Innovación y sostenibilidad: la hoja de ruta de Eduardo Graterol al frente de Cenipalma

Innovación y sostenibilidad: la hoja de ruta de Eduardo Graterol al frente de Cenipalma

El nuevo director del centro de investigación del sector palmero colombiano plantea fortalecer la capacidad científica para enfrentar enfermedades, fenómenos climáticos extremos y acelerar el desarrollo tecnológico de la agroindustria. La investigación, la sostenibilidad y la adaptación al cambio climático serán algunos de los ejes que marcarán la gestión de Eduardo Graterol al frente del

El nuevo director del centro de investigación del sector palmero colombiano plantea fortalecer la capacidad científica para enfrentar enfermedades, fenómenos climáticos extremos y acelerar el desarrollo tecnológico de la agroindustria.

La investigación, la sostenibilidad y la adaptación al cambio climático serán algunos de los ejes que marcarán la gestión de Eduardo Graterol al frente del Centro de Investigación en Palma de Aceite (Cenipalma), entidad que durante 35 años ha acompañado el crecimiento y la transformación de la palmicultura colombiana.

En entrevista con Economía y Desarrollo, el nuevo director destacó que recibe una institución sólida, con una amplia trayectoria en generación de conocimiento para el sector, pero también consciente de los desafíos que enfrenta una actividad agrícola cada vez más impactada por factores climáticos, sanitarios y tecnológicos.

“Cenipalma es una organización que ha evolucionado junto con los productores y la industria palmera colombiana. Nuestro principal reto es fortalecer las capacidades de investigación para responder a los desafíos actuales y futuros del sector”, afirmó Graterol.

Adaptarse a un clima cada vez más desafiante

Uno de los temas que más preocupa al sector es el comportamiento climático. Las variaciones extremas en las precipitaciones y los periodos prolongados de sequía obligan a los productores a adoptar nuevas estrategias para mantener la productividad y la calidad del aceite.

Frente a la llegada de nuevos episodios asociados al fenómeno de El Niño, Graterol señaló que la clave está en la adaptación.

“Contra el clima no podemos luchar, tenemos que adaptarnos”, explicó.

En ese sentido, Cenipalma trabaja en la transferencia de conocimientos para que los productores implementen mejores prácticas de manejo nutricional, conservación de humedad en los suelos y aprovechamiento de la biomasa vegetal, con el fin de reducir el impacto de las condiciones adversas.

El directivo destacó que una adecuada nutrición de los cultivos permite que las plantaciones soporten durante más tiempo los periodos de estrés hídrico, mientras que en zonas afectadas por lluvias excesivas resulta fundamental contar con sistemas de drenaje eficientes que permitan evacuar rápidamente el exceso de agua.

La batalla permanente contra las enfermedades

Otro de los grandes desafíos continúa siendo el manejo fitosanitario de los cultivos. Entre las amenazas más importantes se encuentra la pudrición del cogollo, una enfermedad que ha causado graves afectaciones en regiones como Tumaco y que también ha tenido presencia en la zona norte del país.

Según Graterol, los avances científicos desarrollados por Cenipalma han permitido reducir significativamente los impactos mediante programas de capacitación orientados a la identificación temprana y al manejo oportuno de la enfermedad.

Sin embargo, reconoce que en algunos casos la erradicación de cultivos afectados es inevitable. Por ello, la entidad también acompaña los procesos de renovación y restablecimiento de plantaciones, priorizando el uso de materiales híbridos que han demostrado una mayor tolerancia frente a esta problemática.

“Debemos seguir desarrollando conocimiento para responder a enfermedades emergentes y a condiciones ambientales cada vez más extremas, que hoy son mucho más frecuentes que hace algunos años”, indicó.

Cooperación internacional para fortalecer la investigación

La estrategia de Cenipalma también contempla una fuerte articulación con instituciones académicas y centros de investigación nacionales e internacionales.

Actualmente, la entidad desarrolla proyectos conjuntos con universidades de Europa, Estados Unidos y Colombia, además de participar en convocatorias impulsadas por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Para Graterol, estas alianzas son fundamentales no solo para avanzar en la generación de conocimiento, sino también para formar nuevas generaciones de investigadores y profesionales especializados.

“Cada año recibimos decenas de estudiantes en nuestras instalaciones. La investigación es un esfuerzo colectivo y estas alianzas nos permiten intercambiar conocimientos, aprender de otras experiencias y generar beneficios para la palmicultura colombiana”, afirmó.

Sostenibilidad como eje estratégico

La sostenibilidad también ocupa un lugar central dentro de la agenda de la institución.

Cenipalma participa activamente en la generación de información que alimenta los indicadores de sostenibilidad del sector palmero colombiano, permitiendo medir el nivel de adopción de buenas prácticas agrícolas y ambientales.

Además de producir información técnica, la entidad desarrolla programas de capacitación orientados a fortalecer la gestión sostenible de los cultivos.

“Las buenas prácticas no solo benefician al medio ambiente, sino que también garantizan la sostenibilidad económica y social del negocio palmero”, destacó el directivo.

La clonación: una apuesta hacia el futuro

Entre las líneas de investigación con mayor potencial se encuentra el desarrollo de tecnologías de clonación de palma de aceite.

Aunque aún no se trata de una tecnología disponible comercialmente, Graterol aseguró que los avances científicos permiten visualizar importantes oportunidades para acelerar los procesos de mejoramiento genético.

La investigación cuenta con el acompañamiento de expertos internacionales, entre ellos la científica Jilly Wong, asesora de Cenipalma, quien participó recientemente en el Congreso Nacional Palmero para compartir experiencias y avances en esta materia.

El objetivo final es obtener materiales con mayor productividad, mejor calidad de aceite y una mayor tolerancia frente a enfermedades y condiciones ambientales adversas.

“La clonación no cambia las prioridades genéticas del sector, pero sí nos permite acelerar los procesos de desarrollo de nuevos cultivares. Como la palma es un cultivo de largo plazo, esta tecnología puede reducir significativamente los tiempos necesarios para poner materiales mejorados a disposición de los productores”, explicó.

Una visión para el futuro de la palmicultura

Con una agenda enfocada en la innovación, la sostenibilidad y la transferencia de conocimiento, Eduardo Graterol inicia una nueva etapa para Cenipalma. Su apuesta es consolidar una investigación cada vez más cercana a las necesidades del campo y de la industria, fortaleciendo el liderazgo de Colombia como productor de aceite de palma de alta calidad.

“Queremos que el conocimiento llegue efectivamente a los cultivos, a las plantas de beneficio y a los territorios. Nuestro propósito es contribuir a una palmicultura más competitiva, sostenible y generadora de bienestar para las regiones productoras del país”, concluyó.

 

Alirio Aguilera
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