En época de sequía, una fertilización adecuada puede marcar la diferencia para los cultivos
En el marco del Día Mundial de los Fertilizantes, McCain y Yara hacen un llamado sobre la importancia de una adecuada nutrición de los cultivos, especialmente ante escenarios de sequía. La menor disponibilidad de agua puede afectar el crecimiento de las raíces, la tuberización y el llenado de los tubérculos, además de reducir la movilidad y absorción de algunos nutrientes en el suelo.
En estas condiciones, el reto no es aplicar más fertilizante para compensar la falta de agua, sino utilizarlo de manera más eficiente. Esto implica ajustar dosis, fuentes, momentos y lugares de aplicación correctos de acuerdo con el análisis del suelo, la etapa del cultivo, la humedad disponible y el rendimiento esperado.
“Cuando el agua se convierte en un factor limitante, cada unidad de fertilizante debe ser aprovechada de la mejor manera posible. La recomendación es ajustar la nutrición a las condiciones reales del cultivo y sincronizar las aplicaciones con la disponibilidad de agua”, explica Carlos Villavicencio, Business Development & Sustainability Manager de Yara Región Andina.
Este enfoque hace parte del trabajo que McCain y Yara desarrollan conjuntamente en Colombia desde hace más de 10 años, con iniciativas que han evolucionado desde tecnologías de fertilización recubierta, hasta programas de nutrición, ajustados a las condiciones del suelo y validaciones en campo, principalmente en zonas productoras de Cundinamarca y Boyacá. Esta evolución ha permitido pasar de programas más generales de fertilización hacia decisiones cada vez más específicas por lote, apoyadas en análisis de suelo y en la respuesta del cultivo.
Un ejemplo de estos resultados se obtuvo en un ensayo en la finca El Tablón de McCain, ubicada en el municipio de Madrid, Cundinamarca, donde la propuesta nutricional de Yara utilizó 1.650 kilogramos por hectárea (kg/ha) de fertilizante y alcanzó un rendimiento de 62,1 toneladas por hectárea (t/ha) de papa, frente a 1.900 kg/ha y 54,1
t/ha con el manejo tradicional. Esto representó un ahorro del 13% en la cantidad de fertilizante aplicado y un aumento del 15% en el rendimiento. Aunque el ensayo no se realizó específicamente bajo condiciones de sequía, ilustra el valor de una fertilización más precisa. En el mismo ensayo, la huella de carbono asociada a la fertilización se redujo de 41,2 a 39,5 kg CO₂eq por tonelada de papa, lo que equivale a una reducción cercana al 4%.
Este trabajo, realizado con los fertilizantes producidos en la planta de Yara ubicada en Cartagena, Colombia, que a puerta de fábrica tienen hasta un 60% menos huella de carbono ha abierto la posibilidad de evaluar soluciones de fertilización y tecnologías asociadas a captura y almacenamiento de carbono (Carbon Capture Storage), como parte de la evolución hacia sistemas de producción más eficientes y sostenibles.
“Para McCain, fortalecer las capacidades de los productores y validar buenas prácticas en campo, es fundamental para hacer un uso eficiente de recursos como el agua y los nutrientes, especialmente frente a los desafíos que plantea la variabilidad climática”, señala, Clara Piñeros, Lider de R&D de Agricultura para la región andina de McCain.
Así, frente a la sequía, el llamado es a fertilizar mejor, conocer las condiciones del suelo, ajustar el programa nutricional, aplicar los nutrientes en el momento en que el cultivo pueda aprovecharlos e informarse de las fuentes adecuadas en conocimiento agronómico que pueda ayudar a potencializar los cultivos. El objetivo no es simplemente reducir o aumentar la cantidad de fertilizante, sino utilizarlo con mayor precisión para obtener el mejor balance entre productividad, costo y sostenibilidad.