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📅 martes, 20 de octubre de 2026 🕘 04:20:38 pm

Ciencia, tecnología y economía detrás de los alimentos que llegan a la mesa de los colombianos

La producción de alimentos comienza mucho antes de la cosecha. El estado del suelo, la disponibilidad de nutrientes, las condiciones climáticas, las características del cultivo y las decisiones del agricultor hacen parte de una cadena que conecta ciencia, tecnología, industria y conocimiento del campo.

La conversación cobra especial relevancia en octubre, cuando se conmemoran el Día Mundial de los Fertilizantes, el 13 de octubre, y el Día Mundial de la Alimentación, el 16 de octubre. Este último tiene en 2026 como lema “Innovar hoy para nutrir mañana”, definido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que destaca el papel de la innovación y los conocimientos tradicionales en la transformación de los sistemas agroalimentarios.

Una industria que también mueve la economía

Detrás de la producción de alimentos existe una industria que conecta materias primas, manufactura, comercio, logística, tecnología y conocimiento agronómico. De acuerdo con información financiera reportada a la Superintendencia de Sociedades, 30 empresas registraron en 2025 la actividad correspondiente a la fabricación de abonos y compuestos inorgánicos nitrogenados, es decir, fertilizantes. De ellas, 28 reportaron ingresos por $4,84 billones.

Dentro de este grupo, PRECISAGRO registró un crecimiento de 16,6 % en 2025 frente al año anterior, cifra que refleja la dimensión económica que ha alcanzado la actividad de fabricación de fertilizantes en el país.

Este sector hace parte de una cadena más amplia que también involucra empresas dedicadas a la importación, comercialización y distribución de productos para la nutrición de cultivos, además del acompañamiento técnico a los agricultores.

La ciencia comienza en el suelo con la fertilización

La nutrición vegetal no consiste simplemente en aplicar una determinada cantidad de fertilizante. Las necesidades varían de acuerdo con el cultivo, las características del suelo, la etapa de desarrollo de la planta y las condiciones ambientales.

Por eso, el análisis del suelo, el monitoreo de los cultivos y la interpretación de información agronómica son herramientas fundamentales para orientar las decisiones de nutrición.

La FAO desarrolla en Colombia la iniciativa Suelos para la Nutrición, junto con el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, AGROSAVIA y otros aliados, con el propósito de fortalecer las capacidades para diagnosticar y manejar la salud de los suelos y relacionarla con la producción de alimentos y la nutrición.

Según la FAO, cerca del 40 % de los suelos de Colombia presenta algún grado de erosión. Para Alejandro Peña, ingeniero agrónomo y experto en nutrición vegetal de la Universidad de Zulia, conocer las características del suelo es el punto de partida para tomar decisiones adecuadas sobre la nutrición de un cultivo: “La nutrición de un cultivo no puede entenderse de manera aislada. Cada suelo tiene características particulares y cada planta tiene necesidades diferentes según su etapa de desarrollo y las condiciones ambientales. Conocer las propiedades del suelo y contar con información agronómica permite determinar qué nutrientes requiere el cultivo, en qué cantidad y en qué momento”.

A este conocimiento se suman herramientas que permiten obtener información más detallada sobre lo que ocurre en cada lote. Imágenes satelitales, información climática, sistemas de monitoreo y herramientas digitales permiten complementar la experiencia del productor con datos.

“Hablar de nutrición de cultivos implica hablar primero de conocimiento. Cada suelo tiene unas características particulares y cada cultivo unas necesidades específicas. La tecnología permite integrar esa información para que las decisiones sean cada vez más precisas”, explica Óscar Vega, gerente de PRECISAGRO Colombia.

La agricultura de precisión permite identificar diferencias dentro de una misma parcela y utilizar esa información para orientar decisiones de manejo y nutrición. “Hoy es posible tener una lectura mucho más detallada de lo que ocurre en un lote. Los datos permiten identificar diferencias dentro de una misma parcela, anticipar riesgos y entender mejor las necesidades del cultivo. Esto ayuda al productor a tomar decisiones con mayor información”, agrega Vega.

El conocimiento llega a la finca

Para Carlos Piñeros, productor de papa de Villa Pinzón, Cundinamarca, esta transformación se refleja en la manera de tomar decisiones. La experiencia acumulada en el manejo del cultivo se complementa hoy con información técnica y herramientas de precisión.

“Antes uno aprendía a trabajar la tierra mirando el cultivo y siguiendo lo que había funcionado durante años. Hoy se sigue confiando en esa experiencia, pero existe más información para tomar decisiones. Saber qué necesita el suelo, cómo está respondiendo el cultivo y cuándo es el momento adecuado para intervenir permite ser mucho más precisos”.

La tecnología, en este contexto, complementa el conocimiento adquirido por los agricultores. “No se trata de echar más, sino de saber qué necesita la planta. Cuando se conoce mejor el suelo y existe información para decidir, es posible hacer un manejo más preciso y pensar también en lo que viene después de esta cosecha”.

Este encuentro entre conocimiento tradicional, ciencia y tecnología coincide con iniciativas como Doctores de los Suelos, impulsada por la FAO en Colombia para fortalecer las capacidades de productores y técnicos en la observación, diagnóstico y manejo sostenible de los suelos.

Del suelo a la alimentación

La relación entre la salud del suelo y la alimentación ocupa un lugar cada vez más relevante en la discusión sobre los sistemas agroalimentarios. La FAO señala que la degradación de los suelos afecta la productividad, la disponibilidad de alimentos y la nutrición, y plantea una relación directa entre el manejo sostenible del suelo y la producción de alimentos.

Desde esta perspectiva, los fertilizantes hacen parte de una cadena más amplia en la que intervienen conocimiento científico, tecnología, industria y experiencia agrícola. La conexión entre el suelo y la alimentación resume el desafío de una agricultura que necesita producir alimentos y, al mismo tiempo, tomar decisiones cada vez más precisas sobre los recursos que utiliza.

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Autor

Alirio Aguilera

Alirio Aguilera, periodista bogotano egresado de la Universidad Central de Bogotá, especializado en periodismo económico en la Universidad de la Sabana y con magister en Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana con amplia experiencia en medios de comunicación y también como docente de varias universidades y con gran experiencia como asesor de comunicaciones en el sector público y privado.

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