Akua presenta iniciativa pionera en Colombia para medir, atribuir y reducir el impacto ambiental de la infraestructura tecnológica
La inteligencia artificial, la computación en la nube y el crecimiento de los pagos digitales están transformando la infraestructura financiera a una velocidad sin precedentes. Hoy permiten procesar millones de transacciones en tiempo real con mayores niveles de seguridad, disponibilidad y eficiencia. Sin embargo, este avance también incrementa el consumo de infraestructura tecnológica y recursos energéticos. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA), la demanda mundial de electricidad de los centros de datos se duplicará hacia 2030, impulsada principalmente por el crecimiento de la inteligencia artificial.
Con el propósito de responder a ese reto, Akua, compañía especializada en infraestructura de pagos basada en inteligencia artificial, presenta Green Akua, una iniciativa pionera en el ecosistema fintech colombiano que permite medir, atribuir y reducir la huella ambiental generada por la infraestructura tecnológica que soporta los pagos digitales, incorporando el impacto ambiental como una nueva variable para la toma de decisiones.
La empresa estima que la optimización de los componentes de mayor impacto podría generar eficiencias energéticas de hasta 15% en determinados escenarios. Esto permitiría, por ejemplo, procesar cerca de 1,18 millones de transacciones con la misma energía que hoy requiere un millón. La proyección toma como referencia estudios de AWS, que señalan que su infraestructura en la nube puede ser hasta 4,1 veces más eficiente energéticamente que los entornos tradicionales.
“La industria de tecnología ha dedicado años a optimizar indicadores como velocidad, disponibilidad, seguridad y costos. Creemos que ha llegado el momento de incorporar una nueva variable para la toma de decisiones: el impacto ambiental de la infraestructura que hace posible cada transacción. Medirlo es el primer paso, pero el verdadero valor está en poder atribuirlo, reducirlo y convertirlo en una oportunidad para construir una industria más eficiente y responsable”, afirma Rodrigo Rodrigues, COO y cofundador de Akua.
A diferencia de otras soluciones que calculan la huella de carbono asociada al consumo de una persona o empresa, la plataforma mide el impacto generado por la tecnología que hace posible una operación digital. Por ejemplo, en una compra en línea, el foco no está en la huella del producto adquirido, sino en los recursos tecnológicos utilizados para procesar esa transacción, como el consumo de energía, la infraestructura en la nube y los sistemas que intervienen en la operación.
A partir de estándares internacionales como GHG Protocol, información proveniente de AWS y modelos desarrollados por la paytech, la iniciativa convierte el impacto ambiental en datos útiles para optimizar recursos, fortalecer estrategias de sostenibilidad y sentar las bases para mecanismos de retribución ambiental.
A diferencia de los enfoques tradicionales, la plataforma no solo calcula emisiones. Su principal diferencial es la capacidad de atribuir ese impacto. En lugar de ofrecer estimaciones generales, la solución identifica qué cliente, servicio o componente de la infraestructura genera una mayor huella ambiental, facilitando decisiones para optimizar la operación, reducir emisiones y disminuir costos de manera simultánea.
La iniciativa incorpora indicadores como emisiones de CO₂ equivalente, consumo energético, huella hídrica y energía destinada a la refrigeración de centros de datos, ofreciendo una visión integral del impacto ambiental asociado a la infraestructura tecnológica.
Para la plataforma, la próxima evolución de la infraestructura de pagos no estará determinada únicamente por la incorporación de más inteligencia artificial o mayor capacidad de procesamiento. También dependerá de la capacidad de la industria para gestionar el impacto ambiental de esa tecnología y convertirlo en una oportunidad para construir un ecosistema financiero más eficiente, transparente y comprometido con el desarrollo sostenible.