Menos horas, más productividad: el reto que enfrenta la logística en Colombia
Hacer mejor el trabajo en menos tiempo se convierte en un desafío cada vez más relevante para las empresas colombianas. La jornada laboral máxima llegó a 42 horas semanales, sin reducción salarial, mientras los costos asociados a la logística continúan teniendo un peso importante sobre las compañías.
Según la Encuesta Nacional Logística 2024 del Departamento Nacional de Planeación (DNP), de cada $100 que factura una empresa en Colombia, $15,6 se destinan a actividades logísticas, entre ellas el transporte, el almacenamiento y los inventarios.
La combinación pone sobre la mesa una pregunta concreta para las compañías que dependen de bodegas, inventarios, distribución o trabajo en campo: ¿cómo mantener o aumentar la productividad con menos horas disponibles y costos que siguen pesando sobre la operación?
Para Infotrack, empresa colombiana especializada en tecnología para cadenas de abastecimiento, parte de la respuesta está en reducir tareas que consumen tiempo, evitar errores y entregar a los equipos información que les permita actuar con mayor rapidez.
Según resultados reportados por la compañía, soluciones que incorporan inteligencia artificial han logrado aumentar en más de 25 % la productividad de los trabajadores encargados de preparar pedidos, alcanzar niveles de precisión de hasta el 99 % y reducir en más de 40 % los recorridos que realizan los supervisores para verificar las operaciones.
“La cadena de abastecimiento pasó de ser un centro de costos a convertirse en un activo estratégico para las compañías. Hoy las empresas necesitan visibilidad, trazabilidad y capacidad de respuesta para tomar decisiones más rápidas y enfrentar las disrupciones del mercado”, señaló Eduardo Franco, CEO de Infotrack.
La siguiente transformación ya no pasa únicamente por reemplazar el papel o digitalizar una tarea. El reto está en utilizar la información de las operaciones para detectar problemas, orientar decisiones y anticipar necesidades.
En la práctica, esto puede traducirse en preparar pedidos con menos errores, identificar una novedad antes de que se convierta en un retraso o permitir que un supervisor conozca lo que ocurre sin desplazarse constantemente para comprobarlo.
“La próxima etapa no se trata simplemente de incorporar más herramientas, sino de lograr que la tecnología ayude a las empresas a anticiparse. Cuando los datos son confiables y están conectados con los procesos correctos, la inteligencia artificial puede convertirse en un habilitador para tomar mejores decisiones, optimizar recursos y responder con mayor velocidad”, concluyó Franco.
En una operación donde cada hora, desplazamiento y error puede traducirse en un costo adicional, la productividad deja de depender únicamente de trabajar más. El reto para las empresas estará en hacer mejor cada proceso con el tiempo y en convertir la tecnología en una herramienta capaz de demostrar resultados reales para las compañías.