Planta Oriente, el corazón de la innovación de PepsiCo en Colombia
La historia de Margarita, DeTodito, Doritos o Natuchips comienza mucho antes de llegar al consumidor. Empieza en el campo colombiano, pasa por el trabajo de los agricultores y continúa con tecnología y conocimiento hasta llegar a las plantas de PepsiCo. Allí, como en una gran cocina, esos ingredientes se convierten en los snacks que millones de colombianos disfrutan cada día.
Planta Oriente, ubicada en Guarne, en el oriente antioqueño, comenzó a construirse en 2020, con una inversión cercana a US$98 millones, y entró en operación en 2022. Hoy produce cerca de 2,5 millones de unidades diarias, y cuenta con tecnologías de punta que permiten desarrollar nuevas capacidades y materializar las innovaciones que llegan al mercado, respondiendo a los gustos y tendencias de los colombianos.
Es en esta planta donde justamente se han desarrollado las novedades más recientes del portafolio, como Margarita Francesitas y Natuchips Yuca, así como nuevos sabores y ediciones especiales. La capacidad tecnológica y la flexibilidad de sus procesos permiten crear estas propuestas y llevarlas rápidamente al mercado.
“Planta Oriente representa la confianza de PepsiCo en Colombia y nuestra apuesta por construir capacidades para el futuro. Aquí no solo producimos nuestras marcas: también convertimos nuevas ideas en innovaciones que responden a los consumidores, combinando tecnología, talento y el trabajo de nuestros agricultores”, afirma Ximena Daza, directora de Operaciones de PepsiCo Alimentos para la Región Andina.
Para hacerlo posible, la planta ha avanzado en automatización, monitoreo digital, analítica de datos y herramientas de manufactura inteligente. El seguimiento de variables en tiempo real permite a los equipos identificar oportunidades, anticiparse a posibles desviaciones y tomar decisiones con mayor precisión, lo que hace que la operación sea cada vez más eficiente y predictiva.
Detrás de esta transformación también están las personas. La automatización ha impulsado nuevas capacidades técnicas y digitales entre los colaboradores, que hoy dedican más tiempo al análisis de información, la solución de problemas y la mejora continua: actividades de mayor valor agregado que también se traducen en mejor calidad de vida. La planta genera cerca de 1.000 empleos directos e indirectos, con una participación importante de personas de Medellín, Guarne, Rionegro y otros municipios del oriente antioqueño, y articula una red de agricultores, proveedores, transportadores y aliados que impulsan la economía regional.
Esa red empieza, precisamente, en el campo. Como compañía agroindustrial, PepsiCo acompaña a los agricultores colombianos con innovación, asistencia técnica, prácticas de agricultura regenerativa y herramientas tecnológicas como estaciones meteorológicas, sensores de suelo y agricultura de precisión. Ese trabajo conjunto se traduce la compra de cerca de 90.000 toneladas de papa al año y más de 24.000 toneladas de plátano, consolidándose como el mayor comprador industrial del país.
Seis años después de esa inversión, lo que empezó como una apuesta por ampliar la capacidad productiva de PepsiCo en Colombia es hoy una plataforma donde el campo, la tecnología y el talento se encuentran para convertir nuevas ideas en productos: el recorrido completo de la semilla a la sonrisa, que empieza en la agricultura colombiana y termina en momentos felices de las familias del país.