Del desperdicio a la acción: cómo Makro transforma su operación para reducir su impacto ambiental en Colombia

Del desperdicio a la acción: cómo Makro transforma su operación para reducir su impacto ambiental en Colombia

Cada día, toneladas de alimentos no consumidos, residuos operativos y emisiones invisibles forman parte del impacto cotidiano del sector retail en el mundo. En Colombia, donde el desafío ambiental se cruza con problemáticas sociales como el desperdicio de alimentos y la presión sobre los rellenos sanitarios, la pregunta ya no es si las empresas deben

Cada día, toneladas de alimentos no consumidos, residuos operativos y emisiones invisibles forman parte del impacto cotidiano del sector retail en el mundo. En Colombia, donde el desafío ambiental se cruza con problemáticas sociales como el desperdicio de alimentos y la presión sobre los rellenos sanitarios, la pregunta ya no es si las empresas deben actuar, sino cómo hacerlo de manera efectiva.

Bajo esa premisa, Makro ha venido transformando progresivamente su operación, entendiendo que la sostenibilidad no se limita a iniciativas aisladas, sino que implica repensar la forma en que se compra, se distribuye y se gestiona cada recurso dentro del negocio.

Uno de los cambios más visibles está en lo que antes se consideraba merma. En lugar de convertirse en desperdicio, los alimentos que no entran en la cadena comercial han empezado a encontrar un segundo propósito. Solo en el último año, la compañía logró rescatar 261 toneladas de alimentos que fueron redirigidas a donación. Detrás de esta cifra hay una operación logística ajustada, alianzas estratégicas y una visión que reconoce el valor social y ambiental de cada producto que evita perderse.

Pero el reto no termina en los alimentos. La operación diaria de una cadena de retail implica un uso intensivo de energía y la generación constante de residuos. Frente a esto, Makro ha avanzado en la implementación de prácticas más eficientes, logrando que el 66% de los residuos generados sean aprovechados, evitando que más de 1.500 toneladas terminen en rellenos sanitarios. Este cambio no solo reduce el impacto ambiental, sino que evidencia una transición hacia modelos de economía circular dentro del sector.

En paralelo, la compañía ha trabajado en uno de los frentes más complejos: la reducción de emisiones. A través de decisiones estructurales, como la migración a energía 100% renovable certificada y la incorporación de sistemas de refrigeración con menor impacto climático, Makro logró reducir en un 41,4% su huella de carbono en operaciones propias frente a 2022, evitando la emisión de 7.250 toneladas de CO₂.

Sin embargo, más allá de las cifras, el cambio responde a una visión de largo plazo: entender que cada tienda, cada proceso logístico y cada decisión operativa tiene un efecto acumulativo sobre el entorno. Por eso, la sostenibilidad también se extiende a iniciativas de restauración ambiental, como la siembra de más de 8.200 árboles desde 2021, y a la participación en proyectos científicos de alto valor, como el apoyo a la Expedición Antártica Colombiana, que investiga los efectos del cambio climático en ecosistemas críticos.

Este enfoque integral refleja una transformación que va más allá del cumplimiento normativo. Se trata de una adaptación a un entorno donde la sostenibilidad se ha convertido en un criterio clave para la competitividad, la reputación y la resiliencia empresarial.

En el Día Mundial del Medio Ambiente, la experiencia de Makro pone sobre la mesa una realidad cada vez más evidente: en sectores de alto impacto como el retail, la sostenibilidad no es un punto de llegada, sino un proceso continuo de decisiones que, acumuladas, pueden marcar una diferencia real en el futuro del planeta.

 

Alirio Aguilera
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