El “Funazo Digital” la nueva alerta de los jóvenes
Opinar sobre política ya no ocurre únicamente frente a quienes están presentes. Una frase puede ser grabada, publicada, sacada de contexto y alcanzar a miles de personas. Ese escenario empieza a aparecer como una nueva tensión para jóvenes universitarios que quieren participar en la conversación pública, pero también expresan temor frente a las consecuencias de exponerse en entornos digitales.
El hallazgo hace parte de Palabras Pendientes por la Participación Ciudadana, iniciativa del Instituto de la Conversación, con el apoyo de Fundación SURA y Fundación Bolívar Davivienda, en alianza con CODHES, la Universidad de los Andes y la Universidad Iberoamericana. El proyecto reunió 403 sesiones de conversación y 434 participantes para hablar sobre democracia, participación, representación, educación, trabajo, salud mental, territorio y futuro.
En esos diálogos, TikTok, Instagram y otros entornos digitales aparecen como espacios centrales para informarse, expresarse y participar. Al mismo tiempo, los jóvenes señalaron riesgos asociados con la polarización, la desinformación y la exposición pública. Allí surgió el denominado “funazo digital”: el temor a que una opinión sea grabada, descontextualizada y viralizada en contra de quien la expresa.
La tensión no significa que los jóvenes hayan dejado de interesarse por los asuntos públicos. Por el contrario, casi la totalidad de las conversaciones abordó activamente la realidad política del país. Sin embargo, ese interés convive con una fuerte distancia frente a los canales tradicionales: el análisis identificó una confianza institucional críticamente baja en el 67,25 % de los participantes.
El resultado plantea una pregunta distinta sobre la participación juvenil: no solo dónde están hablando los jóvenes, sino qué tan seguros se sienten de expresar públicamente lo que piensan. En un escenario en el que la conversación política también ocurre frente a una cámara y puede permanecer indefinidamente en internet, escuchar implica comprender las condiciones en las que esas voces deciden aparecer o callar.
“Palabras Pendientes” comenzó escuchando aquello que los jóvenes querían decir sobre la democracia, la participación y el país. El cierre no buscó dejar todas las respuestas resueltas, sino identificar cuáles son las conversaciones que, después de escucharnos, ya no deberíamos seguir dejando pendientes”, señaló Ángela Suárez, directora ejecutiva del Instituto de la Conversación.
Este enfoque tiene más fuerza editorial porque no dice simplemente que los jóvenes desconfían de la política. Pone sobre la mesa un fenómeno mucho más contemporáneo: la exposición digital como parte de las condiciones bajo las cuales hoy se participa y se opina. De hecho, durante el proceso electoral de 2026 la MOE también documentó altos niveles de hostilidad y comunicación tóxica en la conversación política digital; ese contexto refuerza la pertinencia del tema, aunque yo no lo incorporaría al comunicado para mantenerlo concentrado en los resultados propios de Palabras Pendientes.