Aunque junio suele ser un mes positivo para el comercio y la actividad empresarial, también representa uno de los momentos de mayor presión financiera para miles de pequeñas y medianas empresas en Colombia. El pago de la prima de servicios, sumado a obligaciones como nómina, proveedores e impuestos, pone a prueba la capacidad de las
Aunque junio suele ser un mes positivo para el comercio y la actividad empresarial, también representa uno de los momentos de mayor presión financiera para miles de pequeñas y medianas empresas en Colombia. El pago de la prima de servicios, sumado a obligaciones como nómina, proveedores e impuestos, pone a prueba la capacidad de las empresas para responder con liquidez inmediata, incluso cuando registran niveles saludables de ventas.
En el marco del Día Internacional de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas, que se conmemora cada 27 de junio, el desafío de la liquidez cobra especial relevancia. Según Confecámaras, durante 2024 se crearon cerca de 297.500 nuevas empresas en Colombia, mientras que en el primer semestre de 2025 se registraron otras 173.907 nuevas unidades productivas, una muestra del dinamismo empresarial del país. Sin embargo, uno de los principales desafíos para muchas de estas organizaciones no está relacionado con la generación de ingresos, sino con la disponibilidad de recursos para cumplir sus compromisos financieros en momentos clave del año.
Según Kapital Colombia, el aliado que abre las puertas del crecimiento para las pymes colombianas, una de las principales tensiones para los negocios surge por el desajuste entre los tiempos de cobro y los de pago. Mientras obligaciones como la prima tienen fechas definidas, buena parte de los ingresos de las empresas permanece representada en facturas pendientes de pago que pueden tardar semanas o incluso meses en convertirse en efectivo.
“Las buenas ventas no siempre se traducen en liquidez. Muchas empresas operan de forma saludable, pero enfrentan presiones de caja para cumplir compromisos inmediatos. La prima de mitad de año suele poner esta realidad en evidencia”, señaló René Saul, CEO y cofundador de Kapital.
La experiencia de la empresa confirma esta tendencia. Desde su llegada al país, Kapital ha superado los USD 86 millones en colocaciones, ha acompañado a más de 1.300 pymes colombianas y actualmente cuenta con más de 850 clientes activos. Además, el 94% de su cartera está concentrada en micro y pequeñas empresas, un segmento que históricamente ha enfrentado mayores retos para acceder a soluciones financieras adaptadas a sus necesidades.
En este contexto, las decisiones de financiamiento también están cambiando. Si bien durante años muchas empresas buscaron recursos principalmente para expandirse o ejecutar nuevos proyectos, hoy la prioridad está puesta en fortalecer el flujo de caja, garantizar la continuidad de la operación y contar con herramientas que permitan responder a obligaciones estratégicas sin comprometer la estabilidad financiera del negocio.
“Las pymes entienden cada vez más que crecer no depende solo de vender más, sino de administrar adecuadamente su liquidez. Por ello, aumenta el interés por soluciones que les permitan convertir activos en capital de trabajo y fortalecer su operación”, agregó René Saul.
Kapital Colombia identificó algunos aspectos que las pymes deberían revisar durante el segundo semestre para afrontar con mayor solidez los retos de la segunda mitad del año:
● Monitorear el flujo de caja de forma permanente: no basta con revisar las ventas. Es importante conocer con precisión cuándo ingresarán los recursos y cuáles son las obligaciones futuras de la empresa para anticipar posibles necesidades.
● Reducir los tiempos de recaudo: cuando una parte importante de los ingresos está representada en facturas por cobrar, mecanismos como el factoring pueden ayudar a convertir esos recursos en liquidez inmediata y reducir la presión sobre la caja.
● Planificar obligaciones extraordinarias con anticipación: pagos como primas, impuestos o renovaciones contractuales deben incorporarse con tiempo en la planeación financiera para evitar decisiones apresuradas o costosas.
● Evaluar el propósito de cualquier financiamiento: antes de adquirir una deuda, es fundamental determinar si los recursos fortalecerán la operación o contribuirán al crecimiento sostenible del negocio.
● Diversificar las herramientas financieras: además de los créditos tradicionales, las empresas pueden apoyarse en productos como tarjetas de crédito empresariales para gestionar gastos recurrentes, mejorar el control financiero y contar con mayor flexibilidad frente a necesidades puntuales.
En un entorno económico donde la eficiencia financiera es cada vez más relevante para la competitividad empresarial, las pymes están replanteando la forma en que gestionan sus recursos y toman decisiones de financiamiento. Más que una respuesta a necesidades puntuales, la administración estratégica de la liquidez se está consolidando como una herramienta clave para impulsar el crecimiento sostenible y fortalecer la resiliencia de las empresas frente a los desafíos del mercado.















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