Longevidad de los portafolios de petróleo y gas será clave y abre oportunidades para activos estratégicos en Colombia
Tras una década de menor reinversión en exploración y producción de petróleo y gas se suma una demanda de hidrocarburos que ha sido más persistente de lo previsto, así como un entorno geopolítico que genera mayor incertidumbre sobre el suministro mundial de energía.
De acuerdo con el más reciente informe de Boston Consulting Group (BCG) y el Center for Energy Impact, Securing the Oil and Gas Resources of the Future, hasta el 80 % de las principales compañías de petróleo y gas registrarán una reducción en sus niveles de producción hacia 2040. La mayoría enfrentará caídas de entre el 20 % y el 50 %, mientras que un grupo más reducido podría ver disminuir su producción en un 60 % o más. El estudio analiza cómo el desafío de sostener la longevidad y calidad de reservas transformará el panorama competitivo del sector y cuáles serán las estrategias que permitirán a las compañías mantener la solidez de sus portafolios durante las próximas décadas.
Para Colombia, las conclusiones del estudio cobran especial relevancia en un contexto de decrecimiento de las reservas e incremento de la importación de gas con costos más elevados. En este contexto, fortalecer la reposición de reservas, acelerar la incorporación de tecnología y promover condiciones que favorezcan la inversión en exploración y producción serán factores determinantes para responder a la demanda futura y avanzar hacia una transición energética que combine sostenibilidad, asequibilidad y confiabilidad en el suministro.
“La reposición de reservas vuelve a ocupar un lugar central en la agenda del sector. En Colombia, los operadores históricamente se han destacado por su capacidad de extender la vida de activos cada vez más maduros e incorporar nuevas reservas. La aplicación de técnicas de recobro cada vez más sofisticadas ha sido clave, y todavía existe un potencial importante para seguir avanzando. Al mismo tiempo, será crítico viabilizar los proyectos de gas y resolver los cuellos de botella de infraestructura para asegurar un suministro confiable y una energía competitiva para el país”, señaló Bruno Mourao, Managing Director & Partner de Boston Consulting Group (BCG).
Si bien la exploración continuará siendo una herramienta para fortalecer los portafolios de algunas compañías, el informe señala que no será una solución para todos los actores y difícilmente constituirá la principal fuente de reservas hacia 2040. La mayor parte de la oferta futura provendrá de la producción existente y de recursos que ya están en desarrollo o han sido descubiertos.
El análisis de BCG muestra que los resultados de la exploración están altamente concentrados. Incluso con niveles similares de inversión, las empresas con mejor desempeño generan significativamente más valor que sus competidores. La diferencia radica en la combinación de capacidades de subsuelo y una gestión disciplinada de exposición de capital mediante desarrollo por etapas, objetivos cercanos a infraestructura existente y la incorporación temprana de socios estratégicos que permitan reducir la exposición financiera antes de las etapas de mayor inversión.
El estudio también identifica a la tecnología como uno de los principales factores para extender la vida útil de los activos de exploración y producción. Las compañías con capacidades técnicas diferenciales pueden crear valor de dos maneras complementarias: incrementando la recuperación de los recursos que ya poseen y utilizando esas capacidades como una llave de acceso a reservas que hoy permanecen fuera de su alcance.
En los recursos existentes, la oportunidad es significativa: algunos de los mayores operadores de yacimientos convencionales del mundo recuperan menos de la mitad del promedio alcanzado por empresas comparables. A su vez, en shale, las tecnologías de recuperación mejorada podrían duplicar los factores de recobro hasta aproximadamente un 15%, aunque las alternativas tecnológicas aún están en desarrollo.
La tecnología también puede convertirse en un factor de acceso en mercados donde una parte importante de los recursos permanece aún bajo control estatal. En esos casos, las capacidades técnicas pueden ser decisivas para que una compañía sea elegida como socio. Aspectos como el conocimiento del subsuelo, la capacidad de ejecución o la innovación pueden marcar la diferencia.
Este desafío cobra mayor relevancia porque, según el informe, el 45% del valor presente neto de los recursos líquidos aún disponibles en el mundo se encuentra en mercados controlados por los Estados o con acceso restringido. En el caso del gas natural, esa proporción alcanza el 35% de la producción acumulada proyectada. Para los gobiernos, maximizar el valor de esos recursos requerirá atraer socios con las capacidades adecuadas y ofrecer marcos estables, términos claros y una alineación genuina de intereses
“Las compañías de petróleo y gas que están capturando mayor valor a través de la tecnología están enfocándose en transformar sus flujos de trabajo core, más allá de fomentar la adopción de IA. Estas empresas concentran sus apuestas de manera deliberada en oportunidades de alto impacto e integran la tecnología profundamente en la forma en que el negocio opera día a día. Esto incluye ámbitos como la gestión del subsuelo, la perforación y completamiento de pozos, las operaciones de campo, el mantenimiento y la optimización integrada de la cadena de valor. Colombia parte de una posición favorable para avanzar en esta agenda: cuenta con una industria petrolera madura, con capacidades técnicas y conocimiento acumulado que pueden convertirse en una ventaja para acelerar la adopción de nuevas tecnologías y destrabar su potencial”, agregó Mourao.