“Ni fantasmas ni brujas: los tres sustos que pueden dejarlo sin plata”.
Hay sustos que duran unos segundos y otros que pueden acompañar a una persona durante meses. En Halloween aparecen disfrazados de fantasmas, brujas o monstruos. En la vida financiera pueden tener formas mucho más cotidianas: una cuota que está por vencer y no hay dinero suficiente, quedarse sin plata antes de terminar el mes, una reparación inesperada en la casa o un gasto médico para el que no se estaba preparado.
Y algunos de estos sustos no llegan de repente. Muchas veces dejan pistas. El Global Findex 2025 del Banco Mundial, con información recopilada en 2024, encontró que en Colombia el 43,8% de los adultos consideraba muy difícil conseguir dinero para afrontar un gasto inesperado en los siguientes 30 días, mientras el 40% lo consideraba algo difícil. Es decir, 8 de cada 10 adultos enfrentaban algún grado de dificultad para reunir rápidamente recursos ante una emergencia.
Aunque el dato no corresponde a una encuesta realizada en 2026, sigue mostrando una vulnerabilidad importante: cuando aparece un gasto que no estaba en el presupuesto, muchas personas tienen poco margen para responder sin recurrir a otras fuentes de dinero.
El primer susto: que la plata no alcance
Para Mauricio García, director de Ahorro e Inversión de Fincomercio, la mejor forma de enfrentar un imprevisto es comenzar a prepararse antes de que ocurra.
“Ahorrar para una emergencia no significa necesariamente guardar grandes cantidades de dinero. Lo importante es crear el hábito y entender que ese dinero tiene un propósito distinto al de los gastos del día a día. Cuando aparece un imprevisto, tener un respaldo puede evitar que una situación puntual termine convirtiéndose en una nueva deuda”, señaló.
La recomendación es sencilla: separar una cantidad que realmente pueda mantenerse en el tiempo y hacerlo desde el momento en que se recibe el ingreso. Un ahorro pequeño, pero constante, puede convertirse en una primera barrera contra esos gastos que nadie planea, pero que tarde o temprano aparecen.
El segundo susto: la cuota que llega antes que la plata
Los datos más recientes muestran que el endeudamiento sigue siendo un tema para los hogares colombianos. El Consumer Pulse del segundo trimestre de 2026 de TransUnion encontró que 31% de los colombianos encuestados creía que no podría cumplir completamente con al menos una de sus obligaciones financieras actuales. Además, 56% afirmó estar reduciendo gastos discrecionales como comidas por fuera, viajes y entretenimiento.
El Banco de la República también advirtió en su Reporte de Estabilidad Financiera del primer semestre de 2026 que los hogares han continuado aumentando su endeudamiento, especialmente con entidades no vigiladas por la Superintendencia Financiera, elevando su carga financiera desde enero de 2025.
Para Iván Tunjano, docente de finanzas del Politécnico Grancolombiano, estos datos llevan a una pregunta más importante que cuánto dinero puede prestar una entidad.
“No toda deuda es un monstruo. El crédito puede ser una herramienta útil cuando tiene un propósito claro y existe un flujo de ingresos que permita pagarlo. El problema aparece cuando confundimos el cupo disponible con un aumento de salario o cuando asumimos una obligación para financiar algo que no genera ingresos y después no podemos pagar. La pregunta no debería ser cuánto me prestan, sino para qué necesito el dinero y con qué flujo voy a responder por esa deuda”, explicó.
El docente también advierte sobre una de las puertas que pueden abrirse cuando aparece una urgencia: el crédito informal. “Cuando alguien necesita plata rápidamente puede sentirse tentado por soluciones que parecen fáciles porque no exigen trámites ni preguntas, pero detrás de opciones como el ‘gota a gota’ pueden existir intereses desproporcionados, cobros diarios y otras prácticas que terminan convirtiendo una necesidad puntual en un problema mucho mayor”, agregó.
El tercer susto: los gastos que parecen pequeños
No todos los enemigos del bolsillo llegan disfrazados de grandes emergencias. Algunos se esconden en gastos pequeños que, uno por uno, parecen inofensivos: domicilios, compras por impulso, suscripciones que ya no se utilizan o varios pagos diarios.
El problema aparece cuando se acumulan y empiezan a competir con las obligaciones importantes.
Por eso, una recomendación práctica es registrar durante un mes todos los gastos y clasificarlos en tres grupos: indispensables, ajustables y prescindibles. El objetivo no es dejar de gastar, sino descubrir por dónde se está escapando el dinero y recuperar espacio para el ahorro o para las obligaciones prioritarias.
Tres formas de espantar los sustos financieros
Para Fincomercio, cuidar las finanzas personales implica organizar los ingresos, anticiparse a los gastos y prepararse para los imprevistos. Estas son tres recomendaciones más importante:
1. Organizar los pagos y las obligaciones. Registrar las cuotas, los servicios y los demás compromisos del mes ayuda a saber cuánto dinero se necesita y a evitar retrasos.
2. Ahorrar para imprevistos y controlar los gastos. Destinar una pequeña cantidad al ahorro, revisar las compras frecuentes y reducir los gastos innecesarios permite tener recursos disponibles cuando surge una emergencia.
3. Pensar antes de adquirir nuevas deudas. Antes de asumir una cuota, es importante comprobar que cabe en el presupuesto. Si el dinero no alcanza para cumplir una obligación, buscar orientación antes de la fecha de vencimiento puede ayudar a encontrar alternativas y evitar que el problema crezca.
En conclusión, Halloween trae sustos, pero algunos de los que más pesan no necesitan disfraz: una cuota que llega sin dinero suficiente, un ahorro que no existe o pequeños gastos que se fueron acumulando. Este Halloween, revise su presupuesto, ajuste lo que sea necesario y tome el control antes de que un imprevisto se convierta en un problema para su bolsillo.