Colombia debe avanzar hacia una nueva era de IA soberana y Gobiernos Autónomos
Durante años, uno de los grandes desafíos de la transformación del Estado fue pasar del papel a los sistemas digitales. Hoy comienza una nueva etapa: que las instituciones puedan utilizar inteligencia artificial sin compartir o perder el control sobre sus propios datos, manteniendo la soberanía sobre la información que sostiene sus decisiones.
Esta evolución plantea un concepto que empieza a ganar especial relevancia en sectores como defensa, energía, infraestructura y planeación territorial, entre otros: la Inteligencia Artificial Soberana, entendida como la capacidad de una institución para utilizar inteligencia artificial sobre datos que nunca salen del país, bajo sus propias reglas de seguridad, acceso, gobernanza y trazabilidad. No se trata solamente de incorporar IA en el sector público, sino de gobernar y controlar el procesamiento de datos, manteniendo siempre la soberanía sobre ellos.
Para Nexura, compañía especializada en inteligencia artificial para el sector público, esta capacidad será determinante para avanzar hacia el concepto de Gobierno Autónomo: instituciones públicas capaces de aprovechar sus datos e inteligencia artificial para analizar información, anticiparse a necesidades, apoyar decisiones y ofrecer servicios más ágiles, manteniendo al mismo tiempo el control sobre información y sus capacidades digitales.
Un ejemplo de IA Soberana aplicada a información estratégica en Colombia
Un ejemplo local de esta evolución es el Banco de Información Energética, concebido para organizar y facilitar el aprovechamiento de la información técnica y científica que se utiliza para conocer el subsuelo y contribuir en la gestión del sector energético colombiano.
El desafío que dio origen al proyecto era concreto: Durante años, grandes cantidades de información habían quedado distribuidas entre diferentes formatos, repositorios y sistemas de información. El reto no era solamente almacenarlos, sino poder consolidarlos, conectarlos y utilizarlos oportunamente para apoyar la toma de decisiones aplicando IA.
El Banco de Información fue diseñado para reunir todos estos datos en un mismo entorno y facilitar la consulta de grandes volúmenes de documentos y datos. Fue dimensionado a escala de Petabytes (Pb), es decir, miles de Terabytes (Tb) de información, una escala que da una idea del volumen de conocimiento que puede administrar una entidad que maneja información energética.
El aspecto más relevante del proyecto es su planteamiento de incorporar inteligencia artificial sobre datos soberanos. El Banco de Información contempla capacidades para facilitar las búsquedas y el análisis de datos, con el propósito de ayudar a los equipos a encontrar información relevante y relacionar diferentes fuentes de conocimiento, con la información bajo el control de la entidad.
Esto resulta especialmente relevante para el sector energético colombiano. El gobierno colombiano ha definido como prioridad fortalecer el conocimiento del subsuelo y disponer de información estratégica y estructurada para apoyar la toma de decisiones y generar mejores condiciones para la inversión privada en exploración de nuevas fuentes de energía. Esto ocurre mientras Colombia busca fortalecer su seguridad energética: en junio de 2026, el gobierno colombiano reportó escasez de reservas con apenas 7,4 años para petróleo y 5,9 años para gas, en un sector más que relevante para la economía y la inversión del país.
El proyecto ilustra el cambio de paradigma: Los datos dejan de ser únicamente información almacenada de forma dispersa y se convierten en una capacidad institucional cuando pueden ser consultados, relacionados y utilizados con inteligencia artificial totalmente bajo el control de cada entidad pública.
Precisamente para Nexura, este es uno de los cambios más relevantes que plantea la IA para el sector público. La discusión ya no es únicamente quién tiene acceso a una herramienta de inteligencia artificial, sino quién controla los datos que la alimentan, dónde se procesan y qué capacidad tiene una institución para aprovecharlos de manera segura y autónoma.
“El verdadero salto está en que las entidades puedan tener inteligencia artificial sobre datos que no son compartidos, bajo sus reglas y con control sobre la información que alimenta esos modelos. La IA soberana permite pensar en instituciones que no solo digitalizan procesos, sino que desarrollan capacidades para analizar, anticiparse y decidir con mayor autonomía. Proyectos como el Banco de Información Energética muestran que este enfoque puede plantearse incluso para información estratégica y de alta complejidad”, señaló Andreyevich Reales, líder del equipo de Desarrollo del Negocio de Nexura.
De instituciones digitales a Gobiernos Autónomos
Este enfoque plantea una discusión que trasciende al sector energético. Para las entidades públicas que administran información y datos críticos, el siguiente paso ya no consiste únicamente en digitalizar trámites, automatizar procesos o disponer de un servicio de IA de alguna marca reconocida, sino en construir capacidades propias para utilizar sus datos e inteligencia artificial de forma totalmente controlada, autónoma y gobernada, es decir, soberana.
Esta evolución también puede transformar la relación del Estado con ciudadanos y empresas. Una institución que conoce y puede utilizar mejor su información está en mejores condiciones para anticipar necesidades, simplificar trámites, reducir solicitudes repetidas de documentos, entregar respuestas más rápidas y hacer más transparente la información pública.
Para Nexura, el futuro apunta a Gobiernos Autónomos capaces de combinar datos, inteligencia artificial y conocimiento institucional para decidir mejor y prestar servicios más sencillos, sin renunciar al control y la soberanía sobre su información estratégica.
El Banco de Información es un ejemplo de cómo la tecnología de IA más avanzada puede plantearse para escenarios de alta complejidad. El siguiente paso será llevar este enfoque a más ámbitos del Estado: que la inteligencia artificial soberana no solo automatice tareas, sino que permita a las instituciones conocer mejor su propia información, anticiparse, decidir con mayor precisión y acercar cada vez más sus servicios a los ciudadanos.