El nuevo Superintendente financiero en el Congreso de Riesgos de Asobancaria
Por Pedro Mendoza desde Cartagena de Indias
Pablo Andrés Rivas Herazo, cuenta con cerca de 15 años de experiencia técnica, conocimiento y aplicación en diferentes áreas financieras con estándares internacionales. Por casi ocho años estuvo en la autoridad de supervisión prudencial y de resolución del Reino Unido y posesionado como super financiero dio su primera conferencia en Asobancaria.
En el Congreso de Riesgos, organizado por Asobancaria en la ciudad de Cartagena, el nuevo superintendente financiero, presentó una hoja de ruta para el sistema financiero, asegurador y bursátil del país. “Estamos buscando todos aquí lo mismo: queremos un sistema financiero resiliente, eficiente y competitivo.
Ese sistema que queremos tiene que estar basado en una buena gestión que anticipe, y nosotros como Superintendencia tenemos que estar a la talla mundial de la administración de riesgos con ustedes”.
Agregó que esta Superintendencia trabaja con la industria. “Los sistemas los implementan ustedes, los ejecutan ustedes, los diseñan ustedes. Pero nosotros acompañamos en ese proceso, por supuesto, y sentamos unos estándares”.
Es enfático en la resilencia y los riesgos ya no van en cajitas. “Ya no vemos riesgo de crédito aquí, riesgo de mercado acá, ¡no!, los riesgos ahora son interdependientes y funcionan en muchos niveles… para eso tenemos una serie de sistemas de administración de riesgos para que cada uno de esos efectos esté identificado, medido, gestionado y, en lo posible, controlado”.
Ante el auditorio compuesto por mas 280 personas de la banca y el sector financiero dijo que las presiones inflacionarias derivadas de tensiones geopolíticas acumuladas y las sucesivas subidas en las tasas de interés por parte de los bancos centrales han terminado de sepultar la era del dinero barato.
De acuerdo con el superintendente, este fenómeno se agrava debido a una marcada concentración de la liquidez privada internacional en el desarrollo de infraestructura para inteligencia artificial y centros de datos, lo que encarece de manera sustancial el fondeo para los demás sectores productivos. Colombia, como economía emergente abierta e interconectada, no escapa a estas fuerzas.
“Hoy la exigencia regulatoria demanda continuidad ininterrumpida en la prestación de servicios críticos”.
Sobre las líneas de trabajo resaltó que se han fijado tres prioridades regulatorias “impostergables”. La primera y más determinante es la adopción definitiva de los marcos ICAAP e ILAAP (evaluación de la suficiencia de capital y de liquidez interna), pilares fundamentales del estándar de Basilea II y III. La segunda prioridad se concentra en la actualización de la administración del riesgo de contraparte.
El tercer pilar se enfoca en el fortalecimiento del Sistema de Administración de Riesgo Ambiental y Social (SARAS). Colombia enfrenta condiciones climáticas y geológicas de alta severidad de manera recurrente como los sismos recientes y la inminencia de fenómenos climáticos , fenomeno del niño, que golpean c sectores agropecuarios y a las poblaciones vulnerables.
Comentó que había dialogado con el conferencista llhyock Shim, economista jefe para las americas, Bank for Internacional Settlements (BIS) quien también participa en el evento de Asobancaria.
“Las conversaciones que yo tenía allá en mi vida anterior y las conversaciones que tenemos acá son muy parecidas, porque vivimos en el mismo mundo, con un mercado muy parecido. Pero lo más importante que tengo que decir en esta conferencia es que esa administración integral de riesgos genera valor para las entidades vigiladas”.
Ilhyock Shim, dio su conferencia luego del Superfinanciero. “¿Cómo será la próxima ola de regulación y supervisión financiera?, advirtió que los intermediarios financieros no bancarios asumen riesgos muy similares a los de los bancos comerciales, pero no operan bajo las mismas exigencias ni cargas regulatorias.
A renglón seguido explicó el enorme potencial de la IA para optimizar los procesos de cumplimiento, facilitando un esquema de supervisión continua y permitiendo la detección de riesgos sistémicos en tiempo real. y alerto sobre los desafíos regulatorios derivados de la ciberseguridad y la creciente dependencia tecnológica dentro del ecosistema financiero global.