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📅 viernes, 16 de octubre de 2026 🕘 05:00:39 pm
Columnas 16 Oct 2026 Por

¿Estamos creando mejores empleos?

Por: Laura Andrea Cristancho, docente de la escuela de Negocios y Desarrollo Internacional de la universidad Politécnico Grancolombiano

uando se anuncian mejoras en las cifras de empleo solemos asumir que estamos ante una buena noticia. Sin embargo, vale la pena detenerse un momento y preguntarnos qué hay detrás de esos números.

¿Tener más personas ocupadas significa necesariamente que el país avanza? ¿Basta con tener trabajo para hablar de bienestar social?

Durante años hemos medido la salud del mercado laboral casi exclusivamente por la cantidad de empleos que se crean. Sin embargo, uno de los grandes errores del debate económico en Colombia ha sido asumir que tener empleo representa progreso.

Sobre este tema he desarrollado varias investigaciones en el Politécnico Grancolombiano y he encontrado que seguimos enfocando la conversación en cuántas personas tienen empleo, cuando la pregunta realmente importante es qué tan lejos puede llevarlas ese empleo.

En el Día Mundial del Trabajo Decente, que se conmemora cada 7 de octubre, vale la pena volver sobre esta conversación. No solo porque pone en perspectiva las condiciones laborales de millones de personas, sino porque nos obliga a revisar qué entendemos realmente por progreso económico.

Es que el desafío no está únicamente en generar trabajo, sino en garantizar que este se traduzca en oportunidades reales de desarrollo para las personas y en mayor capacidad productiva para el país. Estar ocupado y tener oportunidades no son sinónimos.

Una persona puede aparecer como ocupada en las estadísticas y, al mismo tiempo, vivir con ingresos insuficientes, inestabilidad laboral y pocas posibilidades de crecimiento. En esos casos, el empleo existe, pero su capacidad para transformar la vida y aportar al desarrollo económico sigue mínimo.

Por eso, el desafío del país no consiste únicamente en generar más puestos de trabajo, sino en ofrecer mejores condiciones para que esos empleos permitan construir proyectos de vida sostenibles. Y ese es precisamente el punto que con frecuencia queda fuera de la conversación pública.

El precio de normalizar empleos precarios

Es un asunto económico, porque una economía que depende de empleos precarios, inestables o con escasas oportunidades de desarrollo puede enfrentar dificultades para fortalecer su productividad, retener talento, impulsar la innovación y mejorar su competitividad.

Cuando una persona no encuentra posibilidades de crecimiento, capacitación o estabilidad, los efectos no recaen únicamente sobre ella. También impactan en sus familias y en las empresas que enfrentan mayores dificultades para consolidar equipos, fortalecer capacidades y mejorar sus niveles de productividad.

A largo plazo, estas limitaciones terminan reflejándose en la capacidad de crecimiento de toda la economía.

Esta situación es aún más importante en sectores y poblaciones donde persisten brechas históricas de acceso a oportunidades. Por ejemplo, muchas mujeres continúan enfrentando obstáculos para avanzar profesionalmente mientras asumen responsabilidades de cuidado que rara vez son reconocidas desde una perspectiva económica.

Más allá de ser una desigualdad, significa una pérdida de talento y de potencial productivo para el país. Una economía que desaprovecha capacidades limita oportunidades o normaliza condiciones laborales precarias está renunciando a parte de su potencial de crecimiento.

Ningún país puede aspirar a ser más productivo, innovador y competitivo si una parte importante de su fuerza laboral sigue atrapada en trabajos que apenas permiten sobrevivir.

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Autor

Alirio Aguilera

Alirio Aguilera, periodista bogotano egresado de la Universidad Central de Bogotá, especializado en periodismo económico en la Universidad de la Sabana y con magister en Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana con amplia experiencia en medios de comunicación y también como docente de varias universidades y con gran experiencia como asesor de comunicaciones en el sector público y privado.

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