del valor cripto transfronterizo observado en la región, el 22,1% de la actividad entre personas dentro de cada país y el 17,6% de los saldos de billeteras personales. Son porcentajes de valor en categorías definidas por el informe, no proporciones de usuarios que pagan en comercios.

La expansión del QR argentino aporta otra dimensión. El informe del BCRA correspondiente a julio contabilizó 91 billeteras digitales interoperables y mostró que el 98,9% de los pagos con transferencia interoperables en pesos se inició con un código QR. El dato habla de un ecosistema en el que la posibilidad de escanear dejó de ser un diferencial aislado. La competencia pasa por lo que cada aplicación permite hacer antes y después de ese gesto: cómo se fondea, qué saldo puede utilizarse, cómo se informa la conversión y qué destinos de pago quedan disponibles.

En el caso de Satoshi Tango, la oferta no se agota en el QR. La plataforma permite comprar y vender activos digitales y ofrece productos de rendimientos para determinados criptoactivos, según disponibilidad y condiciones aplicables. También promociona beneficios en XAUt —un token vinculado al oro— para ciertas compras abonadas con USDT mediante QR. Son servicios distintos, pero ayudan a entender la dirección comercial: transformar una aplicación asociada originalmente a la inversión en una herramienta que acompañe más momentos de uso del dinero.

La transición se observa en situaciones concretas. Una persona puede ahorrar en una stablecoin, pagar una compra local con QR y después abonar en reales durante un viaje. Esas necesidades solían resolverse en circuitos separados. La integración ofrece un recorrido más continuo, con las reglas propias de cada operación.

Brasil masificó PIX; la Argentina incorporó el QR a sus pagos diarios; y la actividad cripto regional se concentra crecientemente en servicios que conectan distintos usos. Satoshi Tango busca ocupar ese punto de encuentro: que el saldo disponible en su aplicación pueda pasar de una decisión de ahorro a un pago en un comercio argentino o brasileño.

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Autor

Alirio Aguilera

Alirio Aguilera, periodista bogotano egresado de la Universidad Central de Bogotá, especializado en periodismo económico en la Universidad de la Sabana y con magister en Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana con amplia experiencia en medios de comunicación y también como docente de varias universidades y con gran experiencia como asesor de comunicaciones en el sector público y privado.

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