Cobros fallidos por servicios de suscripción pusieron en riesgo US$129.000 en 2025
La industria global de pagos por suscripción enfrentó en 2025 pérdidas potenciales por US$129.000 millones a causa de fallas en los pagos, según estimaciones de la plataforma de facturación Recurly. Detrás de esta cifra está el llamado churn involuntario: personas que dejan de pagar sin haber decidido abandonar un servicio.
En cifras, solo en Colombia, actualmente entre 20 % y 40 % de las bajas en negocios de cobro recurrente corresponden a esta categoría, según estimaciones de la misma firma. Un pago rechazado, sin embargo, no necesariamente significa que no pueda cobrarse después. Fondos insuficientes, límites transaccionales u otras situaciones temporales pueden hacer que una transacción falle inicialmente y tenga éxito en un intento posterior.
El impacto ocurre en ambos lados del pago. Para empresas como aseguradoras, compañías de crédito, telecomunicaciones, educación o software, gestionar manualmente miles de rechazos aumenta los costos de recaudo y puede traducirse en ingresos perdidos. Para el usuario, una falla puntual puede terminar en la suspensión de una póliza, membresía, suscripción u otro servicio que sí quería continuar utilizando.
En el país, donde las cuentas y billeteras digitales ganan protagonismo como medios de pago y Bre-B ya supera los 1.500 millones de transacciones desde su entrada en operación, el reto dejó de ser únicamente digitalizar los pagos: ahora también consiste en aumentar la probabilidad de que un cobro se complete, incluso cuando falla en el primer intento.
Del cobro automático a la recuperación automática
En este contexto, DRUO, fintech fundada por dos emprendedores colombianos y especializada en pagos directamente desde cuentas bancarias y billeteras que opera en cuatro mercados, lanzó Smart Retries o “Reintentos Inteligentes”, una funcionalidad única en el país que automatiza lo que ocurre después de un cobro fallido.
La herramienta fue desarrollada a partir del análisis del comportamiento de más de 10 millones de transacciones procesadas y permite definir cuánto tiempo esperar después de un rechazo, cuántas veces volver a intentar el cobro.
“Un rechazo no siempre significa que la persona no quiera o no pueda pagar. El momento, la frecuencia y la estrategia con la que se vuelve a intentar pueden cambiar el resultado de una transacción”, explica Simón Pinilla, cofundador de DRUO.
Por ejemplo, una empresa podría programar automáticamente un nuevo intento algunos días después de un rechazo por fondos insuficientes y, si este tampoco se completa, ejecutar intentos adicionales bajo reglas previamente establecidas, en lugar de enviar inmediatamente el caso a gestión manual.
Smart Retries incorpora además recordatorios y notificaciones antes y después de los cargos. Para el usuario, esto representa nuevas oportunidades para completar un pago previamente autorizado y reduce el riesgo de que una falla puntual termine en la interrupción de un producto o servicio que quiere seguir utilizando.
A partir de los datos generados por las transacciones procesadas en su red, la fintech también busca identificar patrones y entregar recomendaciones que permitan a las compañías optimizar progresivamente sus estrategias de recuperación.
“Durante años, el débito automático resolvió el problema de ejecutar un cobro. La siguiente evolución es utilizar los datos para aumentar la probabilidad de que ese cobro efectivamente ocurra. Smart Retries nace de esa idea: que una falla puntual no necesariamente tenga que convertirse en un ingreso perdido para una empresa o en la interrupción de un servicio para su usuario”, concluye Pinilla.