Mientras seis de cada diez colombianos comparten el grupo sanguíneo O Positivo (O+), los hospitales enfrentan una paradoja silenciosa: la sangre más común del país también es la que más rápido se consume. En medio de la alerta nacional por niveles críticos de reservas emitida por el Instituto Nacional de Salud (INS), la velocidad de
Mientras seis de cada diez colombianos comparten el grupo sanguíneo O Positivo (O+), los hospitales enfrentan una paradoja silenciosa: la sangre más común del país también es la que más rápido se consume. En medio de la alerta nacional por niveles críticos de reservas emitida por el Instituto Nacional de Salud (INS), la velocidad de uso de este grupo sanguíneo en las clínicas está superando la capacidad de reposición de los bancos de sangre.
En el marco del Día Mundial del Donante de Sangre, los expertos hacen un llamado a convertir la donación en un hábito recurrente y no únicamente en una respuesta ante emergencias. Mantener reservas suficientes es una condición indispensable para que el sistema hospitalario pueda responder oportunamente cuando cada minuto cuenta
Aunque el país consolida cerca de un millón de donaciones anuales (997.115 registradas en un informe del 2025 por el INS), la disminución impacta directamente la operación hospitalaria, especialmente en los 26 bancos de sangre de alta complejidad del país que centralizan la operación masiva, captando más de 12.000 donaciones al año cada uno y abasteciendo a un promedio de 43 Instituciones Prestadoras de Salud (IPS).
La situación genera especial preocupación en los servicios de alta complejidad. En la red hospitalaria de Zentria, más del 60 % de los pacientes hospitalizados pertenecen al grupo O+, lo que mantiene una presión constante sobre los inventarios disponibles. A esto se suma la necesidad de preservar estratégicamente las existencias de grupos Rh negativos, especialmente O- y A-, mientras que el AB Negativo continúa siendo uno de los recursos biológicos más escasos del sistema, con una presencia inferior al 0,5 % en la población.
Actualmente, Colombia registra cerca de un millón de donaciones de sangre al año. Sin embargo, los consolidados más recientes del sector reflejan señales de desaceleración que preocupan a hospitales y bancos de sangre, responsables de abastecer cientos de instituciones de salud que dependen diariamente de estos componentes para atender emergencias, procedimientos quirúrgicos y tratamientos especializados.
“Colombia ha logrado un avance significativo al consolidar un modelo en el que el 93,8 % de las donaciones son voluntarias y altruistas. Sin embargo, hoy el desafío es mantener una disponibilidad permanente. En un hospital de alta complejidad, la necesidad de sangre no se puede programar; una cirugía, un trauma o un paciente oncológico requieren respuesta inmediata. La oportunidad en la reposición es tan importante como la solidaridad de los donantes”, explica Jeniffer Ceballos Escobar, líder Nacional de Laboratorio de la Unidad de Negocio Hospitales de Zentria.
El recorrido invisible que sostiene una transfusión
Detrás de cada transfusión existe un proceso científico altamente especializado que comienza con una donación de aproximadamente 450 mililitros de sangre y continúa con pruebas obligatorias para detectar infecciones como VIH, hepatitis B y C, sífilis, Chagas y HTLV.
Posteriormente, la sangre es separada en distintos componentes para atender necesidades médicas específicas. Los glóbulos rojos se utilizan en casos de anemia severa o trauma; las plaquetas son fundamentales para pacientes con leucemia o trastornos de coagulación; y el plasma fresco congelado o los crioprecipitados apoyan tratamientos relacionados con fallas hepáticas, quemaduras extensas y otras condiciones complejas.
Antes de llegar al paciente, cada unidad debe superar controles de calidad y pruebas de compatibilidad que garantizan una transfusión segura y efectiva.
Más allá de la solidaridad: una necesidad permanente
Los especialistas insisten en que uno de los principales desafíos sigue siendo derribar mitos asociados a la donación. Donar sangre no debilita el organismo ni representa riesgo de contagio, ya que todo el material utilizado es estéril, desechable y de un solo uso. Además, el volumen extraído corresponde a menos del 10 % de la sangre total de una persona y es recuperado naturalmente por el cuerpo.
Los requisitos para donar son simples: tener entre 18 y 65 años, pesar más de 50 kilogramos, encontrarse en buen estado de salud y superar una valoración médica previa.















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