El emprendimiento textil colombiano tiene rostro de mujer
Las mujeres tienen una participación significativa en el emprendimiento colombiano, pero su presencia disminuye a medida que los negocios avanzan hacia estructuras empresariales más consolidadas. En 2023 representaban el 47,6 % de las personas naturales inscritas en el Registro Mercantil, mientras que apenas el 13 % de las sociedades eran de propiedad femenina, según cifras del Registro Único Empresarial y Social recopiladas por Confecámaras.
Este contraste permite dimensionar uno de los principales desafíos del emprendimiento femenino: convertir una habilidad, un oficio o una actividad productiva en una empresa con estructura, inversión y capacidad de crecimiento. En la industria textil, esta realidad se refleja en mujeres que lideran talleres de confección, transforman telas, desarrollan productos y construyen marcas, muchas veces a partir de operaciones pequeñas o familiares.
Para acompañar ese proceso, Lafayette desarrolla Hilando Empresa, una iniciativa liderada por la Fundación Lafayette que desde 2013 ofrece capacitación y capital semilla a clientes de la compañía, principalmente confeccionistas, transformadores y otros actores del ecosistema textil.
En Colombia, Hilando Empresa ha reunido a 739 participantes, de los cuales 494 son mujeres, cerca del 67 %. Esta participación femenina, superior al promedio observado entre las personas naturales inscritas en el Registro Mercantil, evidencia el peso de las mujeres dentro de los pequeños y medianos negocios que forman parte de la cadena textil.
“Las mujeres cumplen un papel fundamental en la transformación de los textiles y en la construcción de negocios alrededor de la confección. El reto consiste en acompañarlas para que su conocimiento técnico también se traduzca en capacidades empresariales, mayor productividad y oportunidades de crecimiento”, afirmó Naydú Serrato, directora de Comunicaciones y Sostenibilidad de Lafayette.
La iniciativa reconoce que el conocimiento del oficio constituye una base valiosa y que el crecimiento de un negocio también requiere herramientas para organizar la operación, calcular costos, definir precios, planear inversiones, desarrollar productos y ampliar los canales comerciales.
A escala regional, el programa ha llegado a 1.022 participantes en Colombia, Ecuador y México, de los cuales 643 son mujeres. En el país ha desarrollado ediciones en Bogotá, Medellín, Bucaramanga y el Eje Cafetero, acercándose a distintas realidades empresariales dentro del sector textil.
Además de la capacitación, la iniciativa entrega capital semilla cuyo monto se define de acuerdo con las necesidades de cada negocio. Los beneficiarios suelen invertir estos recursos en maquinaria para confección, telas, insumos como botones, cremalleras, encajes e hilos, o en adecuaciones de sus espacios de trabajo.
Estas inversiones pueden contribuir a aumentar la capacidad productiva, mejorar los procesos, atender pedidos de mayor escala o desarrollar nuevas líneas de negocio. También permiten que las participantes avancen en la organización de sus talleres y tomen decisiones con una visión empresarial de largo plazo.
“El fortalecimiento empresarial requiere comprender las necesidades particulares de cada negocio. Una máquina, nuevos insumos o la adecuación de un taller pueden convertirse en herramientas concretas para mejorar la producción, responder a nuevas oportunidades comerciales y avanzar hacia una operación más sostenible”, agregó Naydú Serrato, directora de Comunicaciones y Sostenibilidad de Lafayette.
Para Lafayette, acompañar a estas mujeres también representa una forma de fortalecer su propia cadena de valor. Los confeccionistas y transformadores convierten los textiles en prendas y soluciones que llegan al mercado, por lo que mejorar sus capacidades contribuye a construir un ecosistema más sólido, articulado y competitivo.
Impulsar los negocios liderados por mujeres requiere facilitar su acceso a conocimientos, herramientas productivas y oportunidades que les permitan crecer. Fortalecer sus capacidades empresariales también significa reconocer su aporte a la generación de ingresos, al desarrollo de sus comunidades y a la transformación de la industria textil colombiana.