¿Cuánto valor genera una inversión? La evidencia gana terreno en las decisiones económicas
Una inversión puede cumplir su presupuesto, entregar obras o atender a miles de personas sin que eso demuestre, por sí solo, que produjo el cambio esperado. La pregunta es ¿cómo saber si esas decisiones realmente están generando el impacto esperado? Responderla requiere ir más allá de medir cuánto se gastó o cuántas actividades se realizaron.
En Colombia, la evaluación de proyectos financiados con recursos públicos ha puesto sobre la mesa la importancia de analizar no solo cuánto se ejecuta, sino también el alcance y los efectos de las inversiones. El Departamento Nacional de Planeación publicó en mayo de 2025 una evaluación de 81 proyectos financiados con regalías: encontró que solo uno había generado impacto en toda su subregión y que el 30 % de los proyectos analizados no cumplía determinados criterios legales de alcance, pertinencia y cobertura.
La evaluación de impacto permite analizar los resultados de una intervención y establecer, mediante metodologías rigurosas, en qué medida estos pueden atribuirse a la decisión tomada. Además, ofrece herramientas para responder estas preguntas mediante el análisis de datos y metodologías que permiten estimar los efectos de una intervención.
Para Oscar Leonardo Rincón León, director de la Maestría en Gestión Económica y Evaluación de Impacto de la Universidad Católica de Colombia, “El reto consiste en convertir esa evidencia en decisiones mejor fundamentadas, hoy no basta con saber cuánto se invirtió o qué actividades se realizaron. Las organizaciones necesitan saber qué resultados produjeron esas decisiones y, sobre todo, contar con evidencia que permita determinar si esos resultados pueden atribuirse a la intervención realizada.
Por esto en la Maestría en Gestión Económica y Evaluación de Impacto de la Universidad Católica de Colombia, que integra economía aplicada, econometría, análisis de datos y metodologías de evaluación para formar profesionales capaces de generar evidencia para la toma de decisiones en organizaciones públicas y privadas.”
De administrar recursos a demostrar resultados
La evaluación de impacto cobra especial relevancia en un escenario de recursos limitados y creciente necesidad de justificar las decisiones económicas. En el sector público, por ejemplo, permite analizar los efectos de programas y políticas; en el empresarial, aporta evidencia para valorar proyectos, estrategias e inversiones; y en el ámbito ambiental y social, permite medir resultados que no siempre pueden expresarse únicamente en términos financieros.
Un programa de empleo para jóvenes, por ejemplo, puede reportar miles de beneficiarios. Sin embargo, la pregunta económica relevante es si quienes participaron tuvieron mejores resultados laborales que los que habrían obtenido sin la intervención. Responderla exige construir metodologías que permitan aproximarse a ese escenario contrafactual y estimar el efecto atribuible al programa.
“La evaluación de impacto permite pasar de la descripción de resultados a una pregunta mucho más relevante para quienes toman decisiones: qué habría ocurrido si la intervención no se hubiera realizado. Esa evidencia puede ayudar a decidir si un programa debe mantenerse, modificarse, ampliarse o incluso replantearse”, señala Rincón León.
Esta perspectiva conecta con las prácticas de monitoreo y evaluación utilizadas internacionalmente por organismos como el Banco Mundial y el PNUD, que promueven el uso de evidencia y metodologías experimentales y cuasiexperimentales para analizar los efectos de políticas y programas.
Tres perspectivas para evaluar el impacto
La Maestría desarrolla tres rutas de aprendizaje que amplían el campo de aplicación de estas herramientas:
- Impacto social y de políticas públicas, para analizar programas e intervenciones orientados a generar transformaciones sociales y económicas.
- Impacto ambiental, para evaluar los efectos asociados a proyectos e iniciativas desde una perspectiva de sostenibilidad.
- Impacto empresarial, para analizar decisiones, proyectos y estrategias organizacionales y su generación de valor.
El programa desarrolla la capacidad de analizar datos con rigor y traducirlos en evidencia, mediante el uso de herramientas especializadas para el análisis, la visualización y la comunicación de resultados. La inteligencia artificial complementa estos procesos como apoyo para el procesamiento y el análisis de información, sin sustituir el criterio metodológico del profesional.
“La tecnología permite procesar más información y encontrar patrones con mayor rapidez, pero la calidad de una evaluación depende de la pregunta que se formule, de la metodología utilizada y de la capacidad para interpretar los resultados en su contexto”, afirma el director.
La Maestría se ofrece en modalidad híbrida, la cual combina clases presenciales mediadas por tecnología con asignaturas virtuales, en un esquema flexible y compatible con la vida laboral.
En un entorno en el que gobiernos, empresas y organizaciones enfrentan restricciones presupuestales y una mayor exigencia de resultados, la evaluación de impacto se consolida como una herramienta para responder una pregunta esencial de la gestión económica: qué funciona, cuánto valor genera y qué decisiones deberían tomarse a partir de la evidencia.