En tiempos donde los indicadores y las métricas parecen dictar el rumbo de los negocios, surge una voz distinta: la de la poesía. “Recopilación poética de un emprendedor”, el libro de Johan Alexander Muñoz, publicado por la Editorial del Politécnico Grancolombiano, nos recuerda que emprender no es solo una ecuación de cifras, sino también un
En tiempos donde los indicadores y las métricas parecen dictar el rumbo de los negocios, surge una voz distinta: la de la poesía. “Recopilación poética de un emprendedor”, el libro de Johan Alexander Muñoz, publicado por la Editorial del Politécnico Grancolombiano, nos recuerda que emprender no es solo una ecuación de cifras, sino también un viaje emocional lleno de dudas, fe y esperanza.
Treinta poemas que laten como experiencia
Cada poema es una lección de vida. Desde Al son del mar, donde el amor y la nostalgia se entrelazan, hasta El difícil arte de vivir, que desnuda el cansancio existencial, la obra traza la cartografía emocional del emprendedor contemporáneo: alguien que tropieza, se levanta y sigue soñando.
¿Por qué leerlo? Porque emprender también puede rimar con sentir. Porque detrás de cada estrategia hay un corazón que late. Y porque, como escribe Muñoz Roa: “Que vivir, amar o emprender implica atreverse a perder el equilibrio por un instante para encontrar un sentido más profundo al otro lado”.
En Catarsis del alma, el autor advierte: “Todos debemos abrazar la catarsis, a todos nos llegará el momento”. Y en Los saltos de fe nos invita a arriesgar: “No tema saltar, no tema arriesgar”. Dos versos que resumen la esencia del emprendimiento: aceptar el dolor y atreverse a cruzar la incertidumbre.
Hay poemas que son declaraciones de amor, como La mirada de una mujer emprendedora: “La mirada de una mujer emprendedora es como la luna en una noche oscura”. Otros son reflexiones sobre la vida, como El sentido de la vida: “El sentido de la vida no es vivir por vivir, es luchar sin parar”.
La pluma del autor se mueve entre la intimidad y la esperanza, entre la tormenta y la calma. “La pluma sigue intacta”, repite como mantra, convencido de que escribir también es liderar: comunicar desde el alma, inspirar a otros a no rendirse y transformar la experiencia individual en mensaje colectivo.
Un libro para leer con pausa
Más que un poemario, es una conversación honesta, es una invitación a detenerse, a reflexionar sobre la importancia de creer en los propios procesos y encontrar, en cada caída, una oportunidad para emprender. “Sonría, llore, dedíquelos, enamore a la antigua o, simplemente, acompáñelos con un buen bolero, querido(a) emprendedor(a)”.
Muñoz Roa, es graduado de Administrador de Empresas del Politécnico Grancolombiano, Especialista en Gerencia de Mercadeo y candidato a Maestría en Gerencia Estratégica de Mercadeo. Ha liderado equipos y estrategias en grandes compañías, sin embargo, en estas páginas se despoja del traje corporativo para mostrarnos su lado más humano: el joven que escribe “al calor de un café y de muchas conversaciones conmigo mismo”.
“Este libro recoge un millar de sentimientos; a veces atormentados, a veces felices, a veces con ganas de llorar, o incluso con ganas de saltar de alegría”, resume el autor, quien convierte la vulnerabilidad en motor de liderazgo.















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