Reclamar un medicamento y salir con la frase “vuelva mañana” se volvió una escena común para miles de pacientes en Colombia. También lo es recibir solo una parte de la fórmula, pagar de su bolsillo lo que debía cubrir el sistema o llegar a una consulta y repetir, otra vez, qué enfermedades ha tenido, qué
Reclamar un medicamento y salir con la frase “vuelva mañana” se volvió una escena común para miles de pacientes en Colombia. También lo es recibir solo una parte de la fórmula, pagar de su bolsillo lo que debía cubrir el sistema o llegar a una consulta y repetir, otra vez, qué enfermedades ha tenido, qué toma o a qué es alérgico.
La Defensoría del Pueblo encontró, tras encuestar a 3.449 personas en puntos de entrega, que más del 90 % reportó problemas, demoras o fórmulas incompletas. También advirtió que había reportes de 584 medicamentos no entregados y que, al seguir 1.798 casos, casi la mitad seguía sin solución. Cuando el usuario decide comprar lo que no le dieron, ese gasto puede golpear duro el bolsillo.
En medio de ese panorama aparece una figura que muchos todavía no conocen: el Resumen Digital de Atención, o RDA, la base de la historia clínica digital que adoptó el Ministerio de Salud para que los datos importantes de una consulta no se queden perdidos en papeles, pantallazos o sistemas que no se hablan entre sí.
Dicho de forma sencilla, el RDA no es una aplicación que deba descargar ni una carpeta con todos los documentos médicos de su vida. Es un resumen con los datos más útiles de cada atención, pensado para que esa información pueda acompañarlo cuando cambia de médico, de IPS, de ciudad o llega a urgencias.
“Lo importante es que el médico pueda ver lo esencial en el momento correcto: antecedentes, alergias, diagnósticos, medicamentos y alertas. Eso puede cambiar una decisión clínica”, explica Dorian Rallón, CEO de Biofile.
Qué información debería viajar con usted
El avance ya está en marcha. Con corte al 10 de junio, el país registraba más de 8,4 millones de resúmenes de atención, asociados a cerca de 3 millones de personas, en 288 municipios y 2.637 sedes conectadas. En la práctica, hospitales, clínicas y centros médicos ya están empezando a enviar datos clave bajo un mismo lenguaje para que no se queden guardados en un solo lugar.
Para el ciudadano, lo importante es saber qué debería quedar allí: diagnósticos, alergias, medicamentos que usa, procedimientos, exámenes recientes, señales de cuidado y recomendaciones del médico. Si una persona es alérgica a un fármaco, ese dato puede evitar un riesgo. Si ya le ordenaron un examen, puede ayudar a que no se lo repitan sin necesidad. Si tiene una enfermedad crónica, puede dar pistas rápidas en una urgencia.
La historia clínica digital también puede servir frente a los medicamentos, aunque no hace milagros. No fabrica fármacos ni resuelve por sí sola las demoras, pero sí puede dejar una huella más clara: qué le formularon, qué le entregaron, qué quedó pendiente y dónde pudo frenarse el proceso. Esa trazabilidad puede ayudar a reclamar mejor, hacer seguimiento y detectar si el problema está en la autorización, la entrega o la disponibilidad.
“No basta con pasar información a una pantalla. Los datos deben estar completos, seguros y disponibles cuando el paciente los necesita. Si llegan tarde o incompletos, la promesa se queda corta”, afirma Rallón.
Por eso, antes o después de una cita, el usuario puede hacer preguntas simples: ¿mi atención quedó registrada?, ¿mis alergias y medicamentos están actualizados?, ¿quién puede ver esos datos?, ¿qué pasa si me entregan solo una parte de la fórmula?, ¿queda anotado lo pendiente? Preguntar no es molestar: es cuidar su salud y dejar rastro de lo que ocurrió.
Si no le entregan un medicamento, la recomendación es pedir soporte de la entrega parcial o de la no entrega, guardar la fórmula, anotar fecha, lugar y nombre del punto donde reclamó, preguntar cuándo estará disponible y radicar una queja ante la EPS si no hay respuesta. Si el problema continúa, puede acudir a la Superintendencia de Salud.
“El paciente debe saber que su información también es una herramienta para defender sus derechos. Si está actualizada y bien registrada, ayuda al médico, ayuda al sistema y ayuda a que el reclamo no empiece desde cero”, agrega Rallón.
Recuerde, el verdadero valor de la historia clínica digital se verá en la vida diaria: menos veces contando lo mismo, menos exámenes repetidos, más claridad sobre los medicamentos pendientes y una atención más rápida cuando cada minuto importa.















Leave a Comment
Your email address will not be published. Required fields are marked with *