La certificación de sostenibilidad en el sector palmero colombiano continúa ganando terreno. APS Colombia reportó que, a mayo de 2026, el país cuenta con 435 productores certificados, de los cuales cerca del 90 % corresponde a pequeños y medianos palmicultores, una cifra que evidencia el creciente compromiso del sector con las prácticas responsables de producción.
La certificación de sostenibilidad en el sector palmero colombiano continúa ganando terreno. APS Colombia reportó que, a mayo de 2026, el país cuenta con 435 productores certificados, de los cuales cerca del 90 % corresponde a pequeños y medianos palmicultores, una cifra que evidencia el creciente compromiso del sector con las prácticas responsables de producción.
Así lo señaló Ximena Mahecha, directora de la Corporación APS Colombia, durante un diálogo con Economía y Desarrollo en el marco del 54 Congreso Nacional de Fedepalma, donde destacó que la certificación ya supera las 100.000 hectáreas y se consolida como una herramienta clave para fortalecer la competitividad del aceite de palma colombiano en los mercados internacionales.
“Ya estamos empezando a conectar con los otros eslabones de la cadena de valor. Contamos además con 27 plantas extractoras certificadas, lo que facilita la consolidación de cadenas de suministro sostenibles y fortalece el acceso a mercados cada vez más exigentes”, afirmó Mahecha.
Europa, una oportunidad estratégica
Uno de los principales objetivos de APS Colombia para este año es posicionar la certificación como una herramienta que facilite el cumplimiento de los requisitos de debida diligencia exigidos por la Unión Europea.
La directora explicó que durante el último año se han desarrollado actividades de promoción con compradores nacionales e internacionales, especialmente en Europa, donde el sector observa una oportunidad importante una vez entre plenamente en vigor la Regulación Europea sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR).
“Creemos que la certificación APS Colombia puede convertirse en un apoyo fundamental para demostrar el origen sostenible del aceite de palma colombiano y facilitar su acceso a los mercados europeos”, señaló.
Mujeres y pequeños productores ganan protagonismo
Las cifras de certificación también reflejan la composición actual del sector palmero colombiano. Del total de productores certificados, el 33 % corresponde a mujeres palmicultoras, una participación incluso superior al promedio nacional de mujeres vinculadas al cultivo de palma.
Para Mahecha, este comportamiento demuestra que la certificación se ha convertido en una iniciativa incluyente que brinda igualdad de oportunidades a todos los actores de la cadena productiva.
“Los datos muestran que tanto pequeños productores como mujeres están accediendo en proporciones muy similares a las que existen dentro del sector. Eso evidencia que es un esquema abierto e inclusivo”, indicó.
La sostenibilidad se convierte en prioridad
Según APS Colombia, los productores son cada vez más conscientes de que la sostenibilidad es un factor indispensable para garantizar la rentabilidad de largo plazo.
Los efectos del cambio climático, las variaciones climáticas extremas y fenómenos como la posible llegada de un nuevo episodio de El Niño han reforzado la necesidad de implementar prácticas productivas responsables.
“Los agricultores entienden mejor que nadie que no puede existir una agricultura sostenible en el tiempo si no se protege el ambiente y los recursos naturales”, sostuvo Mahecha.
Apoyos económicos impulsan la certificación
El avance de los procesos de certificación ha sido respaldado por diversos mecanismos de apoyo financiero y técnico.
Entre ellos se destaca el proyecto de Palmicultura Sostenible e Inclusiva financiado por el Fondo de Fomento Palmero, que brinda asistencia técnica y apoyo económico para los procesos de preauditoría y auditoría requeridos para obtener la certificación.
Adicionalmente, organizaciones de cooperación internacional como Solidaridad e IDH han venido apoyando proyectos orientados a facilitar el acceso a mercados y promover la inclusión de pequeños y medianos productores.
Incluso algunos compradores internacionales han comenzado a aportar recursos para financiar procesos de certificación dentro de sus cadenas de abastecimiento.
Asistencia técnica preocupa al sector
Pese al crecimiento sostenido de la certificación, APS Colombia reconoce que algunas decisiones recientes en materia de política pública ya están generando efectos sobre el ritmo de avance.
La modificación de los esquemas de asistencia técnica ha provocado que varios núcleos palmeros reduzcan la velocidad de acompañamiento a los productores, situación que podría reflejarse en una desaceleración de nuevas certificaciones durante el segundo semestre del año.
“Los procesos de certificación dependen de un acompañamiento permanente. Cuando se interrumpe la asistencia técnica, inevitablemente se retrasan los avances de los productores”, explicó Mahecha.
No obstante, la dirigente considera que el sector mantiene una tendencia positiva y continúa avanzando pese a las dificultades coyunturales.
Meta: llegar a 500 productores certificados
Aunque APS Colombia ha moderado sus expectativas debido a la incertidumbre generada por algunos cambios regulatorios y por la desaceleración de ciertos programas de apoyo, la organización espera alcanzar al menos 500 productores certificados antes de finalizar 2026.
“Seguimos avanzando. Tal vez no al ritmo que quisiéramos, pero no estamos retrocediendo. Esta es una iniciativa de largo plazo y lo importante es que cada año seguimos sumando productores comprometidos con una palmicultura sostenible, competitiva y preparada para los desafíos de los mercados internacionales”, concluyó Mahecha.















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