La IA en la cancha y los límites legales de la tecnología deportiva
La integración tecnológica en el terreno de juego se ha convertido en un fenómeno real, que opera mediante sensores en el balón, cámaras de visión y chalecos inteligentes, sistemas informáticos recogen información física al instante para medir el rendimiento de los deportistas. Para los amantes de este deporte se ha convertido en un gran tema de interés ver cómo estas herramientas alteran la toma de decisiones.
Es por esta razón que, tras la reciente clausura del campeonato mundial de fútbol de 2026, Natalia Alarcón y Laura Torrado, abogadas de Posse Herrera Ruiz, examinaron cómo esta recolección masiva de información transforma el negocio deportivo, advirtiendo que esta rápida evolución tecnológica desafía fuertemente las leyes actuales sobre privacidad de los ciudadanos y las reglas internas de los equipos.
El debate central radica en la regulación y equidad de estos sistemas tecnológicos a nivel internacional, revelando una carencia de lineamientos unificados por parte de las autoridades deportivas. Al no existir reglas claras en los torneos, recae sobre los propios clubes la urgencia de establecer protocolos internos que auditen la transparencia digital y eviten puntos ciegos en la evaluación estadística de los deportistas.
Sobre esto, la abogada Natalia Alarcón afirma que estos eventos deportivos son el “Cultivo de experimento perfecto de un escenario global en donde no hay claridad en cuanto a las reglas de juego en torno a la inteligencia artificial, que puede afectar en múltiples aspectos. Es una oportunidad muy buena para ver qué sí queremos que haga la IA y qué no queremos que haga”.
Por su parte, el procesamiento de detalles como el ritmo cardíaco o la fatiga cruza directamente hacia la categoría de información médica estrictamente reservada. Los clubes basan transacciones millonarias en este rendimiento físico, lo que genera un choque evidente entre el interés económico de conocer al jugador y el derecho fundamental a la intimidad de las personas.
El ecosistema deportivo exige a los legisladores encontrar un punto de equilibrio que proteja los derechos humanos sin bloquear el uso de herramientas médicas preventivas. Frente a este reto complejo, la especialista Laura Torrado afirmó: “Es un reto generalizado el cómo mantener una protección y mantener unos regímenes actualizados a la realidad de las cosas, sin sobrerregular, porque cuando llegamos a este punto podemos estar frustrando innovación”.
Las próximas discusiones legales deberán fijar límites claros respecto a quién le pertenecen y cómo se comercializan estos perfiles físicos, presentando en ese caso un escenario que establece un antecedente vital sobre la transparencia de la tecnología, un aspecto clave para cualquier industria global moderna que dependa de recopilar datos de las personas en los próximos años.