El 70% de los colombianos seguirá el Mundial 2026, impulsando el consumo

El 70% de los colombianos seguirá el Mundial 2026, impulsando el consumo

Mientras la FIFA proyecta una audiencia cercana a los 6.000 millones de espectadores para el Mundial 2026, el torneo ya se perfila como uno de los mayores motores de consumo y experiencias de los próximos años. Más allá del fútbol, el evento movilizará turismo, tecnología, comercio, entretenimiento y nuevas formas de interacción entre marcas y

Mientras la FIFA proyecta una audiencia cercana a los 6.000 millones de espectadores para el Mundial 2026, el torneo ya se perfila como uno de los mayores motores de consumo y experiencias de los próximos años. Más allá del fútbol, el evento movilizará turismo, tecnología, comercio, entretenimiento y nuevas formas de interacción entre marcas y consumidores, consolidando un ecosistema económico que se activa mucho antes del primer partido.

Para Jaime Martínez Tascón, profesor de la Dirección Financiera de OBS Business School, el Mundial ha dejado de ser únicamente una competencia deportiva para convertirse en una plataforma global de experiencias. “El aficionado ya no consume solo fútbol. Consume viajes, contenidos, tecnología, entretenimiento, identidad y experiencias asociadas a la emoción de formar parte de un evento global”, explica el experto.

La magnitud económica de este torneo no tiene precedentes, pues hablamos del primer Mundial con 48 selecciones y 104 partidos en la historia, repartidos entre Estados Unidos, México y Canadá. Para esta edición, Martinez menciona que la FIFA pondrá sobre la mesa una bolsa récord de 727 millones de dólares a distribuir entre los participantes, destinando 655 millones exclusivamente a premios deportivos. El premio para el campeón podrá alcanzar los 51,5 millones, mientras que el solo hecho de jugar la fase de grupos le asegurará a cada selección una base superior a los 10 millones.

Sin embargo, buena parte del negocio ocurre fuera de los estadios, en Colombia, el Mundial ya está impulsando expectativas de consumo en múltiples sectores. Según un estudio de Ipsos Colombia, siete de cada diez colombianos planean seguir el torneo, mientras que el 80% lo hará principalmente en reuniones familiares y el 42% prevé reunirse con amigos para ver los partidos.

La experiencia mundialista también tendrá un impacto directo en el gasto de los hogares. La cerveza lidera las preferencias de consumo con una intención de compra del 65%, seguida por snacks 60%, bebidas azucaradas 57% y comidas rápidas 53%. Además, el 33% de los aficionados planea ver algunos encuentros en bares y establecimientos gastronómicos, una tendencia que podría traducirse en un importante impulso para el sector de entretenimiento.

Los antecedentes respaldan estas proyecciones, durante Rusia 2018, las ventas de cerveza aumentaron 37%, las de televisores crecieron 19% y el 42% de los comerciantes reportó incrementos en sus ventas, según cifras de Fenalco. De cara al Mundial 2026, Asobares estima ingresos adicionales superiores a los $656.000 millones para bares, gastrobares y restaurantes del país.

El fenómeno también impactará al turismo, dado que estimaciones de Fincomercio, un colombiano que desee acompañar a la Selección en la fase de grupos necesitará entre $18 millones y $33 millones para cubrir vuelos, alojamiento, alimentación, transporte, entradas y trámites migratorios. Solo los tiquetes aéreos pueden oscilar entre $3,6 millones y $8,8 millones, mientras que la boletería para algunos partidos premium supera los USD 6.700.

Para OBS Business School, esta evolución confirma que el fútbol se ha transformado en una industria de experiencias donde el valor económico ya no depende únicamente del resultado deportivo. La tecnología, los datos, las plataformas digitales y la capacidad de las marcas para generar conexiones emocionales se han convertido en factores determinantes para capturar la atención y el gasto de los consumidores. “La verdadera oportunidad económica no está solo en organizar partidos, sino en construir experiencias memorables alrededor de ellos. Las ciudades, las empresas y las marcas que entiendan esta dinámica podrán convertir un evento de pocas semanas en una plataforma de posicionamiento con impacto de largo plazo”, señala Martínez Tascón.

En un escenario donde millones de personas consumirán contenidos, viajarán, comprarán productos alusivos al torneo y compartirán la experiencia en plataformas digitales, el Mundial 2026 confirma una tendencia cada vez más evidente, las emociones también son una industria. Y en la economía actual, pocas emociones generan tanto movimiento económico como el fútbol.

 

Alirio Aguilera
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